(Bloomberg) Es una decisión que los líderes del conglomerado industrial alemán Thyssenkrupp y del gigante de ingeniería suizo ABB Ltd. podrían enfrentar pronto. Cevian ha construido la segunda mayor participación accionaria en ambas compañías y, si los ejecutivos no logran cumplir sus demandas, pronto la firma comenzará una fase que los enterados denominan "la caza": tratar de poner a los inversores en contra de la gerencia para alcanzar sus objetivos, lo que a menudo supone deshacerse de unidades de negocios.

"Ellos tratan de intensificar la presión al anunciar públicamente lo que quieren", dijo Mikael Wickelgren, investigador de la Universidad de Gotemburgo en Suecia. La prensa es "un buen megáfono para lo que piensan. No pasa inadvertido".

En los catorce años desde que el consultor de gestión Christer Gardell y el banquero de inversiones Lars Forberg fundaron Cevian, el fondo con sede en Estocolmo ha seguido los pasos de activistas estadounidenses como Bill Ackman, David Einhorn, y Carl Icahn, temprano defensor de Cevian y pareja ocasional de Gardell en el tenis.

Si bien Cevian y otros activistas europeos normalmente evitan las batallas públicas a través de terceros que utilizan sus colegas estadounidenses, siguen un guion similar para construir una participación lo suficientemente grande como para asegurarse de que la gerencia esté obligada a escucharles. Luego presionan por cambios, primero tras bastidores y –si eso no funciona—haciendo críticas públicas.

Las inminentes batallas de Cevian en Alemania y Suiza ponen de manifiesto cómo el activismo está reformando las salas de directorio europeas. En los últimos dos años, el 56% de las campañas de activistas para conseguir un lugar en el directorio tuvieron éxito, cifra que supera el porcentaje ligeramente superior a un tercio de los últimos 15 años, según la consultora FTI Consulting.

"Un pequeño aumento del activismo autóctono ha incrementado la presión" sobre los gerentes europeos, dijo Husein Bektic, analista de la firma de investigación Activist Insight en Londres. "Los inversores institucionales están abiertos a utilizar tácticas activistas y a apoyar campañas de fondos activistas".

En ABB, Cevian presionó por ventas de activos e incluso evaluó la idea de fraccionar el grupo en tres compañías centradas en la automatización, los equipos de bajo voltaje y las redes eléctricas, de acuerdo con personas con conocimiento de las negociaciones. El fundamento es que las empresas independientes pueden actuar con más agilidad y que los inversores se beneficiarán con valoraciones más altas dado que las compañías especializadas en automatización se cotizan a múltiplos más altos que las de energía. ABB dice estar "analizando todas las opciones" en redes eléctricas y no accedió a comentar sobre las otras dos divisiones.

Cevian dice comparar sus inversiones con las de las compañías similares y que eso le ayuda a poner el desempeño corporativo al mismo nivel de sus competidores. "Esto requiere un trabajo intensivo, basado en hechos y, literalmente, años de esfuerzo, pero lo vale", dijo la firma en un comunicado en respuesta a las consultas de Bloomberg. Cuando la empresa habla con la prensa, dice Cevian, es simplemente "para explicar quiénes somos y qué hacemos".

Thyssenkrupp está resistiendo la presión de Cevian. El fondo anunció que en 2013 había acumulado una participación de 5.2% y que desde entonces la incrementó a 15%. El máximo responsable ejecutivo Heinrich Hiesinger aventajó a Gardell al lograr la aprobación por unanimidad de la junta de supervisión de un plan para transformar Thyssenkrupp en un grupo industrial diversificado en noviembre de 2014, dos meses antes de que un socio de Cevian se convirtiera en director. Thyssenkrupp no quiso hacer comentarios.

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