(Bloomberg View).- Las reuniones anuales del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial que este fin de semana congregaron en Lima a los ministros de economía y los gobernadores de los bancos centrales de casi 200 países al parecer no sirvieron para efectuar cambios de peso en la formulación de políticas ni en el nivel nacional ni en el multilateral y aportaron poco para modificar la visión sobre las perspectivas económicas mundiales.

Las siguientes son las siete principales conclusiones del encuentro de Lima:

  • La evaluación del contexto general dista de ser tranquilizadora. En el comunicado del Comité Monetario y Financiero Internacional, el organismo de alto nivel para la elaboración de políticas, los funcionarios de todo el mundo definieron el crecimiento económico mundial como "moderado e irregular en general" y tomaron nota del aumento de la incertidumbre y la volatilidad financiera. También expresaron preocupación por el debilitamiento de las perspectivas de mediano plazo.
  • Como a las economías avanzadas les va levemente mejor que antes, es el mundo emergente el que da cuenta del gran aumento del riesgo a la baja. Muchos de estos países tienen dificultades para hacer frente al impacto simultáneo de "una situación financiera más restrictiva, la desaceleración de los flujos de capital y las presiones cambiarias ante el alto endeudamiento del sector privado en moneda extranjera".
  • En las reuniones, se identificaron cinco prioridades para garantizar una expansión mundial "fuerte, sostenible, incluyente, generadora de empleo y más equilibrada". Estas cinco áreas son: lograr un mayor desarrollo (tanto inmediato como potencial), reducir el desempleo, preservar la sostenibilidad fiscal, asegurar la estabilidad financiera y dar apoyo al comercio.
  • Aunque los requisitos específicos varían de país a país, hay un conjunto de recetas comunes aplicables a muchos de ellos –entre las que se cuentan las políticas monetarias acomodaticias, "un gasto social y de infraestructura eficiente" y mantener colchones financieros adecuados y normativas prudenciales.
  • Destacando los desafíos que enfrenta la Reserva Federal en particular, los funcionarios dijeron que era necesario combinar una "cuidadosa calibración" de las respuestas nacionales con una "comunicación eficaz de las posturas en materia de políticas".
  • Reconociendo la urgente necesidad de una colaboración y coordinación mundial de políticas, los funcionarios elogiaron los esfuerzos del FMI para hacer que sus iniciativas sean "aún más ágiles, integradas y centradas en sus miembros" como base para ampliar el papel de la institución en supervisar, informar e influenciar las políticas nacionales. Además, dados los inquietantes riesgos a la baja que corren el bienestar económico y la estabilidad financiera, los funcionarios planean un "inventario del sistema monetario internacional que incluya una revisión de la aptitud de la arquitectura de la red de seguridad financiera mundial".
  • Por último, los funcionarios nuevamente exhortaron a Estados Unidos a ratificar las modestas reformas de la representación y el gobierno del FMI que se acordaron en 2010. Es probable que esa exhortación siga siendo pasada por alto dada la disfunción del Congreso estadounidense.

En suma, días de deliberaciones en la mayor reunión anual de funcionarios económicos y financieros del mundo dieron como resultado un lenguaje y una cobertura en gran medida trillados. Lamentablemente, es probable que este resultado tradicional y no polémico haga poco por facilitar los esfuerzos del mundo para terminar con el persistente malestar económico y la amenaza de inestabilidad financiera.

Autor: Mohamed A. El-Erian