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OCDE: Países con más desigualdades tienen menos movilidad social

Para que los descendientes de una familia que está entre el 20% más pobre puedan alcanzar el nivel de vida medio de su país harían falta 4.5 generaciones de media en los países miembros de la OCDE.

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Como media en la OCDE, sólo un 17% de los hijos de padres en el 20% con menos ingresos llegan a escalar al grupo del 20% más favorecido, mientras que en ese estrato privilegiado se quedan el 42% de sus descendientes.

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Las desigualdades económicas han aumentado desde el estallido de la crisis en el mundo desarrollado, un fenómeno preocupante entre otras cosas porque la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha constatado que la movilidad social es menor en los países con mayor fractura social.


Esta es una de las principales conclusiones de un informe sobre el "ascensor social" publicado por la OCDE, cuya jefa de gabinete, Gabriela Ramos, dijo que ha puesto en evidencia "resultados inquietantes", en particular en la parte baja de la escala.


Esa idea queda ilustrada por un dato: para que los descendientes de una familia que está entre el 20% más pobre puedan alcanzar el nivel de vida medio de su país harían falta 4.5 generaciones de media en los países miembros de la organización.


Las diferencias de movilidad son notables: los países nórdicos son los que permiten una mayor porosidad social, mientras que los emergentes muestran un mayor bloqueo entre los diferentes estratos.


Con ese mismo indicador, en Dinamarca harían falta dos generaciones a los descendientes de una familia del 20% más pobre para subir al nivel medio del país; tres en Noruega, Finlandia y Suecia; cuatro en España, Nueva Zelanda, Canadá, Grecia, Bélgica, Australia, Japón y Holanda.


Por encima de la media, con cinco generaciones, están Estados Unidos y Suiza; con seis, Francia, Alemania y Chile. Fuera de la OCDE, Argentina está con seis, China e India con siete; Brasil y Sudáfrica con nueve; Colombia con once.


Como media en la OCDE, sólo un 17% de los hijos de padres en el 20% con menos ingresos llegan a escalar al grupo del 20% más favorecido, mientras que en ese estrato privilegiado se quedan el 42% de sus descendientes.


España es en este parámetro el país con mayor movilidad relativa, sobre todo porque apenas un 35% de los hijos del 20% más adinerado (el menor porcentaje de los 16 para los que hay datos) se mantiene en esa franja. En paralelo, casi un 20% de los hijos de la clase más baja logran subir a lo alto de la escala social.


La OCDE también ha evaluado el riesgo de perder estatus social entre el 2010 y 2014 para la clase media, es decir, el 60% con el nivel de ingresos en el centro de la distribución.


Algo más del 11% de los miembros de esa clase media cayeron en ese periodo a la franja del 20% con menos recursos, un porcentaje que llegó a ser superior al 18% en Grecia, al 17% en Islandia y Chile, y al 13% en Chile, España, Austria y el Reino Unido.


Los autores del estudio vinculan las cifras altas en esos Estados con los efectos de la crisis, bien porque en algunos de ellos fue particularmente dura (Grecia, Islandia o España), bien porque la pérdida del empleo para muchas personas de clase media no era compensada con subsidios de paro que le permitieran mantenerse en su escala de ingresos.


En términos más generales, los ingresos del 10% más rico equivalen actualmente a 9.5 veces los del 10% más pobre. Hace 25 años, eran siete veces.


Esas desigualdades también tienen su traducción en la educación, como lo prueba el hecho de que si los padres no tienen más que estudios secundarios, la posibilidad de que vayan a la universidad es de sólo un 15%, frente a un 60% para aquellos con al menos un padre con título superior.


Las desventajas en términos de educación se pagan también en términos de esperanza de vida: un hombre que a los 25 años ha hecho estudios superiores vive de media ocho años más que otro con menos títulos escolares. La diferencia es de 4.6 años para las mujeres.


Ramos insistió en que "esta situación se puede cambiar con buenas políticas", y la prueba es que "los países que más han invertido en educación han conseguido más movilidad social" y lo mismo ocurre con la sanidad.


Pero puntualizó que "no es sólo cuestión de invertir más, sino de invertir mejor" en medidas que vayan dirigidas a facilitar la promoción social de los grupos más desfavorecidos, sobre todo con la formación.

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