PERFILES

“Sin el talento humano, la tecnología no cobrará vida”

“Sin el talento humano, la tecnología no cobrará vida”
Redacción ContentLab
Miércoles 31 de julio del 2019

Hazel Bottger recuerda aquellos años en los que en casa había un solo televisor, que se encendía a partir del mediodía, con el canto del Himno Nacional, que daba paso a la programación de la tarde. Entonces, para ver el próximo capítulo de una serie, había que esperar al día siguiente o la semana entrante. Eran tiempos donde la vida avanzaba a paso lento y la paciencia, más que una virtud, era una forma natural de supervivencia. Hoy, madre de tres niños, es testigo de cómo el apoyarnos tanto en la tecnología dan paso a la frustración, cada vez que ésta falla o se pone lenta.

Desde la gerencia de Marketing de Senati, un instituto que ofrece más de 70 carreras técnicas, la mayor parte de ellas con un intenso uso de tecnología, en algunos casos con módulos de Realidad Aumentada (VR), robots automatizados para la producción o simuladores para aprender a conducir grandes maquinarias, Hazel considera que lo más importante es potenciar las habilidades creativas de los estudiantes, porque esta capacidad les permitirá aplicar la tecnología colocando en el centro de sus preocupaciones a la persona, y no al revés.

¿Tu apellido de dónde es?
Yo soy peruana, mis papás también son peruanos, pero mis abuelos y mis bisabuelos son los que vinieron de diferentes sitios de Europa. Tengo el Bottger que es alemán y el Pipoli que es italiano. Del lado paterno tengo una mezcla de alemán con escocés. Por el lado de mi mamá me imagino que es más italiano con español o catalán.

Estudiaste Administración de Empresas. ¿Cuál era tu otra opción?
Estudié Administración de Empresas. Después hice un MBA en el Instituto de Empresas en Madrid. Pero en un inicio quise estudiar Dirección de Cine y Televisión. Mi papá fue quien me aterrizó y me dijo que no había forma de que hiciera eso. Cuando acabé el colegio era 1990, un año bien complicado. Lo que estudiabas era lo que te daba la oportunidad para desarrollarte. Felizmente he podido seguir desarrollándome y me emociona haber descubierto el marketing, una especialización que ha evolucionado muchísimo, como la tecnología.

La tecnología es importante, pero, ¿cómo no robotizarnos? Los conductores para ir de un lado a otro usan Waze como si fuera la Biblia, y a veces la app sustituye al sentido común.
La tecnología es una herramienta. De hecho, en el año 2017, Senati, después de 40 años, evolucionó su logo, su identidad visual, que es una representación de lo que la marca promete, expresando esa comunión (las manos que se unen). Nosotros, como instituto de formación tecnológica, desarrollamos las habilidades de los estudiantes para que dominen la tecnología, pero considerando que sin el talento humano esta no cobrará vida.

¿Qué era lo que más te llamaba la atención de estudiar cine?
La creatividad, el encontrar una reacción a través de una emoción. Eso es algo que la tecnología, por ejemplo, no va a poder hacer. Me gustaba el hecho de poder encontrar soluciones a partir de la creatividad, el ingenio y la inteligencia. Finalmente, nosotros somos los que hemos creado la tecnología, no al revés. Los empleos del hoy, y de los próximos años, van a estar relacionados a lo que se llama la categoría STEAM, con profesionales calificados en ciencias e ingeniería. Pero, a pesar de eso, la creatividad seguirá siendo muy importante porque es justamente nuestra capacidad de ver más allá, lo que nos permite crear nueva tecnología.

¿Qué prefieres, Netflix o ir al cine?
Las dos, pero la experiencia en el cine definitivamente es mejor. Lo bueno de Netflix es que es una transformación tecnológica que es a demanda: yo veo cuando quiero y donde quiero. Lo puedes ver en tu casa,dormitorio, en la salita con la familia, en tu celular,tablet, puedes ir viendo tu serie en el carro. Los capítulos no tienes que esperar a que venga el siguiente. Te resuelve una necesidad que de repente ni siquiera habías identificado, y eso es lo rico… ahí es donde entra justamente la creatividad para identificar cuáles son las tendencias, para proponer nuevas soluciones que permitan conectar con las diferentes audiencias.

Como madre de tres niños, ¿cómo haces con el tema de la tolerancia y la paciencia? Cuando eras niña, si querías ver el próximo capítulo de tu serie, esperabas al día siguiente o a la próxima semana. 
Hoy el niño ve Netflix y ve todos los capítulos de su serie una y otra vez. El tema de la inmediatez y el consumo hace que el niño se acostumbre a que todo está a la mano, por lo tanto, es más difícil inculcarle la paciencia que sí tuvimos quienes somos de nuestra generación. Creo que hay que enseñarles a ponderar. De hecho, en mi época, cuando encendías la televisión, había que esperar a que fuera mediodía, con el Himno Nacional, y para cambiar de canal no existía el control remoto. Había un solo televisor, que estaba en la sala. Como padre debemos enseñarles a ser tolerantes, manejar la frustración, hacerles ver que la vida no es como Facebook o Instagram.

¿Qué jugaban tus hijos cuando eran pequeños?
Te cuento un anécdota, cuando mis hijos eran chiquitos, los dos menores, mi papá les regalo en una Navidad estos juegos que con mi hijo mayor eran lo máximo, juegos de VTech. Era como una computadora para niños, pero claro, ya mis enanos estaban acostumbrados al teléfono táctil, al iPhone. Entonces miran el juguete como diciendo “¿qué es esto?”. Hoy veo al más pequeño queriendo tocar la pantalla del televisor pensando que es ‘touch’. Ellos tienen sus programas muy puntuales, pero el hecho de esperar para verlos no lo tienen. Por eso es bueno enseñarles juegos que los saquen de esa rutina tecnológica, enseñándoles juegos que nosotros jugamos de niños, como policías y ladrones, las chapadas, las escondidas.

¿Qué te enseñaron esos juegos que la tecnología no podrá darte?
Me ayudaron a desarrollar muchas habilidades de liderazgo, de interacción. Lo mismo pasa con los deportes colectivos. Esas disciplinas son muy importantes a lo largo de tu proceso de formación, porque te ayudan a entender que el mundo tiene varias aristas. Te enseña de empatía, entender que también hay otras realidades además de la tuya, y tener justamente esa capacidad para entender eso.

Si tuvieras que recomendar una película, ¿cuál sería?
La película que me ha marcado muchísimo fue “La vida es bella”, porque ahí se recoge el inmenso amor de un padre hacia su hijo, como él es capaz de montarle una historia a su hijito con tal de protegerlo de la realidad que se estaba viviendo. Esa película, te queda grabada, y que dices “qué tal amor, qué tal fortaleza la suya para construirle todo este mundo mágico a su hijito”. Es una película que siempre va a permanecer en el tiempo.

ESPACIO PATROCINADO POR AFP HABITAT