El financiamiento ha sido siempre un "cuello de botella" para el . No obstante, la necesidad de transparencia en las cuentas de la industria maderera, así como la inversión que proviene del Estado, han abierto la trocha para el ingreso de productos del sistema financiero exclusivos para el sector forestal. ¿Cómo estos productos financieros pueden mitigar los S/ 67.5 millones anuales que el Estado deja de recaudar por deficiencias en el sistema de control y fiscalización?

Según el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor), entidades financieras como el BBVA, Scotiabank y BanBif ya han apalancado a productores del sector forestal en la primera y más larga fase de la cadena forestal: las plantaciones.

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En los últimos años, el Estado ha puesto S/ 200 millones en el Fondo Mipyme. "Son S/ 100 para préstamo directo y S/ 100 para apalancar un fondo de garantía, entonces tienes hasta S/ 400 millones", dijo Fabiola Muñoz, directora ejecutiva del Serfor.

"Eso no va a resolver el problema del acceso a financiamiento que tiene el sector. Pero el Estado ha mandado un mensaje al sector privado: que le interesa tanto el sector forestal que ha puesto dinero de su bolsillo", añadió Jessica Moscoso, directora de .

En ese sentido, los préstamos emitidos por y para productores forestales han alentado a entidades financieras del sector privado a mirar este nuevo mercado, pero aún sus tasas son altas: entre 10 y 11%, según fuentes del sector.

Apalanca plantaciones"Se está abriendo un mercado nuevo para la primera fase de la cadena forestal que vendrían a ser las plantaciones y manejo forestal", señala Moscoso.

La fase de plantación (crear un bosque desde cero) requiere inversiones de 10, 15 o 20 años que, por su alto riesgo, no era atractiva para el apalancamiento financiero. Algunos productores se endeudaban con préstamos personales, pero las tasas eran excesivamente mayores.

Sin embargo, aquellos productores de industrias primarias o secundarias – fases más avanzadas – sí eran sujetos de crédito. "Antes, el banco no te prestaba para la producción, sino para [negocios de] industria secundaria (fabricación de artesanía, muebles, embalaje)", señala Moscoso.

Pacto de Madera LegalPero para ello, se requiere un mercado. El Pacto Nacional por la Madera Legal propone desarrollar un mercado nacional de madera legal y verificada. Para ello, requiere el involucramiento de productores, así como mecanismos de verificación. El Estado y el sector privado deben promover la demanda responsable de madera, coincidieron las expertas.

"Durante muchos años hemos tenido estrategias fundamentalmente basadas en el control y la represión de puestos de control, pero no hemos ido al origen, que es tratar de tener madera de calidad", señaló Fabiola Muñoz.

"El gran enemigo del bosque es la deforestación, perder el bosque, y lo perdemos por cambio de uso [de suelo], agricultura migratoria, o lo perdemos por actividades ilícitas como la minería ilegal, la siembra de coca, actividades ilegales como la tala", añade Muñoz.

Según los actores participantes del Pacto Nacional de Madera Legal, el 100% de la madera que se comercie en Perú será de origen legal y verificada hacia el 2021.

Valor agregadoEl 78% de la madera producida en el Perú procede de los 68.7 millones de hectáreas de bosques naturales que hay en costa, sierra y selva. Pero esta madera no es aprovechada, ya que "puede ser usada para elaborar productos de valor agregado", señaló Muñoz. "Gran parte de la madera que se oferta en el país se presume de origen ilegal", agrega.

El Serfor ha incentivado la gestión integral del bosque, para uno o más usos. "Podrías aprovechar el ecoturismo, no maderable, fauna silvestre. Muchas cosas en el mismo territorio. Antes, era un parto hacer los trámites. Obtener un permiso para una concesión de ecoturismo no te permitía hacer aprovechamiento no maderable", afirmó Muñoz.

Esta agilización de trámites impulsa la visibilización del valor de un bosque en pie y, con ello, se puede alcanzar un mercado forestal legal, verificable y de valor agregado, es decir, no valorado en términos de volumen, sino de calidad, lo que permitiría mejores ingresos a los productores.