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Italia: Preocupación y tensión por su futura política económica

Los líderes de un nuevo gobierno de coalición quieren poner en marcha costosas promesas, pero ello puede afectar la deuda pública de Italia.  

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Fitch mantuvo el viernes la nota de la deuda italiana en 'BBB' pero bajó su perspectiva de "estable" a "negativa" ante una posible relajación fiscal del nuevo gobierno. (Foto: Reuters)

Fitch mantuvo el viernes la nota de la deuda italiana en 'BBB', pero bajó su perspectiva de "estable" a "negativa" ante una posible relajación fiscal del nuevo gobierno. (Foto: Reuters)

Fitch mantuvo el viernes la nota de la deuda italiana en 'BBB' pero bajó su perspectiva de "estable" a "negativa" ante una posible relajación fiscal del nuevo gobierno. (Foto: Reuters)

Los mercados financieros llevan semanas preocupados por cómo será la política económica y presupuestaria del nuevo gobierno de Italia, lo que provoca un alza de los tipos de interés del Estado italiano y tensiones en el propio seno del Ejecutivo.

Desde su llegada al poder en junio, el nuevo gobierno formado por la Liga (extrema derecha) y el Movimiento 5 Estrellas (M5E, antisistema), envía señales contradictorias.

Los líderes de las dos formaciones, Matteo Salvini y Luigi Di Maio, ambos vice primeros ministros, quieren poner en marcha sus costosas promesas electorales: el primero propone la "flat tax", un impuesto de 15% o 20% según el nivel de ingresos; y el segundo aboga por un "ingreso de ciudadanía" de 780 euros, que es un salario básico garantizado para favorecer la inserción de aquellas personas más pobres.

Los dos coinciden en sus críticas a las limitaciones presupuestarias europeas.

Así, Di Maio no descartó el martes que el gobierno se libere de la regla europea que limita el déficit publico al 3% del PBI.

Pero el ministro de Finanzas, el moderado Giovanni Tria, aseguró que Italia no prevé superar este umbral.

Tria intenta continuamente tranquilizar a los mercados financieros, subrayando también su voluntad de reducir la colosal deuda pública italiana (132% del PBI) y de permanecer en la zona euro.

A pesar de sus esfuerzos, el diario Il Corriere della Sera subraya que "el déficit hace temer el juicio de [la agencia de calificación] Moody's", previsto antes de finales de octubre, después del "veredicto de la agencia Fitch".

Esta agencia mantuvo el viernes la nota de la deuda italiana en 'BBB' pero bajó su perspectiva de "estable" a "negativa".

"Tras la formación de un gobierno de coalición, Fitch anticipa una cierta relajación fiscal que expondría aún más el nivel ya muy elevado de la deuda italiana a posibles choques", afirmó para justificar su decisión.

"Muy pronto ya no tendremos el problema de convencer", porque las medidas que se anunciarán "corregirán de manera positiva" las preocupaciones recientemente expresadas, comentó Tria este sábado desde Shanghái.

Inversores "nerviosos" 
Cuando Italia emitió el jueves 6,000 millones de euros de deuda, la tasa de los bonos con vencimiento a cinco años alcanzó 2.44%, su nivel más alto desde finales de 2013; y 3.25% a los de diez años, superando el umbral del 3% por primera vez desde mayo de 2014.

Cuanto más crecen los tipos, más le cuesta al Estado el reembolso de su deuda, lo que reduce los márgenes de maniobras financieras.

"Los inversores cada vez están más nerviosos", subraya el analista Shweta Singh, del gabinete TS Lombard, evocando un "círculo vicioso" que podría afectar a los bancos italianos.

"¿Se dirigirá Italia hacia la confrontación con Europa o se mostrará más realista?",se pregunta La Stampa, que considera que "el sentido común inclinaría hacia la segunda hipótesis". "Las elecciones europeas son inminentes y ni a la Liga ni al M5E les interesa presentarse ante los electores con un 'spread' [la diferencia entre los tipos de interés alemanes e italianos] fuera de control".

Según el diario, Tria buscará un déficit mínimo en torno a 1.5% del PBI para 2019, "alrededor de 10,000 millones más en gastos de lo acordado".

Los analistas de Barclays apuestan por 1.7% que, aunque es menor a lo temido, representa un camino "inestable", según ellos, para reducir la deuda. 

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