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ENTREVISTA Waldo Mendoza

Waldo Mendoza: “Crecer por debajo de 3.7% este año sería un fracaso para la política macroeconómica”

El economista Waldo Mendoza afirmó que las proyecciones de crecimiento del MEF fueron “muy optimistas” y que lo más probable es que se dé una actualización sustantiva de las cifras en el Marco Macroeconómico Multianual.

Waldo Mendoza

Crítica. Waldo Mendoza cuestionó las proyecciones realizadas por el MEF. Afirmó que la caída del precio del cobre afectará las exportaciones. (Foto: Diana Chávez)

Crítica. Waldo Mendoza cuestionó las proyecciones realizadas por el MEF. Afirmó que la caída del precio del cobre afectará las exportaciones. (Foto: Diana Chávez)

En el primer trimestre, el PBI creció 2.6% y en el segundo trimestre la tasa sería menor. El economista Waldo Mendoza explica cómo le iría a la economía en el resto del año, luego de este débil inicio.

La situación de la economía mundial se ha deteriorado en los últimos meses. ¿Qué tanto puede afectar al Perú?
Las tasas del crecimiento mundial están descendiendo, pero no drásticamente. Es un descenso esperado de alrededor de medio punto porcentual en el mundo. Si bien eso no cambió mucho, la dirección de los precios internacionales sí cambiaron sustantivamente.

¿Precios de qué productos?
En el caso del cobre sí es relevante. El precio promedio se ha reducido de manera sustantiva en los últimos meses, y creo que ese es el efecto más importante para el precio de nuestras exportaciones.

¿Y la guerra comercial no afectará a la economía peruana?
Habría que esperar algunos desarrollos de la guerra comercial y lo del Brexit. Pero como lo había dicho antes, en el sector externo no hay muchas novedades, salvo esta caída en el precio del cobre, que es muy importante para una economía como la peruana.

Si ese es el panorama externo, ¿qué está influyendo en el bajo desempeño de la economía?
Lo que no está bien es el comportamiento de corto plazo de la economía peruana, con referencia a las proyecciones gubernamentales. Recordemos que en su actualización el MEF proyecta un crecimiento de 4.2% para este año y está basada en dos columnas: la inversión privada, que crecería 7.6%, y la pública, en 4.5%, lo que le hacía sentido al estimado del año.

¿Ya no le hace sentido?
En los últimos meses, se han observado un conjunto de eventos que van a hacer imposible alcanzar esa meta de crecimiento.

¿Así de tajante?, ¿imposible?
Sí, es imposible. Para empezar, en los primeros cinco meses del año la inversión pública se ha caído 11% y recuperar esa caída en los meses que quedan va a ser difícil. La inversión privada tampoco está creciendo mucho. Si la aproximamos por importación de bienes de capital, entre enero y abril crecieron solo 1.5%. Por lo tanto, ni la inversión privada, ni la inversión pública van a ser los motores de crecimiento como se esperaba.

¿Este alejamiento del 4% es solo por la inversión?
El BCR ha publicado su reciente encuesta de expectativas de mayo, y de 18 indicadores, 12 están en rojo. Es decir, empeorando. Además, un indicador duro, como la planilla electrónica del empleo formal, muestra que, de estar creciendo a 4% a fines del año pasado, la última información de marzo nos dice que solo se crece a 2.3%.

¿Todo este inicio débil será difícil de revertir en el año?
Con los datos preliminares de abril, posiblemente la tasa de crecimiento del PBI en el primer cuatrimestre del año va a estar por debajo del 2%. Es decir, se requeriría que en el periodo mayo-diciembre, la economía crezca por encima de 5%, lo cual se hace muy complicado.

¿Cuánto se podría crecer en el 2019?
Podríamos estar más cerca a 3.5%.

¿Hubo proyecciones muy optimistas en el MEF?
Los analistas ya lo habían advertido: las proyecciones del MEF resultaron muy optimistas. Las razones de este fracaso de llegar a las expectativas de crecimiento económico, además del optimismo en la proyección, creo que están en la política fiscal, con una caída de 11% en la inversión pública total, eso rompe todo lo que se esperaba.

