Los estragos económicos del coronavirus
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Los estragos económicos del coronavirus

Redacción ContentLab
Miércoles 22 de abril del 2020

Los estragos económicos del coronavirus

Los estragos que ha dejado la fuerte expansión del coronavirus no se limitan a una gran pérdida de vidas humanas y muchas otras en riesgo, sino a un deterioro sustancial en la economía y a una gran destrucción de valor en los mercados financieros. La única forma conocida hasta el momento de acabar con este mal es el aislamiento social, receta que ha sido aplicada en casi todos los países. 

Lamentablemente esta no es una tarea menor, sino todo lo contrario, pues trae consecuencias muy serias en el plano económico. El aislamiento social implica no solo que la población no salga de sus casas (salvo para atender necesidades muy básicas como buscar alimentos o atenciones médicas), sino que las personas dejen de consumir productos y servicios, lo cual trae consigo una caída muy fuerte en las ventas de las empresas. A su vez, esto se traslada en una reducción de la producción y el empleo. Por ejemplo, en EEUU, cuya economía está basada en servicios, se estima que el impacto sería de una caída de 20% en el PBI.

Ante ello, muchos países están poniendo en marcha una serie de estímulos económicos que están ayudando a mitigar los efectos negativos de corto plazo que la pandemia está ocasionando. En este contexto, ni las políticas monetarias expansivas (bajadas de tasas de interés e inyección de liquidez al sistema financiero) ni las políticas fiscales expansivas (exoneración de impuestos, entrega de subsidios directos, etc) son reactivadoras, sino más bien medidas de salvataje, pues buscan que en el corto plazo no se rompa la cadena de pagos y, por ende, el funcionamiento de la economía. Estas políticas serían efectivas en la medida en que el aislamiento social no sea tan prolongado. Los gobiernos básicamente están gastando una gran cantidad de recursos para comprar tiempo, pues la única forma de generar una reactivación es que la economía se abra nuevamente antes de que se rompa la cadena de pagos.

El rompimiento de la cadena de pagos es el peor escenario para la economía global, pues conlleva una espiral de quiebra de empresas, colapso del sistema financiero, magnificación del desempleo, incremento de la pobreza y un gran retroceso del que sería muy difícil recuperarse.

Sin embargo, la buena noticia es que en algunas regiones la situación está mejorando. La ciudad china de Wuhan ya salió de su aislamiento, Austria y Dinamarca han comenzado a aliviar sus restricciones de salud pública, y otros países europeos están elaborando planes para seguirlos en la misma dirección. En muchos países, como Italia y España, las tasas de infección han alcanzado su punto máximo y ahora están en declive. Si es así para el mundo desarrollado, entonces es posible que la pandemia termine más pronto.

Escribe: 
 Diego Marrero, Gerente de Inversiones de Habitat

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