El pasado miércoles, el remeció el mercado cuando anunció la aplicación de un gravamen a las bebidas azucaradas, en lo que es un nuevo capítulo en la historia que tienen la industria global de refrescos y los gobiernos que buscan limitar el consumo de azúcar.

Según The Wall Street Journal, pese a que el Reino Unido es un mercado relativamente pequeño para los fabricantes de bebidas gaseosas, los ejecutivos del sector están preocupados de que esta medida pueda crear un precedente para otros países.

, y además varios estados y ciudades de Estados Unidos han evaluado la idea.

El jefe del Tesoro del Reino Unido, George Osborne, anunció el nuevo impuesto se aplicará en dos años y solo durante el primer año, se recaudarían 520 millones de libras esterlinas (US$ 735.8 millones) y que en los años siguientes la recaudación caerá, a medida que los fabricantes reduzcan el contenido de azúcar.

La Oficina de Responsabilidad Presupuestaria del Reino Unido calculó que sobre la base de la meta de ingresos del gobierno, el impuesto se traducirá en aumentos de 18 o 24 peniques por litro, lo que esperan se traslade por completo al precio pagado por los consumidores.

Según las autoridades, los fondos recaudados se destinarán a financiar más actividades deportivas en las escuelas.

"Estamos muy decepcionados por el anuncio de hoy", dijo Ian Wright, director general de la Federación de Alimentos y Bebidas del Reino Unido, quien consideró que este impuesto generará una menor innovación y una reformulación de productos, así como el recorte de empleos.

Las acciones de Coca-Cola Co. y PepsiCo Inc. cayeron 0.4% y 0.3%, respectivamente, en la Bolsa de Nueva York. Mientras que las de Britvic PLC, que vende las bebidas de Pepsi en Irlanda y Reino Unido, cayó 1.3% en Londres.

"Nuestras medidas están haciendo más por reducir el consumo de azúcar y calorías que un impuesto", dijo Jon Woods, gerente general de Coca-Cola en Gran Bretaña.

Una comisión de la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendó en enero que los gobiernos consideraran gravámenes especiales a las bebidas azucaradas. El organismo aconsejó que los adultos y los niños mantengan el azúcar añadida por debajo de 10% de su ingesta diaria de calorías, ligeramente más que el contenido de una lata de gaseosa.

La comisión estimó que 41 millones de niños menores de 5 años tienen sobrepeso, casi la mitad de ellos en Asia y un cuarto en África.

La industria de bebidas sostiene que es injusto gravar con impuestos especiales a las bebidas azucaradas y desde 2009 ha gastado más de US$100 millones sólo en EE.UU. para derrotar propuestas de este tipo en más de 20 ciudades y estados.

Otros casosEn total, 39 estados de Estados Unidos y las ciudades de Chicago y Washington cobran impuestos sobre las bebidas azucaradas. De todos modos, estos impuestos son en general demasiado bajos como para afectar el consumo, según el Centro de Ciencia de Interés Público, un grupo crítico del sector de bebidas.

Aun así, el volumen de ventas de gaseosas en EE.UU. ha caído durante 10 años consecutivos, según la publicación Beverage Digest, conforme los consumidores optan por alternativas como el agua embotellada.

En 2014, México aplicó un impuesto de cerca de 10% sobre las gaseosas. Según un estudio publicado este año en BMJ, dicho gravamen ayudó a reducir el consumo de estas bebidas en ese país. La medida, según el informe, redujo en 6% las ventas en 2014 frente al promedio de los dos años previos.

A diferencia de lo que sucede en otros países, muchos consumidores británicos ya se han pasado a gaseosas de bajas o cero calorías, que contienen poco o nada de azúcar. Las ventas de bebidas carbonatadas fueron de US$ 4,640 millones el año pasado, o 2.8% del total mundial. Coca-Cola, el líder del sector, tenía 59% de cuota de mercado en el Reino Unido, por delante de PepsiCo, con 16%, según la firma de datos Euromonitor International.