Elías Garcíaegarcia@diariogestion.com.pe

Paradojas que sólo suceden en el Perú. A pesar que el 60% de nuestro territorio está cubierto por áreas de bosques, el país, según cifras del Ministerio de Agricultura y Riego (), exporta sólo US$250 millones en productos maderables al año, pero importa los mismos productos por US$1,000 millones para atender la demanda nacional. Chile, con muchos menos bosques, exporta por US$5,000 millones.

Frente a la creciente deforestación en el Perú –cada año se pierden 106,000 hectáreas de zonas boscosas en la Amazonía- el Gobierno apunta ahora a la interdicción por un lado, y a relanzar las concesiones forestales.

En ese objetivo, el ministro de Agricultura, "Juan Manuel Benites"https://gestion.pe/noticias-de-juan-manuel-benites-21544?href=nota_tag, afirmó que, en el plan de Mitigación de Impactos por el Cambio Climático, uno de los sectores que más aportaría es el agrario, y dentro de éste la industria forestal.

"La posibilidad de evitar la deforestación, a través de un plan de manejo y aprovechamiento sostenible, además de plantaciones forestales, permitirá que tengamos un impacto positivo en la mitigación de efectos del cambio climático", aseveró, consultado por Gestión.

"Me interesa que este sector (la industria forestal), en el marco del Plan de Diversificación Productiva, se convierta en el motor que busca el Ministerio de la Producción; creemos que el sector forestal puede poner ese impulso en la economía en futuro no muy lejano", avizoró, durante el lanzamiento del Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor).

Afirmó que el 6% del PBI lo aporta el sector forestal, y que si hacemos las cosas bien, no sólo en las concesiones forestales, sino también en la promoción de las plantaciones forestales que han estado de lado, podemos tener una producción de más de US$3,000 millones por año, lo que puede significar un salto en exportaciones por diez veces.

En tal sentido, afirmó que el Serfor tiene que trabajar no sólo en el control de la tala ilegal, de la deforestación, en colaboración con otros sectores, pero debe tener la capacidad de convocar a todos, para la promoción del aprovechamiento sostenible de ese recurso.

Negocio para todos"Para ello, tiene que ser capaz de otorgar seguridad jurídica, de tener decisiones que den predictibilidad a los privados, no puede tener discrecionalidad, absolutamente transparente, y tener una capacidad de promover competitividad, con inclusión, porque este negocio forestal, no es sólo para los grandes inversionistas, que son bienvenidos, sino para las comunidades campesinas y nativas. Es buen momento para asociar intereses", apuntó el ministro Benites.

Afirmó que para lograr esto, se tiene que trabajar en el ordenamiento territorial, en una promoción de una industria eficiente, competitiva, que jale al sector de producción, y para eso, anuncio que el Gobierno trabaja en un esquema de financiamiento para el sector forestal, no solamente para las concesiones, para el manejo del bosque, sino también para las plantaciones forestales.

Minam: industrias deben usar más gas natural

Por su parte, el viceministro de desarrollo estratégico de recursos naturales, Gabriel Quijandría, en diálogo con Gestión, planteó promover más consumo del gas natural por parte de las industrias, lo que además les permitirá obtener el financiamiento para sus proyectos productivos con bonos de carbono.

"Se viene trabajando también con la industria cementera algunas iniciativas vinculadas a cambios tecnológicos que podrían generar reducciones de gas efecto invernadero, y permitir acceder a mercados", aseveró.

Explicó que su sector acaba de presentar la Planificación para el Cambio Climático, que identifica 80 medidas de mitigación en la reducción de emisiones, que podrían tener una posición interesante para presentarla a los mercados de carbono y conseguir financiamiento.

Las oportunidades están vinculadas a los temas forestales, por la captación de gases de efecto invernadero que el bosque hace, sea este bosque natural o plantado, los temas de energía, y allí dos cosas, la aplicación de energía sostenible eólica y solar para producción eléctrica para cualquier tipo de consumo, y la eficiencia energética, o sea, cómo mejorar la utilización de la energía en determinados procesos industriales, que ya existen, en temas de residuos sólidos.