Tras la que las principales economías del mundo vienen enfrentando, la llamada "guerra de divisas" ha sido uno de los principales temas de discusión de los hacedores de política económica. Ello con la finalidad de evaluar el impacto que la apreciación de sus monedas ha generado en la competitividad de su país.

"Ahora, la preocupación es porque las políticas monetarias muy expansivas tanto de EE.UU. como del Reino Unido, y recientemente en Japón, están debilitando ciertas monedas: este es el caso del , el cual ha marcado récord en relación al dólar y al yen", señala Gonzalo Garland, profesor del IE Business School.

Así, el euro alcanzó este mes su máximo nivel en 15 meses contra el dólar, complicando las tareas del Banco Central Europeo () de diseño de políticas monetarias y alimentando expectativas sobre nuevas medidas.

Sin embargo, en una reciente reunión en Moscú, el grupo de las 20 mayores economías del mundo (G20) se opuso a la guerra de divisas, con el compromiso de evitar devaluaciones competitivas, y estableció que la política monetaria debe apuntar directamente a la estabilidad de precios y al crecimiento.

Asimismo, el presidente del BCE, , intentó enfriar el tono del debate sobre una guerra cambiaria, pero dijo que se tendrá que evaluar el impacto económico de la fortaleza del euro.

Como se sabe, un país que pretende "arruinar a su vecino", deprecia su moneda y la hace más débil, para que sus productos sean más baratos, quitándole competitividad a otros países. Al hacerlo un solo país, recibe el nombre de "devaluación competitiva", mientras que cuando lo hacen varios países como se aprecia actualmente se trata de una "guerra de divisas".

América LatinaGarland explica que esta apreciación en las monedas locales también ha impactado a los países emergentes: "El exceso de liquidez a nivel mundial busca rentabilidad en otros países con cierta estabilidad, como Brasil, Chile, México, Colombia, y Perú, quienes están sintiendo una presión hacia la apreciación, la cual se está tratando de controlar a través de intervención de los bancos centrales".

Según datos revelados recientemente por el Bank of America, el sol es la (14%), detrás del peso colombiano (20%) y del peso chileno (16%).

Según el banco, esto convierte a América Latina en la región más atrasada en la carrera de devaluaciones competitivas en las que compiten las principales economías del mundo.

"Este es el temor actual: Por un lado, una vuelta al proteccionismo, y, por otro, una guerra de divisas en la que cada una trata de ganar debilitando su moneda", indicó.