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Consejos y temas de conversación: No dejes que los debates políticos distraigan de su trabajo a tu equipo

Cuando las tensiones estallen, habla por separado con cada uno de los involucrados y escucha sus puntos de vista. Después, pídeles que dejen a un lado sus desacuerdos y se concentren en la meta común de ayudar al equipo a tener éxito.

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7. Reduce los posibles conflictos. Las cosas no siempre saldrán como tú quieres. Cuando un problema potencial nazca entre tus empleados o familia, trata de encontrar una solución inmediata. No dejes que estos conflictos se alarguen a la siguiente semana. Usa tus habilidades para resolver problemas para prevenir argumentos. Ten la mente abierta y disponte a ver qué piensa la otra persona.

No dejes que los debates políticos distraigan de su trabajo a tu equipo

Con nuestro ciclo de noticias que funciona las 24 horas del día y los siete días de la semana, es inevitable que los temas políticos surjan en la oficina. Siendo jefe, ¿cómo puedes asegurarte de que estas conversaciones no distraigan a tu equipo? Piensa en qué tipos de situaciones y temas podrían desatar un intercambio subido de tono entre los empleados. Haz lo mejor para evitar cualquier cosa que pueda desatar un debate partidista, pero ten un plan para manejar el conflicto en caso de que ocurra. Cuando las tensiones estallen, habla por separado con cada uno de los involucrados y escucha sus puntos de vista. Después, pídeles que dejen a un lado sus desacuerdos y se concentren en la meta común de ayudar al equipo a tener éxito. Claro que si un debate político es pertinente para resolver una interrogante comercial, dale la bienvenida, pero procede con cautela, está pendiente del tono de la discusión y restaura el equilibrio cuando sea necesario. Sobre todo, sé un ejemplo para tu equipo, respetando las distintas opiniones políticas.

(Adaptado de “My Office Is Full of Both Conservatives and Liberals. Here's How I Keep Us Focused on Work”, por Karen Firestone)

Si quieres entender cómo te perciben en el trabajo, pregunta a tus colegas

No es fácil entender cómo nos perciben los demás. Asumimos, con demasiada frecuencia, que nuestras motivaciones e intenciones son claras, cuando en realidad no lo son. Para descubrir qué opinión tienen de ti en el trabajo, sigue este proceso. Selecciona a cinco personas que te observen con regularidad en situaciones laborales importantes —jefes, ejecutivos, supervisores directos, pares o incluso excolegas— y pídeles reunirse contigo individualmente. Explícales lo que esperas conocer y pregunta dos cosas: ¿Cuál es la percepción general que tienen de mí? ¿Qué puedo hacer de otra forma a fin de tener un mayor impulso hacia el éxito? Asegúrales que, sin importar lo que digan, para ti será confidencial y que les has pedido a varios colegas que te den retroalimentación. Busca temas y puntos en los que varias personas estén de acuerdo. Si las percepciones de ti están en sintonía con lo que pretendes transmitir, maravilloso. Si no, es hora de cambiar tu comportamiento y comenzar a cambiar la forma en la que te ven los demás.

(Adaptado de “How Are You Perceived at Work? Here’s an Exercise to Find Out”, por Kristi Hedges)

Ayuda a tus empleados a darle la bienvenida a un nuevo espacio de oficina

Muchas organizaciones están optando por esquemas de oficina abierta con la esperanza de alentar la colaboración, la creatividad y la innovación. Algunas veces funciona, pero con frecuencia no es así, y el éxito de tu esquema de oficina abierta tiene mucho que ver con la forma en la que se siente la gente en relación con el espacio y con el lugar específico donde estará. Los líderes pueden ayudar a los empleados a aceptar una nueva oficina haciendo varias cosas. Antes de la mudanza, transmite la visión y el propósito del nuevo espacio y explica cómo se alinea con las metas de la empresa. Con claridad (y honestidad) describe cómo contribuirá el nuevo espacio a la misión de la organización. Después de la mudanza, pon el ejemplo teniendo una actitud positiva y entusiasta hacia el nuevo espacio. Tu apoyo y emoción serán lo que establezca la tónica para el resto del equipo. Alienta a los trabajadores a adaptar el espacio a sus necesidades: dales libertad para personalizarlo conforme a sus gustos y estilos laborales. Esto ayudará a la gente a hacer suyo el nuevo lugar de trabajo.

(Adaptado de “How to Make Sure People Won’t Hate Your New Open Office Plan”, por Brandi Pearce y Pamela Hinds)

Cuatro pasos para que tu próximo proyecto de innovación tenga luz verde

Todos quieren innovación en su empresa, pero hacer que una nueva idea se implemente puede ser todo un reto, en especial cuando las políticas de la oficina están en juego. Cuando estés tratando de que aprueben tu innovación más reciente, sigue estos cuatro pasos. Primero, anticípate a la resistencia. Si sabes qué personas podrían oponerse, puedes planear cómo abordarás sus preocupaciones. Segundo, entiende cuál es el trasfondo real de las objeciones. Por ejemplo, algunos pueden decir que están en desacuerdo debido a una razón públicamente aceptable —como que el proyecto es demasiado costoso—, pero en realidad lo que les preocupa es de índole política; es decir, tienen miedo de que su equipo pierda influencia. Tercero, encuentra a un defensor del proyecto. Este debería ser un ejecutivo de alto rango cuya influencia y pericia puedan ayudarte a hacer avanzar el proyecto. Y, cuarto, hazte de un conjunto importante de seguidores. Si tienes a un grupo de gente que cree en la innovación lo suficiente para probarla, tendrás evidencia social de que la idea es buena.

(Adaptado de “How to Navigate the Politics of an Innovation Project”, por Brian Uzzi)

Cuando un colega te envíe un correo electrónico mordaz, es mejor hablar en persona

Un correo electrónico puede ser una forma eficaz y conveniente de comunicarse con los colegas, pero suele pasar con frecuencia que la gente se esconde detrás de esta forma de comunicación para evitar el conflicto o bloquearlo. Cuando alguien te envíe un correo electrónico que sea más bien una discusión o que incluso sea un ataque pasivo-agresivo, no respondas del mismo modo (en especial si eso es lo que sientes que quieres hacer). En cambio, contesta y pide programar una llamada. Envía un mensaje de texto si el tema es urgente: “Recibí tu correo; hablemos. ¿Te parece bien a las 2 p. m.?”. Incluso, y de ser posible, es mejor hablar con el remitente del correo electrónico en persona. Suaviza el tono negativo diciendo directamente que parece haber un problema y que te gustaría resolverlo juntos. Mientras tratas de descubrir qué hay detrás del correo electrónico mordaz, mantén la calma y evita hacer juicios. Claramente, algo está molestando a tu colega, así que demuéstrale que estás de su lado y dispuesto a escuchar su opinión.

(Adaptado de “When an Email Exchange Turns Ugly”, por David Maxfield)

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