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Opinión

Mercados son ahora más sensibles y el discurso proteccionista los agita

Las amenazas parecen estar extendiéndose y las fortificaciones son más débiles, de acuerdo al influyente gurú de las finanzas, Mohamed El-Erian.

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FOTO 5 | Cuando un negocio nace, usualmente comienza con un déficit por un lapso de seis meses a dos años. Para proteger las finanzas de su empresa, es una optar por el sueldo mínimo es una alternativas viable. (Foto: Entrepreneur)

Las medidas de represalia han aumentado la probabilidad de otra ronda de medidas proteccionistas por parte de Estados Unidos. (Foto: Entrepreneur)

Los mercados financieros durante mucho tiempo han sido capaces de ignorar las repercusiones de los acontecimientos políticos y de geopolítica. Ahora, parecen mucho más sensibles a las posibles perturbaciones que estos eventos podrían causar al crecimiento y las ganancias corporativas, y con buena razón: las amenazas parecen estar extendiéndose y las fortificaciones son más débiles.

A menos que la posibilidad de una guerra comercial declarada se convierta en una oportunidad para arreglar los defectos de larga data en el sistema global, las defensas que han demostrado ser eficaces en los últimos años corren el riesgo de ser desbordadas en el ámbito financiero y, lo que es más dañino, en el económico.

Las bolsas de todo el mundo cayeron el lunes, incluyendo pérdidas de poco menos del 1,5 por ciento tanto para el S&P 500 como para el Promedio Industrial Dow Jones y del 2.1% para el Nasdaq.

El desplome fue una reacción a señales durante el fin de semana de que la administración Trump consideraría imponer límites a las inversiones corporativas chinas en empresas tecnológicas estadounidenses y, más ampliamente, podría aumentar el escrutinio de las exportaciones de tecnología.

La postura más dura sigue a un período de crecientes tensiones que llevaron a China y Europa a tomar medidas de represalia destinadas a contener y revertir los aranceles impuestos por Estados Unidos. En lugar de ello, las medidas de represalia han aumentado la probabilidad de otra ronda de medidas proteccionistas por parte de Estados Unidos.

Tres factores principales explican la mayor sensibilidad de las acciones y otros activos de riesgo después de un período prolongado cuando los mercados financieros ignoraron confiadamente los factores políticos y de geopolítica.

En primer lugar, muchos todavía creen que una guerra comercial global absoluta se puede evitar y que las actuales tensiones resultarán ser parte de un proceso de negociación que dé lugar a un comercio más justo (incluidas las salvaguardias contra el robo de propiedad intelectual, la modernización de los acuerdos comerciales y una reducción de los aranceles). Sin embargo, sin duda, la incertidumbre y el riesgo de accidentes han aumentado. Esas preocupaciones se acentúan por la reciente propagación del discurso proteccionista, que ahora apunta a los flujos de inversión transfronterizos, así como al comercio.

En segundo lugar, los mercados ya no se tranquilizan con el argumento de un aumento sincronizado en el crecimiento global. Hay una buena razón para ser más cauteloso y crítico: con la notable excepción de EE.UU., el impulso de crecimiento ha comenzado a debilitarse, y no solo en Europa, donde los indicadores duros y blandos ya están bajo presión. En China durante el fin de semana, el banco central anunció una flexibilización de los requisitos de reserva para los bancos destinada a reforzar la actividad económica interna.

En tercer lugar, debido a las medidas de ajuste de la política por parte de la Reserva Federal y la reciente ausencia del tranquilizador lenguaje destinado a contener la volatilidad de cualquiera de los bancos centrales sistémicamente importantes, los inversionistas se han dado cuenta de que los precios de los activos financieros ya no pueden depender de los mismos respaldos de liquidez e interruptores automáticos, incluso durante episodios de mayor volatilidad.

Esto debilita la que había sido una fuerte y estabilizadora mentalidad de “comprar durante la caída”, abriendo una mayor posibilidad de sobrerreacciones técnicas, particularmente en segmentos que enfrentan desequilibrios tales como los mercados emergentes.

Hasta el momento, la mayor parte de las molestias causadas por el proteccionismo se ha limitado a variables financieras y no económicas. Y el trastorno ha sido menos agudo de lo que sería si el mercado decidiera asumir por completo una alta probabilidad de una guerra comercial y de inversión global. La turbulencia ha sido contenida por una creencia de que las políticas bien informadas y racionales alrededor del mundo finalmente evitarán una alternativa que podría beneficiar a un puñado de segmentos dentro de los países pero que se traducen en peores resultados de bienestar y prosperidad para todos.

Esperemos que esto no sea más que una ilusión.

Por Mohamed El-Erian

Esta columna no necesariamente refleja la opinión de la junta editorial o de Bloomberg LP y sus dueños.

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