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"El equilibrio de la familia y el trabajo determina el éxito"

Redacción ContentLab
Lunes 28 de octubre del 2019

Daniel Yagui Yoshimoto es administrador de carrera, con una maestría en Finanzas y un MBA de la Escuela de Negocios Adolfo Ibáñez. Se desempeña desde hace unos meses como CFO de Gallagher en el Perú, bróker global de seguros y reaseguros. Es un apasionado de su familia, por lo que cada vez que ha optado por un ascenso o una nueva oportunidad laboral se ha preguntado si es lo que más le conviene o se acomoda al momento que vive con su esposa y sus dos hijos.

Es de los que tratan de dejar todo cerrado, para salir a más tardar a las 7:00 pm a casa a disfrutar de su hija de ocho años y de su pequeño de tres. Pero, si existe otra cosa a la que también le dedica los fines de semana, es la práctica del béisbol, deporte que ha retomado después de 20 años, que se ha convertido en un espacio para compartir con sus padres. 

¿Es fácil juntar en el Perú un equipo de gente para jugar un campeonato de béisbol?
No es tan complicado, porque en el colegio son varios los que practicábamos este deporte, desde los cinco años probablemente. Yo jugué hasta los 20 años, pero el año pasado, que se convocó a gente para armar un campeonato de másteres, me llamaron y me reencontré con amigos que les interesó volver a jugar y así ya vamos año y medio.

¿Por qué crees que este deporte no es más masivo?
No es tan fácil juntar gente que le interese el deporte. Al inicio, en los ochentas, estaba más enfocado para la colonia japonesa, que en el Perú es grande. Por eso éramos los únicos que sabíamos dónde estaban las canchas, en AELU, La Videna, una en el Callao y otra más en Jesús María. Después, no había dónde. No es como el fútbol, que puedes jugar en la pista y con una chapita. Se necesita un espacio idóneo e implementos que no se venden en el Perú.

Si pues, el fútbol se puede jugar donde sea y como sea.
Son parecidos en que se necesita jugar en equipo, pero la preparación física es diferente. En este campeonato me he desgarrado la pierna ya tres veces. Yo practico fulbito de vez en cuando, y varios de los amigos con los que estamos en este campeonato de béisbol también juegan fútbol de manera regular. Pero, aunque estamos en buena forma, los músculos se usan de manera diferente, y ya somos varios los lesionados.

¿Qué te dicen en casa cada vez que regresas lesionado?
Mi esposa se preocupa. Pero, por el lado de mis padres, ellos más bien me alientan. Yo empecé jugando con mi papá, quien era el entrenador de mi equipo cuando éramos niños. Ahora, a sus 75 años, forma parte de mi equipo. Para mí es como retroceder en el tiempo y verlo en los años ochenta. Mi esposa en cambio no entiende el deporte. Es argentina y allá se jugaba menos que en el Perú.

¿Cómo así tu papá entró en tu equipo?
Un día necesitábamos un jugador más. Él se puso su uniforme de los ochentas y empezó a jugar como uno más de nosotros.

Cuando tus hijos te preguntan a qué te dedicas, ¿qué les dices?
Mi hijo de tres años me pregunta cosas más relacionadas a su edad. Él cree que tengo recreo, que dibujo. Me pregunta si comí toda mi lonchera, si jugué con mis amigos. Le digo que trabajo con números y que tengo que sumar y contar, conversar con mis amigos, ponerme de acuerdo con ellos para trabajar juntos.

¿Y qué le dices a tu hija de ocho, que entiende más?
A ella, como ya entiende el concepto del dinero, le digo que en el trabajo ayudo a mi jefe a administrar el dinero, a decirle cuánto hay que pagar, cuánto gastar. Y que, si quiere gastar más, pues hay que trabajar más.

El concepto de los seguros y los reaseguros no es fácil, ¿cómo se lo explicarías a un niño para que te entienda?
No soy un experto en el sector, recién tengo unos meses en la compañía, pero si tuviera que explicarles a mis hijos cómo funcionan los seguros, les diría que es una forma de tener un plan ‘B’ para que aquellos imprevistos no sean tan traumáticos. Por ejemplo, los niños son muy apegados a ciertos juguetes y tienen miedo de que se rompan o que se pierdan. Entonces, les preguntaría si pudieran hacer un pequeño esfuerzo al día, a la semana o al mes, para que en caso de que este se rompa o se pierda, ellos puedan tener nuevamente su juguete en las mismas condiciones.

¿Cómo te ves de aquí a 10 años?
Mi futuro lo enfoco más pensando en mi familia que en mi carrera. En el trabajo tengo la suerte de que ha ido bien. He cambiado algunas veces de empleo y posición, pero siempre preguntándome si el trabajo que tengo me va a ayudar a tener a mi familia como me gustaría que esté. Mi sueño profesional no pasa por ser gerente o dueño de una empresa, sino por si mi empleo me va a permitir estar bien con mi familia.

Foto: Karen Zárate

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