De la manufactura a la “mentefactura”

OPINIÓNCarlos A. AndersonECONOMISTA

Escuché el término "mentefactura" de labios del profesor Luis Cordeiro, de la Universidad de la Singularidad, en el Valle del Silicio (Silicon Valley), hace un par de meses en el marco de una conferencia organizada por el Centro Nacional de Planeamiento Estratégico (Ceplan), institución que presido desde marzo de este año.

El profesor Cordeiro es un ingeniero venezolano, PhD del Massachusetts Institute of Technology y futurólogo "par excellence".

La Universidad de la Singularidad, por su parte, es una singular institución financiada por Google y la NASA. Mencionó el profesor Cordeiro el término "mentefactura" en el contexto del siguiente ejemplo con sabor a fábula, de esas que conllevan una poderosa moraleja. Nos preguntaba el profesor Cordeiro si teníamos idea de cuánto costaban las orejas de Mickey Mouse, que llevaba puestas como vincha. Las respuestas del público oscilaban alrededor de los 15 dólares. Una vez que aceptábamos que ese era probablemente el precio de la vincha con orejas de Mickey Mouse, el profesor Cordeiro nos hacía reflexionar acerca de la materia prima con que habían sido hechas: el petróleo. Nos decía que con un barril de petróleo era posible manufacturar hasta 1,000 de esas vinchas que al precio de 15 dólares significaban un ingreso potencial de 15,000 dólares versus un costo de 100 dólares por barril de petróleo. ¿Quiénes debemos ser nos preguntaba, el que vende el barril de petróleo o el que vende las mil vinchas de Mickey Mouse? La respuesta es obvia.

Luego nos ponía otro ejemplo: nos mostraba dos imágenes, una de un hombre de bigotes, vestido de blanco, tipo chalán, al lado de una burrita, y otra imagen que reconocimos todos al instante, pues se trataba nada menos que el logo de Starbucks.

Nos preguntaba el profesor Cordeiro si reconocíamos las imágenes. En un caso el de Starbucks, la respuesta fue unánime. En el otro caso, las respuestas fueron muy diversas y solo uno atinó a decir Juan Valdez, la imagen mítica del campesino colombiano que representa al café de nuestro hermano país.

En ambos casos, la moraleja quedaba clarísima: el poder del conocimiento y la inventiva en la economía. Y la importancia y posibilidad de pasar de la simple producción de bienes la manufactura a un estadio superior desde la perspectiva de generación de valor, la "mentefactura". Es decir, la producción de bienes y servicios donde la característica principal es la creatividad del espíritu humano.

La historia económica del Perú no registra un periodo claramente definido de predominio industrial. Es decir, no hemos sido nunca un país industrializado. Pero la globalización, el cambio tecnológico, y los cambios de nuestra propia sociedad nos ofrecen una gran oportunidad para, simbólicamente, colocarnos las orejas del Ratón Mickey y comenzar a pensar en términos de "mentefactura". Magíster dixit.

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