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"El principal ingrediente del éxito es el interés."

Redacción ContentLab
Lunes 13 de enero del 2020

Como comunicador deportivo, Eduardo Flores considera que hizo todo lo que se propuso: prensa escrita, televisión y radio. Como deportista, su historia fue distinta: “soy un arquero frustrado, creo que ni mi posición ni mi talla me ayudaron”, comenta riendo. Hoy se identifica con Jerry Maguire, el personaje de la película homónima que gritaba al lado de su representado la icónica frase “¡show me the money!”.

Inspirado en este personaje lidera Toque Fino, una exitosa agencia de marketing deportivo que, diez años después de su fundación, cuenta con ambiciosas líneas de negocio como la representación de deportistas con las marcas y la gestión de sus carreras profesionales de cara a los clubes.

No siempre a los periodistas les ha ido bien haciendo negocios, ¿qué habilidades tienes para haber posicionado tu agencia?
Más allá del empeño y la constancia, básicos en cualquier emprendimiento, el principal ingrediente del éxito es el interés y las ganas de querer trascender. Felicito a mi equipo y me siento muy orgulloso de que año a año nos hemos reinventado. Comenzamos gestionando eventos deportivos, campeonatos de fútbol 7, y generábamos utilidad con auspicios e inscripciones. Hoy somos una agencia de marketing deportivo con varias líneas de negocios, conectando a las marcas con su público a través del deporte.

Pero has debido tener contactos, ¿cómo fue en un inicio?
No fue tan difícil. Mis amigos de la universidad ya practicaban en empresas de consumo masivo y me daban canjes o auspicios. Así empezamos, pero hace algunos años, comiendo una parrilla con un gran amigo, surgió otra oportunidad. Estaba con Leao Butrón, quien sigue tapando para Alianza Lima, y vi que lo llamaban pero él no respondía. Tenía temor a la inseguridad y las extorsiones. Le dije que podía estar perdiéndose un posible auspicio o algo comercial y le sugerí que, si no quería contestar, colocase mi teléfono para todo. Así nació Élite, la línea de negocio de representación de deportistas.

¿Cómo te ha ido con ese negocio?
Hoy tenemos 26 deportistas y seis periodistas deportivos destacados. Nuestro segundo deportista llegó por una alumna mía, porque también soy catedrático. Me decía que tenía un amigo, Aldo Corzo. Era el año 2017, cuando Perú no le ganaba todavía a Ecuador en Quito. Hicimos ‘click’ rápido. Lo ayudamos a gestionar sus redes y pasó de tener 30.000 seguidores a 900.000. Y ya lo llaman muchas marcas. De hecho, durante y después del mundial fue una de las figuras más requeridas.

¿Cómo se gana en el negocio con los jugadores?
Se cobra un porcentaje de lo que se obtiene de forma comercial. Para otro tipo de deportistas, el porcentaje es un poco mayor, porque a veces es más difícil. El negocio es con el pago de un ‘fee’ fijo por representación, más un porcentaje pequeño de lo que consiga. Con mi socio decidimos cobrar sobre lo que hacemos.

¿Se llega a conocer e intimar con los deportistas que representas al nivel de Jerry Maguire (película con Tom Cruise)?
Mira, si yo le pido a un coordinador que llame a Aldo Corzo a las 5:00 pm, lo va a hacer. Pero le pido lo mismo al coordinador de Toque Fino y me dice que a esa hora Aldo toma su siesta y a un deportista no se le puede interrumpir. Sabe que viaja el sábado por la noche, juega el domingo y regresa un lunes. Jerry Maguire es mi inspiración; de hecho, le pido a todos que vean esa película.

¿Y la relación llega a ser así de amigos con ellos?
Es que no los tratamos como clientes. Ellos no nos pagan: somos socios estratégicos, hacemos negocio y generamos utilidad sobre lo que trabajamos, por eso nos tratamos con respeto y compromiso. Salimos a comer en sus cumpleaños, nos visitan de imprevisto. Es muy bonito y tiene mucho valor. De qué me sirve tener treinta representados si no nos contestan el celular, si nos dejan en visto. La idea es que ambos vamos a lograr nuestras metas.

¿Les ha ayudado que esta generación de futbolistas sea diferente a la anterior?
Totalmente, no estaríamos sentados aquí si no fuera así. La clasificación fue clave. Al día siguiente del partido con Nueva Zelanda, el 16 de noviembre de 2017, ya las marcas querían cerrar con nuestros deportistas. A la fecha tenemos a Corzo, Ramos, Rodríguez y Ruidíaz, entre otros. Ellos trajeron el auge al negocio.

¿Ayudaron Los Panamericanos al resto de deportistas?
Demoró un poco, entre enero, febrero y marzo estuvo muerto, pero las marcas entendieron que era un asunto de responsabilidad social, de marca país, y salieron con sus campañas con deportistas de otros deportes. Las empresas principalmente buscan medallistas. No tenemos una bola de cristal para saber quiénes de nuestros representados sacarán oro, pero ahí está el tema de con quién trabajar. Somos responsables con a quienes jalamos, no podemos llamar a 20 deportistas y ofrecerles algo que no vamos a cumplir. Prefiero tener cinco, pero estar a muerte con ellos.

¿Cómo te proyectas de aquí a unos años?
Miramos a la región. Hemos probado que el modelo funciona y creemos que es hora de entrar a otros mercados.

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