Módulos Temas Día

Los grandes perdedores en guerra comercial EE.UU.-China

Estados Unidos dificulta que muchos actores externos se pongan de su lado, incluso de forma parcial. Con el tiempo, está limitando su propio poder blando en los países atrapados entre Estados Unidos y China.

Guerra comercial

El FMI consideró que los aranceles impuestos por Trump en medio de la guerra comercial con China no generan una ganancia para Estados Unidos. (Foto: AFP)

El FMI consideró que los aranceles impuestos por Trump en medio de la guerra comercial con China no generan una ganancia para Estados Unidos. (Foto: AFP)

Por Tyler Cowen (*)

Sigue el debate sobre los costos de esta guerra comercial para China frente a Estados Unidos, pero los participantes estadounidenses en ese debate pasan por alto algunas de las mayores víctimas: los países "atrapados en el medio".


La guerra comercial actual dificulta que muchos países y muchos empresarios mantengan siquiera una postura parcialmente a favor de Estados Unidos.


Un ejemplo es Pakistán. Hace poco se conoció que China prestó US$ 6,500 millones a Pakistán solo en este año fiscal y China es además un importante apoyo en infraestructura y el mayor inversionista extranjero directo de Pakistán. Asimismo, China es el principal contrapeso de Pakistán en su rivalidad con India.


La realidad es que los lazos entre Pakistán y China serán fuertes. Pakistán realmente no tiene la opción de faltar el respeto a los chinos.


Ahora considere la relación Pakistán- Estados Unidos. El país norteamericano es la mayor fuerza militar y el dólar es la moneda de reserva mundial. Estados Unidos, no China, es el mayor importador de productos pakistaníes.


En tanto, Estados Unidos ha vendido una buena cantidad de armamento a Pakistán y hace no mucho tiempo organizó una invasión de territorio pakistaní para capturar a Osama bin Laden.


Además, Estados Unidos comparte inteligencia con Pakistán y coordina algunos ataques con drones y políticas sobre Afganistán con Pakistán. Es una relación bastante complicada, llena de tensión, pero ninguna de las partes puede simplemente romper lazos con la otra.


En este escenario, muchos empresarios pakistaníes trabajan con China y Estados Unidos. Ahora el presidente Donald Trump básicamente les pide que elijan un bando. ¿Harán negocios con Huawei o no? ¿Colaborarán para abrir la economía china o no?


Si usted es Pakistán, acerca de los temas reales en consideración, apoyará a los chinos. Pakistán no vetará a Huawei ni presionará a China para que abra sus mercados a importantes empresas tecnológicas estadounidenses.


China se saldrá con la suya en esos puntos y logrará algunas victorias muy públicas en la arena pública pakistaní. Líderes y empresarios pakistaníes que respaldaron a Estados Unidos, o expresaron fuerte lealtad hacia ese país, se verán afectados.


Su bando acaba de perder un importante debate, centrado en un conflicto que en primer lugar no tenía ningún beneficio para Pakistán y fue al menos de manera aproximada iniciado por Trump.


En otras palabras, Estados Unidos dificulta que muchos actores externos se pongan de su lado, incluso de forma parcial. Con el tiempo, está limitando su propio poder blando en los países atrapados entre Estados Unidos y China y el poder blando es la única área en la que Estados Unidos aún tiene (¿o ya se puede hablar de tuvo?) una gran ventaja frente a China.


A mayor plazo, es más probable que los países atrapados en el medio respalden medidas que debiliten el control estadounidense del sistema financiero mundial. Con el tiempo muchos de los incentivos más duros de Estados Unidos para la cooperación también se erosionarán.


Las respuestas a la guerra comercial son aún más profundas. Si usted es un país en el sur o el centro de Asia, su respuesta secundaria a la presión estadounidense ligada al conflicto comercial puede ser elevar el nivel de su propia hipocresía. Intentará afirmar con mayor firmeza que asiste a Estados Unidos en aspectos no ligados a la guerra comercial de la relación, por ejemplo en compartir inteligencia.


Tales declaraciones pueden o no ser ciertas, pero como abandonar la relación con Estados Unidos no es una opción, debe ofrecer algo extra a Estados Unidos, aunque sea a nivel de discurso.


Obviamente no es una buena idea intensificar la presión en estas otras facetas de las relaciones sobre política exterior con Estados Unidos. Quizás esas manifestaciones de interés común exageradas en primer lugar, pero aun así: ahora habrá incluso menos transparencia y honestidad entre naciones. Eso eleva las chances de decepción mutua y eventual recriminación.


Otro ejemplo de país atrapado en el medio es Singapur, que también debe mantener buenas relaciones con China y Estados Unidos. Si se obliga a Singapur a elegir, una premisa subyacente clave de su política exterior colapsará.


Sí, es mejor más que menos honestidad y tal vez Estados Unidos se muestra ofendido cuando otros países muestran dos caras sobre su respaldo de políticas estadounidense, pero la realidad es que una política externa exitosa depende de mucha "ambigüedad creativa". No es evidente que "obligar a Singapur a elegir" beneficie a Estados Unidos. Lo mismo en el caso de Corea del Sur.


Muy a menudo grandes países solo piensan en términos de otros grandes países, pero muchos de los grandes perdedores en esta disputa entre China y Estados Unidos son actores más pequeños y las relaciones estadounidenses con ellos. Eso podría ser el mayor legado de esta guerra comercial.


(*) Esta columna no necesariamente refleja la opinión de la junta editorial o de Bloomberg LP y sus dueños.

Leer comentarios ( )