GASTRONOMíA

[VIDEO] Pasta, la nueva sensación de la cocina italiana en Lima

[VIDEO] Pasta, la nueva sensación de la cocina italiana en Lima
Redacción ContentLab
Miércoles 07 de agosto del 2019

Lo acaba de escribir Gastón Acurio refiriéndose a Pasta, el nuevo pequeño gigante de la cocina en el Perú: “Cuando el amor reina en la cocina, todo sale bien”.

Sucede que los gestores de este novísimo restaurante son los jóvenes cocineros Juan Manuel Umbert (28 años) y Janice Buraschi (23 años), pareja en la vida real, quienes después de realizar una estadía culinaria en Londres y de pasear su talento por otros espacios limeños, decidieron plasmar su sueño y abrir Pasta, el gran restaurante con alma italiana que acaba de abrirse en San Isidro.

Pasta nació con el éxito bajo el brazo. Desde su primer día tienen la sala llena y la rotación constante. No hay secreto para su pronta notoriedad. Sus méritos están, literalmente a la vista (hacen sus pastas y panes delante de todos): un concepto claro, una ejecución precisa, pocos y deliciosos platos y precios accesibles.

LOS AÑOS DE FORMACIÓN
Juan Manuel estudió Administración, pero pronto se dio cuenta  que eso no era lo suyo. Apenas recibió su título, se metió de lleno en terrenos culinarios y así llego hasta Nueva York, donde formó parte de un restaurante con dos estrellas Michelin.

Janice siempre tuvo clara su vocación por la cocina, mejor dicho, por la repostería. Estudió en la sede limeña de Le Cordon Bleu y fue una alumna destacada porque el talento nació con ella.

Siendo ya pareja, ambos se dieron cuenta que debían reforzar su formación como cocineros y se fueron a Inglaterra, a estudiar en la sede londinense de Le Cordon Bleu. Allí se hicieron mejores cocineros, pero, sobre todo, comprobaron que la cocina es esfuerzo, mucho trabajo, poco sueño, pero mucha pasión.

De regreso en Lima, Juan Manuel estuvo un año en Urban Kitchen, el taller gastronómico de Ignacio Barrios, cocinero decisivo en su futuro. Luego pasó unos meses en Félix, el logrado confort food de Rafael Osterling, donde estaba a cargo de las pastas y trabajó al lado de Ricardo Martins, otro de los jóvenes talentos de la nueva cocina peruana.

Ricardo le propuso sumarse al equipo de Siete, el restaurante que estaba por abrir en Barranco. La idea le entusiasmó y, por ello, sumó a Janice al equipo. Ella es la creadora de varios de los estupendos postres que aún se sirven en Siete.

NUEVO EMPRENDIMIENTO
A pesar de sus buenos días en Siete, el sueño del restaurante propio siempre estuvo en su mente. En Londres vieron un concepto que los entusiasmó: un local pequeño, que hacía su propia pasta artesanal, usaba los mejores insumos y los servía sin otros artilugios que el sabor y la calidad.

Montar Pasta ha sido, sin duda, una difícil y arriesgada decisión en un país que todo lo mezcla, que todo lo combina. Juan Manuel y Janice decidieron ser puristas (con alguna travesura) en el paraíso de la fusión.

Sin embargo, también es verdad que el peruano hoy busca nuevos sabores, nuevos conceptos, nuevas miradas, y allí se ha ubicado este ya entrañable espacio sanisidrino.

Ni Janice ni Juan Manuel tienen sangre italiana ni recibieron cursos especiales sobre esa sabrosa gastronomía, pero tienen talento y sensibilidad.

Estudiaron por su cuenta, comieron, viajaron, probaron y afinaron su propuesta en la constante prueba-error. Todo lo aprendido está plasmado en Pasta.

Todas las pastas son artesanales, hechas por ellos mismos y su equipo de cocina en su pequeño local de amplios ventanales.

Por las mañanas, cuando amasan el pan y las pastas, los transeúntes que circulan por la calle 6 de Choquehuanca viven una verdadera fiesta de curiosidad y morbo que los hace salivar al ver lo que allí se servirá en el almuerzo y la cena. Qué mejor gancho que ese espectáculo de cuidado artesanal, sabor y frescura.

ITALIA EN LIMA
El local tiene apenas 80 metros cuadrados, la cocina a la vista, unas cuantas mesas y dos barras largas. Su vajilla es blanca y la decoración minimalista, con ladrillos caravista y muchos toques de madera.

La carta es pequeña: cinco entradas, ochos pastas y cuatro postres. A pesar de que hacen cocina italiana, la despensa peruana es tan generosa que le proporciona todos los ingredientes excepto el parmiggiano reggiano, que es 100% italiano.

Sus lechugas, parmiggiano, ají limo y pangrattato es una ensalada deliciosa, que solo cuesta 17 soles. La stracciatella casera es frescura y delicadeza en boca y sus espinacas bebé con queso de cabra y almendras tostadas, una meta por alcanzar.

De sus pastas, son imperdibles la pici cacio e pepe, que tiene una salsa láctica con aceite de oliva y un preciso toque de pimienta. Los agnolotti de hongos con mantequilla y parmiggiano revientan, literalmente, en la boca, generando morbo y placer. Su ragú es de carrillera cocida durante 10 horas y va mezclada con unos pappardelles al dente.

De los postres recomendamos todos, eso sí le advertimos que, después de probar su crema volteada de café su vida ya no será la misma.

Fotos: Martín Acevedo / Pasta.pe

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