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Dos malos hábitos que frenan a los grandes líderes

La costumbre de esconderse y estar disperso son los principales enemigos a la hora de querer ascender en la compañía. Necesita cambiar estos hábitos por unos nuevos que le ayuden en el cometido como por ejemplo tomar mayores responsabilidades y decisiones.

ejecutivos

FOTO 5. CONOCE A TU PÚBLICO Y DALES LO QUE QUIEREN. Decía Steve Jobs que mucha gente no sabe lo que quiere hasta que se lo presentas y este es el caso de Marvel. Películas basadas en Cómics hay desde los años 50 y han tenido distinta temática, desde el Superman con mallas de Richard Donner hasta el Batman oscuro y realista de Christopher Nolan. Marvel decidió irse por el público familiar, aquel que hace planes para los fines de semana, sin descuidar a los seguidores ávidos de detalles y referencias en cada nueva cinta. El toque de humor ayuda a hacer más llevaderas las historias y relacionar a los personajes con conceptos positivos, lo cual genera que quieran consumir más veces los productos de Marvel Studios frente a historias pesimistas o excesivamente violentas.

El ascenso no llega solo con adoptar nuevos hábitos, sino también dejar atrás los viejos y malos

Existen dos actitudes negativas que no permiten ascender a los ejecutivos a puestos aún más altos. Según Forbes, estas serían el hábito de esconderse y de estar a la deriva.

Los líderes experimentados saben que adoptar nuevos comportamientos y estilos de liderazgo es un requisito para avanzar en su carrera. Sin embargo, el ascenso solo llega si también dejar atrás los malos hábitos.

Por eso, la revista de negocios Forbes, indica dos costumbres que puedan detener su ascenso.

El hábito de esconderse
Forbes propone un ejemplo para entender la dinámica del ejecutivo escondido: Pablo es un líder que se esconde a plena vista. En reuniones con sus compañeros, no se esfuerza por hablar y siempre se queda en el papel de oyente.

El problema es que el CEO de la empresa donde trabaja Pablo espera que este se comprometa e interactúe con sus pares. No basta con tener buenas ideas en la cabeza, debe expresarlas. De no hacerlo, Pablo pierde credibilidad frente a sus compañeros.

Estas son las actitudes:
• No está dispuesto a plantear preocupaciones en un entorno de grupo.
• Es reacio a desafiar.
• Se agacha, pasa demasiado tiempo en la oficina y da prioridad al trabajo en lugar de construir relaciones.
• Pretende que está bien con algo cuando no lo está.
• Usa el correo electrónico en lugar de tener una conversación.
• Evita o demora la toma de decisiones difíciles.
• Consigue que otras personas entreguen los mensajes difíciles.

El hábito de la deriva
Esta costumbre consiste en perder la concentración en uno mismo. Suele responder todas las solicitudes de los demás y nunca da un "no" como respuesta. También, Forbes señala que el ejecutivo asiste a reuniones que no necesitaba ir. Las prioridades importantes pasan a un segundo plano.

Estos son unos consejos para evitar ir a la deriva:
• Construya más atención en su día y semana.
• Esté atento a la tendencia a complacer a todos y no diga "sí" con demasiada frecuencia.
• Reduzca su tiempo en responder a correos electrónicos a la mitad de la jornada.
• Cada semana identifique tres prioridades principales.
• Use su teléfono para propósitos, no para desplazarse.
• Identifique las decisiones que se necesita tomar ahora.
• Recuerde: no se trata de intención, se trata de ejecución.
• Sea honesto acerca de por qué está a la deriva. ¿Es por falta de tiempo o algo más?

Necesitará más que el buen desempeño para ascender en la empresa. Debe evaluar qué nuevos hábitos y comportamientos necesitará para lograr su meta. También, resista a la tentación de volver a caer en los viejos hábitos que pueden ser cómodos, pero que ya no le sirven.

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