¿Este fracaso en la política fiscal es continuación de lo que venía pasando? Julio Velarde afirmó que la ralentización económica en los últimos años era precisamente por este tema.
No es deliberado. Pero en la actualización de proyecciones se anunciaba un conjunto de medidas, de acciones para evitar lo que siempre pasó poselecciones de autoridades regionales y locales. El Consejo Fiscal ya había advertido que, en episodios anteriores, el gasto público se caía con mucha más intensidad en aquellos municipios o gobiernos regionales cuyas autoridades no habían sido reelectas. Ahora no hubo reelección y se advirtió que la caída sería más drástica en otros años.

¿Pero el MEF dice que la caída no es tan drástica como en años anteriores?
Hay que ver mayo para cotejar eso, porque es preocupante. Lo que se ve en la información es que la formación bruta de capital del gobierno general (inversión pública efectiva) cayó 11%, pero la de los municipios cayó en 21% y en las regiones en 12%, entre enero y mayo. Son cifras parecidas e incluso por encima de los episodios anteriores. Todo lo que se había planificado, al parecer, no habría tenido el efecto esperado.

¿Cómo está la inversión en el Gobierno nacional?
Se elevó en el Gobierno nacional y mucho de eso tiene que ver con la reconstrucción que felizmente agarró vuelo finalmente. Para regiones y municipios debe ser un problema, porque también está cayendo el gasto corriente, lo cual es un gasto adicional.

¿Fue una mala decisión para la economía prohibir la reelección de alcaldes y gobernadores regionales?
Todos los temores que teníamos con la no reelección de autoridades se han cumplido. Allí están las caídas drásticas de la inversión pública que llevó a la caída de la inversión del gobierno general, y eso ya tiene implicancias macroeconómicas.

Esta caída se da a pesar de que la regla del déficit fiscal da margen para gastar.
El déficit fiscal, cuyo límite es 2.2% del PBI para este año, ha estado cayendo consecutivamente. En mayo va alcanzar 1.5%, que es de los más bajos de los últimos años. Esto es síntoma de una política fiscal bastante restrictiva.

¿Es una política fiscal restrictiva o una incapacidad de ejecución?
No es deliberada (la política fiscal restrictiva), las autoridades no han medido bien lo que puede pasar con esta no reelección de autoridades. Se tomaron algunas precauciones, pero al parecer no fueron las suficientes y el hecho de proyectar un 4.5% para la inversión pública quiere decir que se ha sido demasiado optimista.

¿Qué deberíamos esperar de las proyecciones del Marco Macroeconómico Multianual de agosto?
Este documento es un insumo muy importante, porque de él se derivará la ley de presupuesto del año 2020. Por eso que en ese caso, seguramente tendremos nuevas cifras de gasto, de ingreso y de PBI y probablemente sean bastante distintas a las que tiene actualmente.

¿Deben sincerarse las cifras?
Claro, porque si tu PBI no crece al ritmo que esperabas, vas a tener que sincerar esa proyección de crecimiento y con ello el resto de variables, como ingresos y gastos. Tengo la impresión de que habrá una actualización sustantiva de las cifras macroeconómicas, cosa que no debería pasar cuando se hacen bien las proyecciones.

Con lo que dice, da la impresión de que el MEF hizo mal las proyecciones.
Los resultados sugieren que las proyecciones no han estado muy finas, esta dosis de optimismo que varios analistas lo advirtieron, creo que se están cumpliendo.

¿Siente que hay un sentido de urgencia en el Gobierno para acelerar la economía en el corto plazo?
En el documento de actualización de proyecciones, daba la impresión de que sí había un sentido de urgencia, porque se hablaba de políticas y actos que buscaban dinamizar la inversión pública, porque desde hace bastante tiempo no teníamos un límite fiscal que nos obligase a ser restrictivos con el gasto público, más bien parecía una meta alcanzable. Lamentablemente, esas promesas de ser muy activos en impulsar el gasto en regiones y municipios, no se condicen con los datos que tenemos.

