ARTE Y DISEñO

Manto Hotel Lima: un espacio que le rinde homenaje a la ciudad

Manto Hotel Lima: un espacio que le rinde homenaje a la ciudad
Redacción ContentLab
Martes 23 de julio del 2019

Cuando en la escuela nos hablaron de la Época Colonial y de los albores de la República, nuestros maestros siempre hicieron énfasis en la coquetería de las mujeres limeñas, en su elegancia y en su belleza, pero no nos dijeron nada de su desenfado, de su irreverencia y de su vocación por la libertad.

Muchas de las famosas “tapadas limeñas” supieron darles una vuelta de tuerca a las desigualdades utilizando aquellos medios impuestos por la sociedad para ocultarlas, el manto y la saya, por ejemplo, para mostrarse rebeldes y libres, para ganar, a punta de inteligencia, algunos derechos, un poco de poder y, claro, también para seducir y conquistar.

A esta libertad femenina quiere homenajear el novísimo Manto Lima Hotel, perteneciente a la prestigiosa MGallery Hotel Collection.

FEMENINO Y LIBRE
A una cuadra de El Olivar, en San Isidro, se ubica un novísimo hotel boutique, inaugurado el pasado 24 de junio, que resulta un viaje al pasado, pero no un viaje nostálgico, sino uno de reivindicación. Hablamos del Manto Lima Hotel.

El espacio ocupa las instalaciones del que fuera hace poco el Hotel Floresta, pero ha sido totalmente remodelado en decoración, concepto y propuesta.

Hens Maas, su gerenta, nos lo explica así: “Nuestro espacio es femenino, delicado y elegante, como la limeña de antaño, esa “tapada” que, aunque estaba obligada a usar el manto y la saya, supo transformarla en un vehículo de libertad”. Es decir, esa prenda de vestir creada para mantenerla oculta y sojuzgada, fue convertida, a pura sagacidad, como un vehículo de emancipación.

“Flora Tristán, en su libro Peregrinaciones de una paria, habla de las desigualdades de la sociedad limeña de entonces, pero también destaca cómo las mujeres se habían ganado su libertad, cómo su inteligencia les había hecho derrotar algunas de las injusticias impuestas por las convenciones sociales. En Europa, esta francesa con sangre peruana, escribió que no había mujer más libre que la limeña”, nos dice, desde la admiración, Hens, una holandesa instalada en el Perú hace algo más de 10 años.

LIMEÑO Y CONTEMPORÁNEO
En Manto no hay nostalgia por el pasado. Ingresar a sus salones y habitaciones no significa viajar en el tiempo, a ese Perú de hace dos o tres siglos. Lo que hay es un homenaje a lo que significa el Perú de hoy.

Manto presenta una Lima contemporánea, sobria, elegante, cosmopolita, con estanterías altas llenas de libros y cuadros que nos hablan de una ciudad contemporánea.

En su Salón de Lectura, bautizado como Flora Tristán, hay obras de Basadre y Raimondi, libros de Luza y Matos Mar, la edición completa de la revista Amauta y los famosos Populibros, colección con autores peruanos editada en los años 70.

Sus paredes tienen colores sobrios, pero sus sillones son rosados y carmesí, sus pisos tienen reminiscencias andaluzas y sus piezas de cerámica resultan un guiño a la famosa tapada limeña, esa que usaba el famoso manto. Sus terrazas son una reinterpretación de los antiguos balcones coloniales limeños.

El rediseño y conceptualización del hotel estuvieron a cargo de la arquitecta Ana María Villanueva. “Hemos usado a la materialidad como elemento fundamental. Las losetas del piso nos remontan a los patios de las viejas casonas limeñas. Los tonos de paredes y muebles, como el rosa y sus derivados, también nos hablan de la Lima Colonial, de la sutileza y de la feminidad”.

UN LUGAR CON ARTE
La modernidad está también en el mobiliario y en los cuadros de la artista Aisha Ascóniga que transcriben el primer manifiesto feminista escrito en la Edad Media.

También destacan las muchas piezas de cerámica que decoran el hotel, obras de la artista Corinne Silva. Silva ha creado, con guiños cubistas, contemporáneas tapadas limeñas y objetos únicos que nos rememoran a culturas como la Chancay, tan cerca de la ciudad.

En la pared de la Sala de Lectura domina, con su fuerte presencia, la famosa imagen que el francés Max Radiguet dibujó de la casa de La Perricholi en Barrios Altos. Allí aparece, en primer plano, una tapada, con manto y saya, que nos mira, que nos conquista, que grita su libertad.

COCINA MEZTIZA
Saya es el restaurante del hotel. Lo dirige el joven, pero experimentado cocinero Diego Ortega. Diego hace una cocina mestiza, una que sabe ser marina, pero también andina, que usa conchas y langostinos, pero también quinuas y truchas, papas y patos.

Su cebiche se llama “fase evolutiva” y tiene mucha técnica. A las conchas y langostinos les ha sumado alcaparras, dados de palta y leche de tigre de ají amarillo.

Su ají de gallina no es de gallina sino de pato envuelto en un canelón, y la aceituna no va entera sino en polvo.

Su corvina se cocina en Rational y su costra lleva muña y hierbas andinas.

En su barra se usan ingredientes peruanos. Destacan Libertad y Picardía como bebidas emblemáticas.

Así es Manto Hotel Lima, un espacio creativo que le hace un guiño a la Lima de antaño y a sus mujeres libres, pero no con nostalgia sino con un gesto de reivindicación.

DATOS QUE ILUSTRAN
Manto les rinde homenaje a mujeres icónicas vinculadas con el Perú, entre ellas Micaela Villegas, La Perricholi, y Flora Tristán.

La Perricholi nació en Huánuco, pero, como actriz, se instaló en Lima donde fue la amante del Virrey Amat. Espacios públicos como el Paseo de Aguas fueron construidos en su homenaje.

El escritor Alonso Cueto acaba de publicar La Perricholi. Reina de Lima, que tiene a Micaela Villegas como protagonista.

Flora Tristán fue una escritora y pensadora francesa de origen peruano. De su estadía en Lima, a donde vino a reclamar una herencia, nació Peregrinaciones de una paria, libro pionero del feminismo. Fue también abuela del famoso pintor Paul Gauguin.

El paraíso en la otra esquina, novela de Mario Vargas Llosa, tiene como personajes principales a Flora Tristán y Paul Gauguin.

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