Protestas en Brasil ayudan a controlar la inflación

(Reuters) Cientos de miles de personas manifestándose contra la mala calidad de los servicios en Brasil lograron una inédita victoria esta semana, al obligar a las autoridades a revocar un alza en las tarifas del transporte público en grandes ciudades. Sin embargo, hay otro ganador de la reducción de tarifas: el banco central de Brasil.

La autoridad monetaria de Brasil, la economía más grande de América Latina, ha luchado por contener el alza en los precios al consumidor que ha erosionado fuertemente la confianza de inversores y consumidores.

En un sorpresivo giro, el aumento en los pasajes de autobús y metro generó protestas callejeras que posteriormente se convirtieron en un movimiento nacional contra los males del país, desde una mala educación hasta la violencia policial y la corrupción.

Las autoridades, perplejas, se inclinaron ante las mayores manifestaciones en más de dos décadas, revirtiendo las alzas de tarifas en las grandes ciudades como Sao Paulo y Río de Janeiro.

Esta reducción en las tarifas de transporte público, que representan casi el 5% del índice de precios al consumidor IPCA, podría reducir la inflación en 0.10 puntos porcentuales este año, según cálculos de economistas.

Esta cifra puede parecer pequeña, pero podría resultar crítica para el banco central, que trata desesperadamente de controlar la inflación que puede superar el techo del rango meta oficial este mes.

El alza previa en las tarifas del transporte probablemente empujó la inflación en los 12 meses hasta mediados de junio a 6.66%, por encima del techo del rango meta de 6.5%.

"Es posible que esta pequeña reducción ayude a que la inflación termine el año ligeramente por debajo de la marca del 2012 y ayude al mensaje del banco central", dijo Samuel Pessoa, economista de la Fundación Getulio Vargas y socio de la consultora de inversiones Reliance.

Sin efectoSin embargo, pese a la medida de rebajar la tarifa del transporte, miles de manifestantes volvieron a ocupar las calles en más de 100 ciudades, llevando a la policía a reforzar la seguridad y a los comerciantes a cerrar las puertas de sus negocios. Así los manifestantes no dan señales de bajar los brazos.

Utilizando el desarrollo de un torneo internacional de fútbol como escenario, también han denunciado los más de US$ 26,000 millones que saldrán de las arcas fiscales a causa del Mundial del próximo año y los Juegos Olímpicos 2016, dos eventos que buscan mostrar un Brasil desarrollado y moderno.

Comerciantes cerraron las puertas de sus negocios, mientras que bancos y otros establecimientos vallaron sus puertas para evitar los daños que se produjeron en las manifestaciones anteriores, que reunieron a más de 100,000 personas.

OTROSÍ DIGOPeriodo de incertidumbre económicaQuiebre. Los disturbios se producen mientras Brasil, en los últimos días, después de casi una década de crecimiento económico que llevó a un mayor perfil del país en el escenario global, entra en un periodo de incertidumbre. Un crecimiento económico menor al 1% anual ha desinflado rápidamente lo que había sido una sensación de era de bienestar para Brasil.

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