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The Economist:Costoso papeleo

Por fin, la digitalización de los trámites documentarios en el comercio internacional está tomando impulso.

Puertos de Asia

(Foto: AFP)

(Foto: AFP)

Singapur. Los buques comerciales no solo transportan mercancía sino también un elevado volumen de documentos: cartas de crédito, listas de embalaje, conocimientos de embarque, pólizas de seguros, certificados de sanidad y de origen, etc. Maersk, la mayor transportadora de contenedores del mundo, halló que un embarque de paltas entre Mombasa (Kenia) y Rotterdam incluía más de 200 comunicaciones entre 30 entidades.

Y una gran nave portacontenedores puede estar asociada a cientos de miles de documentos. “Un (antiguo) mercader veneciano podría reconocer algunos”, señala John Laurens, jefe de Servicios Globales de Transacciones del banco singapurense DBS.

Según el Foro Económico Mundial, los costos de procesamiento de documentos comerciales equivalen a un quinto de los costos de transporte. Eliminar los obstáculos administrativos en las cadenas de suministro haría más que eliminar los aranceles para impulsar el comercio internacional. A su vez, la ONU estima que la digitalización del papeleo incrementaría las exportaciones de Asia-Pacífico en US$ 257,000 millones anuales.

Tras años de debate sobre digitalizar los trámites comerciales, tal cambio está tomando impulso. Bancos, aseguradoras, navieras, sus clientes corporativos y gobiernos, motivados por las firmas tecnológicas, están uniendo fuerzas. Hay muchos proyectos en curso, varios de ellos basados en la tecnología blockchain, que permite acceder a la documentación, pero sin modificarla.

En el ejemplo de la palta, el registro contendría la orden de compra, la certificación de su procedencia, su elegibilidad arancelaria, la actualización de su estado, certificados fitosanitarios, etc. Si se cumplen ciertas condiciones, un “contrato inteligente” accionaría el pago —total o parcial—. En enero, Maersk e IBM anunciaron un joint venture basado en la blockchain para digitalizar la cadena de suministro de principio a fin.

La plataforma estará disponible para todos y será administrada con autonomía de Maersk, pues se espera que las firmas de logística y financieras, así como otras navieras se sumen. Algunas grandes compañías, puertos y las autoridades aduaneras de Estados Unidos y Países Bajos ya han efectuado pruebas preliminares.

La startup de tecnología financiera TradeIX, la firma de blockchain R3 y varios bancos están testeando otra plataforma abierta, llamada Marco Polo. El año pasado, ocho bancos europeos e IBM presentaron we.trade, dirigida a empresas medianas y pequeñas, que esperan poner en operación el trimestre entrante.

Los gobiernos emprendedores también están incentivando la digitalización. Por ejemplo, Singapur está construyendo una plataforma comercial nacional —no está basada en la blockchain — que incluye a bancos, navieras y firmas tecnológicas. Hong Kong está creando una plataforma blockchain financiera-comercial, y en noviembre, ambos hubs comerciales informaron que crearán una plataforma transfronteriza que entrará en funcionamiento el próximo año.

Parte de los beneficios de la digitalización descansa en la reducción de costos. Los bancos emplean ejércitos en buscar discrepancias que podrían entrañar fraude o errores involuntarios. Además, facilitaría el acceso al financiamiento, pues la digitalización permitirá a los bancos cumplir las normas contra el lavado de dinero. Según el Banco Asiático de Desarrollo, la brecha entre el financiamiento disponible para el comercio exterior y la demanda suma US$ 1.5 millones de millones.

Thomas Olsen, de la consultora Bain & Company, cree que la digitalización también podría reducir la tendencia a prescindir de las cartas de crédito, cuyo peso se ha reducido de 50% del financiamiento del comercio en 1970 a 15%, en favor de la “cuenta abierta”, bajo la cual los exportadores envían bienes a los importadores y confían en que sus facturas serán pagadas. Esto funciona para las grandes corporaciones y las empresas familiarizadas con sus contrapartes, pero no para las medianas y pequeñas.

A pesar de los avances, los obstáculos institucionales son mayores que los técnicos. Por ejemplo, una convención de la ONU adoptada el 2008 amplía el reconocimiento de los documentos electrónicos, pero para entrar en vigencia necesita ser ratificada por 20 países y solo cuatro lo han hecho —Camerún, Congo, España y Togo—.

Asimismo, es esencial mejorar los estándares. En junio pasado, la Cámara de Comercio Internacional, que fija estándares para el comercio exterior desde 1919, estableció un grupo para coordinar avances en las finanzas del sector. Una nueva iniciativa en Singapur también podría ayudar a empujar la modernización.

Olsen opina que el problema de la coordinación no detendrá el progreso: “es un error pensar que mucha gente tiene que dar el paso al mismo tiempo”. Lo que espera es un desarrollo gradual de iniciativas basadas en la blockchain que compitan entre ellas. Algunas plataformas se convertirán en servicios generales, otras se especializarán y otras desaparecerán. Si bien el papeleo no se extinguirá, la carga se hará mucho menos pesada.

Traducido para Gestión por:
Antonio Yonz Martínez

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