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Venta formal de cannabis medicinal en Perú recién se podría lograr en un año

"La propuesta de reglamento prohíbe la venta por internet, que es el medio más usado para acceder al aceite de cannabis", dijo el especialista Juan José García.

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Se permitirá el uso y comercialización de aquellos medicamentos cuya eficacia se ha probado científicamente.

Conforme a la propuesta de reglamento de la ley que permite el uso de cannabis con fines medicinales, en aproximadamente un año, las farmacias y laboratorios podrían obtener las licencias requeridas para comercializar de manera formal fármacos que contengan uno o más de los 130 elementos que se pueden obtener de esta planta, informó el director del Instituto Peruano de Cannabis Medicinal, Juan José García.

“La obtención de las licencias no será inmediata, pacientes, comercializadores, productores, laboratorios y farmacias tendrán que seguir una serie de pasos, que pueden tomar alrededor de un año. Mientras se da este proceso, para no desamparar a las familias que están encontrando una solución en el cannabis, la legislación debería flexibilizarse un poco”, dijo.

Explicó que la propuesta de reglamento prohíbe la venta por internet, que es el medio más usado para acceder al aceite de cannabis y en la práctica prohíbe el autocultivo.

“No es el escenario ideal, pero las autoridades deben contemplar un período de adaptación, para que los pacientes puedan seguir accediendo al cannabis, entre tanto comercializadores y laboratorios cumplen con lo dispuesto por la regulación”, subrayó.

El especialista refirió que de acuerdo con la norma propuesta solo se permitirá el uso de derivados de la planta en aceites, resinas, tinturas y extractos; los cuales tiene un proceso de manufactura simple, no así la parte herbal o el moño.

De igual modo, se permitirá el uso y comercialización de aquellos medicamentos cuya eficacia se ha probado científicamente mediante ensayos clínicos.

Para estos efectos, precisó el Ministerio de Salud (Minsa) deberá expedir las licencias de producción, de importación y comercialización y las actividades de fiscalización y control sanitario.

En el caso de la importación y/o comercialización específicamente, la Dirección general de Medicamentos, Insumos y Drogas (Digemid) del Minsa deberá autorizar y certificar a los establecimientos farmacéuticos que podrán expender medicamentos elaborados en base a cannabis.

Prescripción

No solo la comercialización será regulada, también la prescripción del medicamento cannábico. “Para acceder a recetas y la compra de estos medicamentos, los pacientes deberán estar inscritos en un registro especial”, anotó García.

Para ello, indicó que será necesario que los médicos personales elaboren un informe médico, el cual debe contener información sobre el caso, el diagnóstico, antecedentes de salud mental, entre otros puntos.

“Esto puede suponer un costo de transacción para los pacientes, lo que dificultaría el acceso a tratamientos”, dijo.

Por otro lado, manifestó que la ministra de Salud se ha comprometido a que los médicos no estén obligados a recibir una certificación para poder prescribir cannabis medicinal y sus derivados a pacientes.

También, se eliminaría el requisito que limita el uso de recetas con más de tres días de antigüedad. Sin embargo, advirtió que la receta debe ser muy detallada en relación a la información del paciente, del médico, de la enfermedad y del tratamiento. “La receta tendrá que ser archivada por los médicos, farmacias y boticas; y no se podrá reutilizar”, añadió.

Producción

En el caso de la producción de medicamentos localmente, solo podrán realizar laboratorios, es decir se obligará a estas instituciones a contar con un componente agrícola, aun cuando no es su especialidad. En el otro extremo, si un productor agrícola cuenta con tierras aptas para sembrar cannabis, deberá desarrollar una línea de negocios de medicinas.

“Estas restricciones, que entendemos devienen del riesgo de la infiltración del narcotráfico, pueden restarle potencial al desarrollo de una industria local que permita a su vez garantizar más medicinas cannábicas a los usuarios e inclusive, exportar a otros países para abaratar costos”, afirmó.

Finalmente, García demandó que la regulación contenga mayores incentivos para el desarrollo de investigación sobre los usos del cannabis, tanto en laboratorios como en el componente agrícola, como viene sucediendo en Canadá, Chile y otros países que están apostando por el uso medicinal de esta planta.

Trabas para el auto-cultivo de cannabis

Según Juan José García, para poder implementar el auto-cultivo de cannabis, se deberían superar algunas trabas:

Legal.- La propuesta de norma prohíbe explícitamente el uso del cannabis en planta mediante combustión y/o vaporización. Esto es algo que debería cambiar, para que los usuarios tengan la libertad de decidir cómo utilizar sus propios cultivos.

Control.- El principal riesgo de implementar el auto-cultivo en el país radica en la posibilidad de que individuos inescrupulosos aprovechen dicha posibilidad, para derivar su producción para fines recreacionales o el narcotráfico.

Efectividad.- Debido a la falta de información respecto a las variedades de cannabis y los cannabinoides que contienen, se debe asegurar que los pacientes que opten por el auto-cultivo estén cultivando la o las variedades de cannabis que contengan aquellos cannabinoides que sean efectivos para tratar sus propios males.

Cultivo.- La regulación que impelente el auto-cultivo del país debería estar homologada con los requerimientos de la producción industrial, para lo cual las semillas que utilicen los cultivadores individuales deberían estar certificadas por el Instituto Nacional de Investigación Agraria (INIA).

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