ARTE Y DISEñO

[FOTOS] Museo Larco: una mirada global del Perú antiguo

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Redacción ContentLab
Martes 25 de junio del 2019

El Museo Larco es uno de los espacios culturales más visitados del Perú. Pero sus méritos no se quedan allí. Aunque los rankings suelen ser arbitrarios, debemos destacar que es considerado como el mejor de Sudamérica y 20 en el mundo según el ránking de mejores museos de TripAdvisor, la famosa aplicación web, la más usada por los viajeros de todo el planeta.

Ingresar en sus salas significa conocer la forma de entender el mundo, cosmovisión le dicen los antropólogos y arqueólogos, de las antiguas culturas precolombinas, aquellas que ocuparon el territorio hoy conocido como Perú hasta la llegada de los conquistadores europeos en los siglos XV y XVI.

Aunque el Museo Larco es famoso por su Sala Erótica y por albergar principalmente objetos de la Cultura Moche, va mucho más allá. Nos permite tener una mirada global del Perú Antiguo y, sobre todo, entender el devenir histórico de nuestro país y reconocer elementos que hoy forman parte de nuestra cultura, de nuestra idiosincrasia, de cómo nos relacionamos con el mundo.

LA COLECCIÓN LARCO
El Museo Larco fue fundado en Chiclín, al norte del Perú, en 1926 por Rafael Larco Hoyle (1901-1966), uno de los padres de la arqueología peruana. Larco fue hijo del terrateniente Rafael Larco Herrera, dueño de varias haciendas azucareras norteñas. Larco Hoyle heredó el amor por las culturas precolombinas de su padre, pero le agregó elementos científicos a esta pasión.

Así, empezó a estudiar de forma sistematizada a las culturas asentadas en el norte del Perú. En este proceso, se dio cuenta de que se habían realizado generalizaciones arbitrarias, que se había llamado Moche o Chimú a culturas distintas, particulares. Fue, entonces, el descubridor de culturas como Virú, Cupisnique, Salinar, Lambayeque y otras.

Pero no solo esto. También estableció un orden cronológico sobre el origen y desarrollo de las civilizaciones en el antiguo Perú. Así, las épocas establecidas por Larco son: 1. Precerámica (8000 a 2000 a.C.), 2. Cerámica (2000 a 1250 a.C., época de Kotosh), 3. Formativa (1250 a siglo I d.C., aquí aparecen Cupisnique, Chavín, Paracas Cavernas, etcétera), 4. Auge (siglo I d.C. a VIII d.C., Moche, Nazca, Lima, Tiahuanaco), 5. Fusional (800 a 1300 d.C., Lambayeque, Chachapoyas y Huari), 6. Imperial (1300-1532 d.C. Chimú, Inca, Chancay, Chincha) y 7. Conquista (1532 d.C.).

Larco trasladó su museo a Lima en los años 50, a una hermosa casona del siglo XVIII construida en Pueblo Libre. El espacio tiene una colección de 45 mil piezas, que es cerrada, es decir, no se ha adquirido ninguna pieza desde la muerte de su fundador en 1966. De estas, alrededor de 1500 se muestran en la Exhibición Permanente; las demás están en los Depósitos Visitables, otra de las particularidades del museo, pues permite que los visitantes tengan acceso físico y virtual (toda la colección está digitalizada y pude revisarse por Internet) a sus almacenes.

EL MUSEO
El Museo Larco tiene una Exposición Permanente (que ocupa 11 salas), los Depósitos Visitables y una Sala Erótica donde se da cuenta de la cosmovisión del Antiguo Perú. El museo destaca que el Perú es uno de las seis cunas civilizatorias -junto con Egipto, China, Mesopotamia, la India y Mesoamérica- en la historia de la humanidad. Es decir, traspasar sus puertas significa realizar un viaje por cinco mil años de civilización.

Los antiguos peruanos dividían el mundo en tres territorios.

1. El mundo de arriba o Hanan Pacha, donde viven los dioses, el sol, las estrellas y cae la lluvia. Es representado por las aves

2. Hurin o Uku Pacha, el mundo de abajo, de los muertos, donde crecen algunos cultivos como los tubérculos. Es representado por la serpiente. El tinkuy es el encuentro entre estos mundos opuestos, el de arriba y el de abajo.

3. Kay Pacha o mundo terrenal, donde viven los hombres. Es representado por los felinos. Estos mundos no están separados, y en su interrelación está el devenir cotidiano de dioses, hombres, animales y la Pachamama.

Para entender esta visión del mundo, sugerimos empezar la visita viendo el video introductorio que ha preparado el museo. Dura apenas diez minutos y nos ayudará a optimizar nuestro recorrido. Repetimos, más que piezas sueltas y bellas, en el Museo Larco se muestra la manera de ver el mundo de los antiguos peruanos.

La Exposición Permanente nos recibe con pétreas piezas que son impresionantes. La primera es el Felino de Pacopampa (1250-1d.C.), encontrada en Cajamarca, y que representa a un rugiente jaguar. A su lado hay cabezas clavas de la Cultura Chavín y mapas, planos y fotografías que nos introducen a las diversas épocas de nuestra historia.