¿El déficit también será menor al esperado?
Me parece que vamos a terminar no solo con un crecimiento más bajo del esperado, sino también con un déficit quizás bastante por debajo del proyectado. Y fracasaríamos si crecemos por debajo del crecimiento potencial, que debe estar en 3.7%.

¿Crecer menos de 3.7% sería un fracaso?
Sí, eso sería un fracaso. Porque la política macroeconómica está hecha para eso, porque la producción crezca por lo menos al nivel del crecimiento potencial.

La intención del Gobierno, según las proyecciones, es que ese potencial vuelva a ser 5%. ¿Es posible hacerlo?
Es una tasa alta para nuestros estándares. Tenemos varios problemas. La tasa de crecimiento del potencial depende básicamente de la inversión. Allí es bueno preguntarse si la inversión privada crecerá a tasas altas al año siguiente y sobre todo sí será sostenible.

¿Y puede ser sostenible?
Lo que vemos este año en particular es que la inversión privada va a estar salvada o defendida o sostenida por la inversión minera. Seguramente se va a lograr el 27% de crecimiento estimado por el MEF. Pero no está pasando casi nada con la inversión no minera, que más bien parece haberse caído el primer trimestre. Por lo tanto, la inversión privada total no crecerá a la tasa que el MEF esperaba.

¿Esto último está influido solo por el ruido político como dice Moody’s o hay algo más?
Seguramente el tema político es importante para la inversión en infraestructura, principalmente porque está un poco paralizada por la incertidumbre.

Hoja De Vida

Profesión: Economista.
Educación: Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga.
Posgrado: Doctor en Economía de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP).
Otros cargos: Presidente del Consejo Fiscal, exviceministro de Hacienda, exmiembro del directorio del BCR.

como nuevo motor del crecimiento

“El legado económico del Gobierno debe ser impulsar el sector forestal”
De acuerdo con Waldo Mendoza, para que el crecimiento de largo plazo pueda ser sostenible, es necesario comenzar a generar nuevos impulsores con los que se tenga la seguridad de que puede comenzar a levantarse en los próximos años, a través de grandes inversiones no mineras.
Mencionó que actualmente son dos los grandes sectores que funcionan como estos “motores” de la economía: la minería y la agroexportación.
“Quizás la agroexportación siga siendo un sector que atraiga inversiones privadas, porque está en auge y crece a tasas de dos dígitos y el empleo crece a tasas espectaculares”, afirmó.
En ese sentido, consideró que este Gobierno, a diferencia del anterior, no está tratando de dejar un legado, o las primeras piedras para impulsar a algún sector para que empiece a despegar.
Para Mendoza, es el sector forestal el que debería convertirse en el tercer motor que dinamice la economía y atraiga a las grandes inversiones que el país requiere.
Explicó que, al igual que la minería y la agroindustria, el sector forestal tiene las dos características para ser un motor de crecimiento: “lo que Dios no ha dado”, entendido como la capacidad productiva del recurso porque está disponible, además de una demanda de exportación infinita.
Con estas dos condiciones, a la minería y la agroindustria se les dio todo el apoyo estatal, con leyes sectoriales especiales que permitieron su desarrollo, cosa que hoy requiere el sector forestal. Para ello es necesaria la decisión política.
“Va a salir el Plan Nacional de Competitividad y Productividad. ¿Qué estarán haciendo el Minagri, el MTC y el Minam? No creo que mucho o nada, porque es como atacar por todos los frentes. ¿No sería mejor que las autoridades de los grandes sectores involucrados armen una especie de supermesa y decidir que se empieza con esta gran tarea de buscar un tercer motor o no hacerlo?”, afirmó.
Para Waldo Mendoza, tomar la decisión de impulsar el sector forestal sería el principal legado económico que podría dejar el Gobierno.
“Debería ser el legado, porque no puede ser un Plan de Competitividad”, puntualizó.

otrosí digo

Análisis. Waldo Mendoza afirmó que no conoce ninguna experiencia en el mundo en el que un sector potente de la economía haya surgido con políticas transversales como el Plan Nacional de Competitividad. Si bien afirmó que las mesas ejecutivas ayudan, remarcó que es necesario que se priorice una de ellas para darle todo el apoyo del Estado.

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