Cada año, el (WEF por sus siglas en inglés) elabora un ranking entre 148 países y publica el Reporte de Competitividad Global. En la edición 2013-2014 de esta publicación, destaca que el Perú ocupó el lugar 61, manteniendo su posición respecto al periodo 2012-2013.

Los cinco primeros lugares en el mundo son: Suiza, Singapur, Finlandia, Alemania y Estados Unidos; mientras del otro extremo están: Sierra Leona, Yemen, Burundi, Guinea y Chad. Estos países ocupan las casillas de la 144 a la 148.

A nivel de América del Sur, el Perú está en tercer puesto. El primero es Chile (puesto 34 a nivel mundial) y le sigue Brasil (56). La cuarta ubicación es de Colombia (69), le sigue Ecuador (71), Uruguay (85), Bolivia (98), Argentina (104), Paraguay (119) y, finalmente, Venezuela (134).

Claves para el PerúEl WEF evalúa individualmente a cada país en función a 12 pilares que consideran clave. A partir de cada uno se obtiene una puntuación y se hace clasificaciones.

El organismo destaca que las son su fortaleza macroeconómica (puesto 20 a nivel mundial) y la eficiencia de sus mercados. Específicamente, los mercados de bienes (puesto 52), financieros (40) y laboral (48). Estos puntos a favor son mermados de cierto modo por las rigideces para contratar y despedir (puesto 129).

De otro lado la lista de falencias es bastante más extensa, la cual según el WEF impide que el Perú se desarrolle hacia una economía más diversificada y con nuevas actividades. Así, los principales problemas provienen por la debilidad de las instituciones públicas, ineficiencia del Gobierno, la corrupción e infraestructura.

Además, la calidad educativa está entre las más bajas del mundo y ello genera una brecha en las habilidades y calificación de la mano de obra. También existe poca capacidad para innovar, derivada de una pobre inversión en investigación y desarrollo. Un aspecto final a considerar es que se percibe que el Perú tiene un sistema de investigación científica muy débil.