Luego viene la sala Culturas del Perú, dividida en tres espacios: Costa Norte, Costa Centro y Costa Sur, donde se pueden observar piezas, básicamente de cerámica, de las culturas Cupisnique, Chimú, Salinar, Mochica, Nazca y más. No es un recorrido cronológico, sino de mentalidad, pues en sus obras uno puede distinguir nítidamente la división que del mundo hacían los antiguos peruanos. Felinos, aves y serpientes se mezclan en seres antropomórficos y dan cuenta de su cotidianeidad, de sus ritos religiosos, de sus ceremonias, de su organización política.

El museo exhibe allí cuatro de sus obras maestras.

1. La Estela Pacopampa (pétrea figura que une aves, felinos y serpientes y, quizás, una vagina dentada).

2. Los viajes de Aia Paec (I-VIII d.C., donde se da cuenta de este mítico dios Mochica, quien atraviesa los tres mundos, y los fertiliza).

3. Los Huacos Mochica (hermosas piezas que solo retratan a personajes masculinos, donde están representados, a través de aves, felinos y serpientes, los tres mundos de su cosmovisión).

4. El Tambor Nasca (un chamán que logra el contacto con los tres mundos por medio del consumo de plantas alucinógenas). 

Luego, uno tiene acceso a las salas Sincretismo, donde hay varias muestras de arte colonial, como pinturas, esculturas y otros objetos, y Tejidos del Antiguo Perú, donde deslumbra un Manto Paracas (1250 a.C. a 1 d.C.) que tiene, entre sus bellísimas figuras, un ser mítico con forma de ave, felino y serpiente, que se repite varias veces, intercambiando los colores de su bordado. Otra vez, una lograda síntesis del mundo andino.

Desde allí se ingresa a una de las salas más espectaculares del museo, llamada Ceremonia del Sacrificio Mochica, donde se exhibe el llamado Huaco Larco, que da cuenta de las batallas rituales y los sacrificios humanos que realizaban los Mochica para dar origen a la vida, para contentar a los dioses, para fertilizar la tierra, para pedir la lluvia o convocar la piedad de los dioses.

Otra de las salas imprescindibles es Muerte en el antiguo Perú, que alberga fardos funerarios, objetos fúnebres y demás. Destaca aquí, otra de las obras maestras del museo, un Fardo Huari (800 a 1300 d.C.), que contiene el cuerpo de un niño envuelto en bellísimas telas a la manera del antiguo Egipto. El fardo tiene una máscara y un tocado que sobrecogen.

Oro y Joyas ocupa tres ambientes donde podemos apreciar, además de la cosmovisión andina, su destreza como orfebres y el finísimo trabajo que realizaron en oro, plata, cobre y algunas aleaciones. Dos piezas maestras son imprescindibles de admirar acá: el Adorno frontal de oro Mochica (representa un ser mitológico con rasgos de zorro, felino, serpiente y ave, objeto usado por un gobernante moche) y el Ajuar funerario de oro, impresionante indumentaria de un líder de la cultura Chimú (1300.1532 d.C.), encontrado en la ciudadela de Chan Chan (Trujillo), cuyas plumas y hombreras de oro expresan su relación con el mundo de arriba.

La Sala Erótica es impresionante. No hay que dejarse llevar por el morbo y la risa fácil, pues el sexo en el antiguo Perú tenía un poder ceremonial y ritual que trascendía su aspecto reproductivo. A través del sexo se lograba la fertilidad de la tierra, se establecía vínculos entre los mundos, y hasta los muertos tenían sexo pues, al estar en el mundo de abajo, en las profundidades de la Pachamama, sus flujos ayudaban a fertilizar la tierra.

Los antiguos peruanos también apreciaban el sexo y sus formas no reproductivas, como la masturbación, la felatio y el sexo anal, no solo por sus elementos de placer, sino por sus aspectos rituales y celebratorios, las relaciones intrínsecas entre la vida y la muerte, los dioses y los seres humanos. El sexo es humano; pero también divino.

El recorrido puede terminar acá, pero el Museo Larco es inagotable. Si tienes tiempo, visita sus Depósitos, que albergan 30 mil piezas más. Luego, puedes hacer una pausa y admirar los bellos jardines que rodean la casona y, si el hambre apremia, visita el Café del Museo, donde hay una correcta selección gastronómica de los mejores platos de la cocina peruana tradicional.

Lo ha comprobado, el Museo Larco es una lograda manera de conocer el Perú y su gente, su cosmovisión y hasta su cocina. Una experiencia total.

MÁS DATOS 

✶ El Museo Larco está en la Av. Bolívar 1515, Pueblo Libre.

✶ Abre todos los días del año, de 9 a.m. a 10 p.m. Solo cierra el 24, 25 y 31 de diciembre y el 1 de enero.

✶ Hay visitas guiadas para un máximo de 15 personas, en varios idiomas, y con un costo adicional.

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