(Reuters).- Las aclamadas modelos y aspirantes a reinas de belleza encuentran cada vez más difícil acicalarse en , a medida que la escasez convierte a sombras de ojos e implantes mamarios en codiciados bienes de lujo.

En el país que ha tenido la mayor cantidad de reinas de belleza, hasta los productos de cuidado personal básicos, como desodorante y champú, son cada vez más difíciles de conseguir debido a un férreo control cambiario que ha provocado una sequía de dólares necesarios para importaciones.

Pero osadas modelos y aspirantes a Miss Venezuela están haciendo todo lo posible para mantener las pasarelas activas.

"Estoy matándome en cada farmacia, buscando en cualquier lugar donde venden maquillaje", dijo Ileanne Dávila, una estudiante de Ingeniería Civil y modelo de 19 años.

Dávila es una de muchas asiduas, de tres años en adelante, a la academia de modelaje de Gisselle Reyes, excandidata a Miss Venezuela que ahora prepara a jóvenes para el concurso de belleza.

Pero incluso en ese glamoroso lugar en un barrio de clase alta de Caracas, la carestía está limitando los planes para seguir los pasos de Reyes. A veces, literalmente.

Entre Miss Universo y Miss Mundo, Venezuela ostenta 13 coronas, más que ningún país en el planeta. De hecho, algunos aseguran que la nación petrolera tiene una de las mayores tasas de implantes de senos y cirugías estéticas en el mundo.

Pero ahora, los doctores dicen que el Botox y los pueden ser difíciles de conseguir.

El llegó a un récord de 28% en enero, lo que ilustra que de cada 100 productos 28 no estuvieron disponibles o fue muy difícil encontrarlos. El Banco Central no ha informado, desde entonces, sobre la medida de escasez.

El país sufre una del 63.4%, altas tasas de asesinatos y una economía que analistas y empresarios sostienen está en recesión.