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“Los deportes son un repositorio de lecciones empresariales"

“Los deportes son un repositorio de lecciones empresariales
Redacción ContentLab
Lunes 24 de junio del 2019

José Miguel Marchena es gerente de Innovación y Desarrollo en el instituto ISIL. Si bien se desempeñó en un inicio como gerente de Educación Ejecutiva en el mismo centro, hace unos años comprendió que, producto de los cambios y transformaciones en la tecnología, la educación superior debía adaptarse a los nuevos tiempos. Por esa razón, la gerencia que lideró asumió retos trasversales a toda la organización, implementando procesos y metodologías ágiles para anticiparse a la demanda educativa de los ejecutivos peruanos, que buscan carreras o diplomados que los nutran de las últimas tendencias en el mundo de los negocios.

Admirador de entrenadores deportivos, José Miguel afirma que la clave para liderar equipos de alto rendimiento es la gestión de la mente, empezando por la de uno mismo, con el desarrollo de habilidades blandas. Las lecciones del Pep Guardiola, de Vicente del Bosque y de Tony Nadal, le han permitido desarrollar su propia filosofía competitiva, con foco en el manejo de equipos. Pero, últimamente, de quien más ha aprendido las enseñanzas que aplica en su día a día, es de su hijo, Salvador, quien con solo 10 años reta al mar cada vez que zarpa en su velero.

Veo una foto de un velero sobre tu escritorio, ¿te gusta ese deporte?
La foto es de Salvador, mi hijo de 10 años. Hace un par de años que navega Optimist, una clase de embarcación de vela ligera para niños y adolescentes.

¿No te da miedo verlo partir mar adentro?
La verdad es que es el deporte que a mí me hubiera gustado practicar. He sido un poco el promotor de eso. Él comenzó a la edad mínima, que era a los siete años, y apenas los cumplió lo induje. Y de hecho le gustó, se enganchó al toque. Diría que es una disciplina que requiere mucha concentración. Es un deporte atípico para un niño de esa edad, porque exige mucha rigurosidad mental. Sí, es salir solo al mar, donde interviene esa relación impredecible de navegar. Yo lo comparo mucho con el mundo de los negocios, por lo que cada día aprendo mucho de Salvador, a quien admiro mucho.

¿Son de tomar ciertos riesgos en tu familia?
Somos una familia que promueve ciertas prácticas en Salvador, y entre nosotros. El deporte, para mí, ya es un tema de hábito. Y Salvador, tratándose de mi único hijo, ha asimilado esta influencia, y le gusta ser tan deportista como yo.

¿Qué deportes has practicado?
De chico probé el básquet, pero como este exige una dinámica de trabajo en equipo, pasé a deportes más individuales, por un tema básicamente de tiempos. Me gusta mucho nadar, hago actualmente entrenamiento functional, que es muy intenso, de 45 a 60 minutos. Se ha convertido en una válvula de escape.

¿Es verdad te duelen músculos que no sabías que tenías con ese deporte?
Es verdad. Y te diré que le encuentras un sentido a ese dolor: cuando te duele un músculo con cierta intensidad significa también que lo entrenaste correctamente.

¿Te ayuda el deporte en tu día a día como ejecutivo?
Si, veo el deporte de dos formas. Desde el lado de la válvula de escape, porque me ayuda a distenderme, relajarme, lo necesito a diario. Pero también lo veo con otro ángulo. Encuentro muchas coincidencias entre las prácticas de ciertos deportes, en términos de rigurosidad, disciplina y motivación, con los negocios. De hecho, estoy siguiendo a mucho a entrenadores exitosos, como Tony Nadal, tío y entrenador de Rafael Nadal, quien lo acompañó por muchos años. El Pep Guardiola es otro grande. Notas en su forma de liderar equipos muchas buenas prácticas a nivel corporativo y organizacional, para equipos de alto rendimiento.

¿Qué lecciones has sacado de estos entrenadores para tus responsabilidades profesionales?
Guardiola es un multipremiado entrenador, pero tiene una preocupación adictiva no solo con el entrenamiento del cuerpo, sino de la mente, y tengo la convicción de que se debe ejercitar tanto la mente como el cuerpo. A Guardiola le gusta también alternar las posiciones en los equipos, de tal modo que va descubriendo talentos conforme se desarrolla la dinámica grupal, descubriendo talentos que ningún otro entrenador encontró antes.

¿Cómo gestionas o entrenas la mente?
Primero se debe empezar por uno mismo. Es como cuando sucede una emergencia en un avión. Primero ponte la mascarilla para poder ayudar al resto. En mi opinión, la clave es ser humilde, porque hay que ser muy autocritico. Ese es el primer paso de cualquier aprendizaje emocional. El autodiagnóstico, a partir de la humildad, nos dirá en qué no nos va bien.

¿Por qué se ha empezado a decir que las habilidades blandas de blandas no tienen nada?
Es que el nombre es engañoso. Va a ser una buena idea pensar en otro nombre. La verdad es que estoy convencido de que será la competencia más requerida para una persona. No veo un líder con proyección sino tiene entrenada su mente, el control de sus emociones, si no es capaz de inspirar. Todo eso exige un profundo trabajo de las habilidades blandas. Lo bueno es que algunos nacen con estas, por eso unos son más influyentes o persuasivos que otros. Pero las habilidades blandas también se pueden incorporar, entrenándolas.

Hay escépticos que dicen que basta con tener criterio, empatía y buena onda.
Coincido con eso. Ser una buena persona ya es bastante. Hace poco Vicente del Bosque, ex entrenador de la selección de fútbol de España, dijo que ser generoso siempre es rentable, que ser bueno nunca va ser malo. Puedes empezar con eso. Y dependerá de la empresa en la que estás, de la industria y el negocio, añadir otras habilidades o potenciar las que ya tienes.

En un mundo en transformación, ¿Qué skills técnicos son necesarios?
Es necesario tener habilidades técnicas. La innovación, por ejemplo, será clave para no quedarse atrás, dejando las buenas ideas sobre la mesa. Pero, si realmente queremos escalar las ideas innovadoras, debemos aprender de metodologías ágiles.

¿Qué estudiaste para llegar aquí?
Mi primera vocación fue ser pintor. Pero estudié finalmente Administración. Luego hice postgrados relacionados a los negocios, al marketing y la dirección de empresas. Trabajé nueve años en el sector financiero, en fondos de inversión y fondos de pensiones. Era una categoría desafiante. Pero luego tuve inquietud por la decencia. Y fue esa combinación de intereses lo que me trajo a ISIL, donde ya llevo unos cinco años.

¿Te pasa que escuchas la palabra Inteligencia Artificial y te pones nervioso?
No nervioso, pero si es un término que se está escuchando mucho, como innovación y transformación. Y tengo mis aprensiones. Cuando notas que hay algo de moda, y que debes usarla, aunque no te quede bien, o tienes que decirla, aunque no sepas bien de qué se trata, es mejor primero tratar de entender de qué hablamos. Es bueno que, en las empresas grandes, medianas y pequeñas, se interesen por la innovación. No puede salir nada malo de eso. Lo que falta es entender que si te subes al tren debes tener claro a dónde quieres llegar.

¿Cómo será la educación superior cuando tu hijo acabe el colegio?
Mi hijo, espero, debería ser capaz de no solo de elegir una carrera, sino de decidir si quiere pasar por la educación superior formal. Debería ser capaz de construir su propia solución, combinando carreras y especialidades en el tiempo, en el plazo que él elija. Ese el giro que está dando el mundo, y también el Perú.

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