Por siete centésimas más

Kurt BurneoECONOMISTA

"Inconcebible…". "El crecimiento del gasto en publicidad es muy fuerte y no debería seguir creciendo". Estas son frases de algunos congresistas luego que uno de ellos refiriese que el gasto en publicidad estatal fue de S/. 229.7 millones en el 2012. Nominalmente la cifra suena abultada, pero puede ser engañosa si no la miramos en términos relativos por un lado, y, por otro, si no se acompaña a la mirada financiera (cuánto se gastó) una indispensable perspectiva económica (qué se logró con el gasto). No hacerlo sesga la apreciación. Miremos este tema.

Si presentamos el dato en términos relativos con el presupuesto devengado al 31 de diciembre del 2012, el indicador más actualizado para mostrar lo gastado, (cifras oficiales: https://www.mef.gob.pe/contenidos/presu_publ/documentac/Reporte_Presupuesto_122012.pdf), resulta que ese gasto representa el 0.24% del presupuesto devengado en dicho año. Si calculamos la misma relación correspondiente al 2011, con un gasto en publicidad de S/. 140.9 millones (dato presentado por el mismo congresista), el ratio es 0.17%. Esto es siete centésimas más.

Ahora bien, dado que el congresista presentador de la cifra gusta de relacionar esta con el gasto en programas sociales individuales (y así lograr un poquito más de estridencia), alternativamente relacionamos el gasto publicitario estatal presentado con los S/. 2,099 millones que es el monto devengado de los Programas Sociales Prioritarios, este representaría el 10.9%; sin embargo, como en los gastos publicitarios están metidos desde los S/.91 millones de Promperu hasta los S/16. 3 millones del Instituto Peruano del Deporte (IPD), sería más razonable considerar, para tener una mejor idea de las proporciones, solo los S/. 5.4 millones de gasto publicitario del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social, con lo cual el ratio resultante de vincular estos a los S/. 2,099 millones es de 0.26%. ¿Exorbitante? Para no marearnos con los ratios, dejaré este lado del tema allí. Fijémonos en el vinculado a la mirada económica, esto es, lo conseguido con el gasto hecho.

Para comenzar y poner las cosas en contexto, en el proceso de elaboración de la llamada Hoja de Ruta, que se constituyó como un conjunto de propuestas que condujo la campaña en segunda vuelta del entonces candidato Ollanta Humala, se concibieron una serie de iniciativas económicas y sociales, conteniendo en este último caso varias propuestas de programas nuevos: Beca 18,Cuna Más, SAMU, entre otros, y la creación del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social como ente rector de la política social en el Perú. Estas iniciativas recién entraron en vigencia en términos anuales en el 2012, ¿No resulta explicable que su lanzamiento implique la aplicación de recursos para hacerlas de conocimiento masivo y para explicar sus características a nivel nacional? Incluso, al margen de la estacionalidad en este tipo de gasto, también hay que mirar las metas alcanzadas con el desarrollo de estas iniciativas. Solo como ejemplo: ¿Alguien podría pensar que sin anuncios en medios masivos en el 2012, el Programa Pensión 65 hubiese cubierto a 247,673 adultos mayores en situación de pobreza extrema, o que el Programa Beca 18 pudiese haber entregado 349 créditos educativos y 5,188 becas?

Cuando el sector privado crea un producto y lo lanza al mercado, uno de los rubros de gasto más importante es publicidad. De similar forma, y guardando las diferencias, para llegar a la población objetivo, los programas sociales nuevos requieren ser informados. No perdamos de vista que el análisis económico básico implica mirar los costos sí, pero también los beneficios.

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