El gerente general de la Sociedad de Comercio Exterior del Perú (), Eduardo Ferreyros, informó que un trabajador que es contratado formalmente no solo recibe 12 sueldos al año sino otros tres adicionales si se incluyen las dos gratificaciones y una CTS, por lo que la (RMV) en el país ya es de S/. 937.50.

"En el Perú, el empleador, por ley, debe cubrir 15 RMV, es decir, S/. 11,250 anuales, lo que equivale a S/. 937.50 efectivos al mes, ese es el sueldo mínimo y no los S/. 750 que nos hacen creer", indicó.

Explicó que si la RMV actualmente es de S/. 750, entonces debería entenderse que la remuneración mínima anual es entonces de S/. 9,000 pero esto "no es real".

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"Por alguna razón (sospechamos cuál es) se abre el debate de elevar la RMV de S/. 750 en un 8%, es decir, a S/. 810, lo que en realidad implicaría elevarla a S/. 1,012.5 efectivos al mes. ¿Eso es mucho o poco? Depende de la productividad, la inflación y la coyuntura económica", puntualizó.

Ferreyros manifestó que en la coyuntura actual de una evidente desaceleración económica, el esfuerzo del gobierno para detenerla, la inversión privada que está "prácticamente paralizada" y la por los suelos, resulta "absolutamente inoportuno" poner en agenda el alza del sueldo mínimo.

"Recordemos que el primer ministro César Villanueva tuvo que dejar el cargo por conflictos generados debido a un anuncio no coordinado o decidido sobre hacer movimientos en el salario mínimo", recordó.

Asimismo, coincidió con el nuevo presidente de la Confiep, Martín Pérez, de que independientemente de evaluar la productividad y la inflación para modificar la RMV, el efecto inmediato será "aumentar la informalidad".

"Trabajadores de pequeñas empresas dejarán de estar en planilla con una RMV más alta y pasarán a seguir trabajando, pero fuera de planilla: más informalidad", subrayó .

El representante empresarial refirió que hay temas que pueden jugarse políticamente sin mayor impacto, pero el aumento del sueldo mínimo "es uno con el que no se debe jugar".

"Tiene que trabajarse técnicamente, no con anuncios anticipados que por sí mismos tienen un impacto económico negativo y generan expectativas que probablemente no puedan cumplirse. Ya hemos sido testigos de este actuar. Luego no nos sorprendamos de que se realicen marchas y protestas, debido al descontento popular, que finalmente obliguen al gobierno a retroceder en sus decisiones", concluyó.