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¿Es más importante ser un jefe querido o un jefe respetado?

En la actualidad, la empresas requieren cada vez más personas que aprendan no solo a prepararse para ser mejores profesionales, sino también buenos líderes.

Jefes

No hay nada de malo en querer ser querido en el trabajo. Pero esto se convierte en problema cuando trata de serlo a costa de ser respetado. (Foto: MorgueFile)

No hay nada de malo en querer ser querido en el trabajo. Pero esto se convierte en problema cuando trata de serlo a costa de ser respetado. (Foto: MorgueFile)

No hay nada de malo en querer ser querido en el trabajo. Pero esto se convierte en problema cuando trata de serlo a costa de ser respetado. (Foto: MorgueFile)

Hoy en día vivimos en un mundo que requiere que las personas aprendan no solo a prepararse para ser mejores profesionales, sino también a dirigir grupos de personas, a ser líderes. En esa línea, los jefes se encuentran con una gran duda: ser un jefe querido o ser uno respetado. O, en todo caso, intentar ser ambos.

No hay nada de malo en querer ser querido en el trabajo. Entonces, ¿cuándo el querer ser querido se convierte en un problema? La respuesta es directa: Cuando se trata de serlo a costa de ser respetado.

De acuerdo con el científico Cameron Anderson, de la Escuela de Negocios Haas de la Universidad de California en Berkeley, la felicidad general en la vida está relacionada con la cantidad de respeto que tienen los que lo rodean. Sin embargo, cuando sacrificamos lo que se necesita para ser respetado por la ganancia más rápida y, a menudo, más fácil, de sentirnos queridos, perdemos los beneficios que respeta el rendimiento.

¿Cómo Cuáles? Un mayor disfrute y satisfacción con su trabajo, más enfoque y priorización, mejor salud y bienestar, más sentimientos de confianza y seguridad, entre otras cosas.

Deborah Grayson Riegel, experta en habilidades de comunicación y presentación de Estados Unidos, compartió en un artículo para Inc. en el que revela por qué a los líderes más exitosos de la actualidad no les importa que ser querido haciendo una comparación entre las características de un jefe querido y otro respetado.

Los jefes que quieren (y con frecuencia necesitan) sentirse queridos tienden a:

  • Buscar atención positiva y aprobación.
  • Participar en chismes en lugar de dar retroalimentación directa.
  • Trata de complacer a todos.
  • Hacer promesas que no pueden cumplir.
  • Mantener fuertes opiniones a sí mismos.
  • Inundar a las personas con crédito, cumplidos y elogios.
  • Juega a sus favoritos (pero finge que no).
  • Usar la información como apalancamiento, retener o regalar.
  • Dar a las personas tareas que disfrutan en lugar de tareas que los extienden y los desafían.
  • Enfocarse más en cómo se sienten las personas (en general, y sobre ellas personalmente) que en lograr resultados.
Jefes

Los jefes se encuentran con una gran duda: ser un jefe querido o ser uno respetado. O, en todo caso, intentar ser ambos. (Foto: MorgueFile)

Los jefes se encuentran con una gran duda: ser un jefe querido o ser uno respetado. O, en todo caso, intentar ser ambos. (Foto: MorgueFile)

Los jefes se encuentran con una gran duda: ser un jefe querido o ser uno respetado. O, en todo caso, intentar ser ambos. (Foto: MorgueFile)

Los jefes que reconocen la importancia de ser respetados, con o sin ser querido, están más inclinados a:

  • Decir la verdad, incluso si es impopular.
  • Explicar su pensamiento detrás de las difíciles decisiones que toman.
  • Reconocer el elefante en la habitación, incluso si no pueden arreglarlo.
  • Decir no cuando lo necesiten.
  • Ser de mente abierta y decisiva.
  • Dar crédito cuando es debido a los demás y también tomarlo cuando es debido.
  • Tolerar los sentimientos de decepción, frustración, tristeza y enojo en sí mismos y en los demás.
  • Responsabilizar a las personas por sus resultados.
  • Ser consistente y justo al establecer reglas y expectativas.
  • Establecer y honrar los límites para sí mismos y para los demás.
  • Entregar retroalimentación negativa directamente y de manera oportuna.
  • Solicitar retroalimentación regularmente y luego actúe en consecuencia.
  • Disculparse cuando cometen errores y luego seguir adelante.
  • Modelar el comportamiento que esperan de los demás.

Como hemos podido leer en estas diferencias presentadas por la experta Grayson Riegel, los profesionales que desean crecer en sus roles y carreras deben tener claro que el gusto es bueno, pero el respeto es un requisito. Una vez comentó Margaret Thatcher: "si solo se propusiera ser querido, estaría dispuesto a comprometerse en cualquier cosa en cualquier momento y no lograría nada".

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