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Cinco caminos para reducir la fragilidad en los países más vulnerables

FOTOS | 17 de los 27 países que tienen más conflictos, como delincuencia o terrorismo, incluidos en la lista de la OCDE son de bajos ingresos, nueve son de ingresos medios y uno está registrado como de altos ingresos.

FOTOS | Hay signos evidentes de creciente turbulencia en todo el mundo. La cantidad de guerras civiles se ha duplicado desde 2001, saltando de 30 a 70. La cantidad de personas muertas en estos conflictos armados se ha multiplicado diez veces desde 2005. Y hay más refugiados y desplazados internos en todo el mundo que en cualquier otro momento desde la Segunda Guerra Mundial.

Según un nuevo informe, los Estados de Fragilidad, la creciente prevalencia de conflictos, delincuencia, terrorismo y la profundización de la volatilidad geopolítica también están contribuyendo a la propagación de la fragilidad. Estos desafíos son especialmente graves en África subsahariana, África del Norte y Medio Oriente, así como en Asia central y meridional.

La violencia organizada es una condición de fragilidad necesaria pero insuficiente. Los estados y las ciudades frágiles experimentan una combinación tóxica de autoritarismo progresivo, crecimiento lento, deterioro de las instituciones y, en muchos casos, malestar social. Se enfrentan a riesgos que se multiplican, y capacidades disminuidas para manejarlos, absorberlos y mitigarlos.

Los países y las ciudades frágiles suelen estar atrapados, incapaces de progresar, pero también al borde de una guerra total. A saber, 19 de los 27 países descritos regularmente como crónicamente frágiles en la última década por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) suelen estar atrapados en un conflicto armado.

Si bien todos los países y las ciudades son vulnerables, la fragilidad se concentra de manera abrumadora en países, municipalidades y vecindarios de bajos y medianos ingresos. Aproximadamente 17 de los 27 países más frágiles incluidos en la lista de la OCDE son de bajos ingresos, nueve son de ingresos medios y uno está registrado como de altos ingresos.

La gran escala de fragilidad es impresionante. Actualmente, 72 % de las personas que viven en la pobreza extrema residen en entornos frágiles. Si las tendencias actuales persisten, más del 80 % de las poblaciones más pobres del mundo vivirán en estos contextos frágiles para 2030.

También hay muchos tipos de fragilidad. La OCDE, por ejemplo, distingue entre fragilidad política, económica, ambiental, de seguridad y social. Tomando esta perspectiva más amplia, la organización afirma que hay hasta 58 contextos frágiles (que incluyen países y territorios), algunos de ellos más en riesgo que otros.

Según la OCDE, algunos países luchan contra la persistencia de la fragilidad, especialmente en la República Centroafricana, Sudán del Sur y Somalia. Y mientras que algunos países salieron de la fragilidad en 2018, en particular Camboya y Lesoto, otros experimentaron fuertes caídas, incluidos Camerún, República Democrática del Congo, Egipto, Libia, Tayikistán y Pakistán.

Si bien no es una condición permanente, la fragilidad es difícil de eliminar. A pesar de las expectativas en contrario, la reducción de la pobreza y el crecimiento económico por sí solos no conducen necesariamente a un círculo virtuoso de transformación institucional y desarrollo sostenible.

No hay duda de que mejorar la calidad de la gobernanza es fundamental. Pero los esfuerzos para promover el desarrollo en entornos frágiles deben abordarse con extrema precaución, ya que pueden tener un efecto no deseado de incremento de la violencia.

La transición de condiciones frágiles a más estables puede llevar tiempo. Si bien se desean cambios rápidos, el Banco Mundial estima que revertir la fragilidad puede demorar entre 20 y 40 años. Desde un punto de vista más positivo, los países y las ciudades pueden, y a menudo logran, salir de la fragilidad. Más de una docena de estados han salido de las clasificaciones de fragilidad en la última década.

Si los países y las ciudades quieren escapar de la fragilidad, deberán aprovechar los flujos financieros para obtener un efecto positivo. En 2016, los 58 entornos frágiles recibieron alrededor de US$ 68.2 mil millones en Asistencia Oficial para el Desarrollo (AOD), alrededor de dos tercios de toda la asistencia proporcionada a nivel mundial, y otros US$ 170 mil millones en remesas e inversión extranjera directa.

Conozca algunas formas de impedir esto en la siguiente foto galería.

Artículo tomado de Weforum.

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