Buenas prácticas laborales como parte de empresas formales y un diálogo social más dinámico entre Estado, empleadores y trabajadores son los frentes que promueve la para respaldar un crecimiento sostenible de la economía

Más de una década de crecimiento sostenido de la economía peruana no ha sido suficiente para que el mercado laboral se formalice en su integridad y para que una mayoría de trabajadores peruanos reciba el beneficio de una protección social.

Si bien es cierto que este es un problema que abarca a una buena parte de América Latina, también lo es que en el Perú está más agudizado, con indicadores preocupantes de 68% de y que solamente un peruano de tres tendrá la posibilidad de recibir algún ingreso en su vejez.

Las propuestas planteadas por la OIT, a través de su directora para los países andinos, Carmen Moreno, marcan un sendero para que los tres componentes de este escenario, Estado, empresarios y trabajadores, tengan el mismo foco para llevar al país a una trayectoria sostenible de crecimiento económico con un saludable mercado laboral y, por ende, de desarrollo en todos sus frentes.

¿Cómo observa la evolución del mercado laboral peruano en los últimos tres años?Lo primero que hay que destacar es que el Perú ha tenido en los últimos años un desempeño económico altamente positivo. Incluso, en los momentos de la mayor crisis, entre el 2008 y el 2009, la economía no falló como sucedió en la mayoría de los países de la región, sino que supo sortear con buen tino la crisis.

El desempleo ha venido reduciéndose en los últimos años tanto en el Perú como en la región; hablamos de un 6%, en ese sentido, la evolución del mercado ha sido positiva. Es cierto que hay un desafío importante, que es el tema de la informalidad, donde las tasas son muy altas; no obstante, han disminuido en el Perú, de 75% en el 2004 a un 68.2% en el 2013, lo que requiere un conjunto de políticas para reducir esas tasas.

La informalidad no es un beneficio para nadie. El Ministerio de Trabajo ha aprobado una estrategia sectorial de formalización para reducir estos índices. En el tema de protección social, por ejemplo, ha habido una mejora, pero todavía hay un 40% de la PEA que no tiene ningún nivel de protección ni en salud ni en pensiones. Solamente una de cada tres personas tiene la posibilidad de tener ingresos en su vejez.

¿Cuál será el aporte de la para reducir la informalidad laboral en el país?La Sunafil es una de las partes de la estrategia sectorial de formalización que promueve el Ministerio de Trabajo. Tiene un papel de prevención y de promoción de la cultura del cumplimiento; si se previene, no tiene que llegarse a la sanción, no solo es un ente fiscalizador.

En la medida que el trabajador ve que sus derechos laborales son respetados, tendrá mejores condiciones de trabajo, esa realidad mejora la productividad, que en definitiva todos quieren obtener.

La estrategia sectorial de formalización laboral está vinculada al plan de diversificación productiva, además de políticas que permitan facilitar el acceso a esa formalización y profundizar las que se han llevado a cabo, como es el plan RETO, la planilla electrónica, la iniciativa de la ventanilla única y la difusión de una cultura de formalización.

Desde la perspectiva de la comunidad empresarial, ¿cómo se puede afrontar el objetivo de incrementar la formalidad laboral?En la mediana y gran empresa también hay informalidad, pero la mayor intensidad se ubica en la pequeña y microempresa, donde hablamos de un millón y medio de unidades productivas de menos de 10 trabajadores, donde se concentra el 80% de la informalidad; el tema es cómo llegamos a esta amplia población.

Es importante llegar con propuestas que permitan que se concluya que existe un beneficio con la formalización, que es el camino para ser un negocio próspero.

¿Existe alguna experiencia de un país en la región con altas tasas de informalidad que fueron revertidas?La tasa de informalidad en la región es de 50%; es una preocupación de América Latina. Se han dado muchas propuestas que pasan por la simplificación de procedimientos, reformas tributarias para el pequeño empresario, lo que les permite, inicialmente, tener la posibilidad de formalizarse con algún beneficio en cuanto a excepciones tributarias, con capacitación y apoyo a créditos para la innovación tecnológica o cómo mejorar su negocio.

Precisamente, la OIT tuvo su 18ª Reunión Regional Americana en Lima, entre el 13 y 16 de octubre, y uno de los temas de discusión fue la informalidad y cómo avanzar hacia una mayor formalización que sea compatible con el crecimiento de la región, la sostenibilidad de ese incremento del PBI pasa por una mayor formalización del mercado de trabajo.

¿Qué otro aspecto se debe reforzar para que las empresas peruanas tengan buenos estándares laborales?Un reto que tiene el mercado laboral peruano es el diálogo social, entendido como gobierno, sindicatos y organizaciones de empleadores, como trabaja la OIT.

Sería importante avanzar con estos tres actores del mundo del trabajo, para promover políticas que generen trabajo decente, más y mejor empleo, que promuevan el cumplimiento de los derechos laborales, la libertad sindical, la negociación colectiva, que promuevan en ese diálogo una mayor productividad, una mayor competitividad, que no son elementos que quiera solamente el empresariado, todos los quieren porque se sabe que de ello depende la sostenibilidad de la empresa.

¿Cuál es su opinión sobre las acciones del sindicalismo en el país?Tenemos que partir de que la libertad de asociación es un derecho fundamental, que está consagrada en la declaración de principios de la OIT. Esta asociación no es exclusiva de los sindicatos, también lo hacen los propios empresarios para defender sus intereses.

Es cierto que el sindicalismo debe revisar sus estructuras; en ese sentido, en la región, los sindicatos están en proceso de autorreforma, en especial las que forman la Confederación Sindical Americana, en función del mercado de trabajo y de la coyuntura económica actual. Sus objetivos son renovarse para hacer más atractiva de la filiación sindical, que es baja por la percepción que se tiene del sindicalismo.

En este sentido, el diálogo social es importante con un sindicalismo que esté preparado para dialogar y representar a sus afiliados. La OIT, en función de una de las partes, también apoya a los sindicatos en esta autorreforma.

¿Qué nos puede señalar de la labor de la OIT hacia los propios sindicatos y las organizaciones empresariales?Hacemos planes de trabajo con la Confiep, que es el gremio más representativo. Con las organizaciones sindicales estamos trabajando con la capacitación, economía laboral, y que permite desarrollar la capacidad de dialogar, la incorporación de las mujeres en el movimiento sindical, fortalecemos la capacidad de los sindicatos en la generación del empleo juvenil. Trabajamos con las cuatro centrales, entre ellas la CGTP y la CTP.

Con el sector empleador, tenemos un programa que se llama Score, que es una metodología de la OIT que se desarrolló para la mejora de la productividad. Lo estamos haciendo con Confiep y el sector agroexportador. Se desarrolló en módulos e incluye ejecutivos y trabajadores. Este diálogo desemboca en un plan de mejoramiento para la empresa.

También con la Confiep hemos realizado un estudio sobre el mejor entorno para generar empresas sostenibles, que tiene como base una declaración de la OIT, con 17 pilares, en el que se puede generar un contexto de adaptaciones para una realidad sostenible.

¿Cuál es su proyección de reducción de tasas de informalidad y desempleo para los próximos años?El plan de diversificación productiva habla de reducir en 10 puntos porcentuales la informalidad al año 2021, eso sería un avance significativo, si se empujaran más esas políticas se obtendrían mejores resultados. Esto influye en la inversión, en la productividad y en la sostenibilidad del crecimiento de la economía.

En el Perú, el desempleo está en un 6% y se espera que se pueda seguir reduciendo, como se ha dado en esta última década de crecimiento.

Score para ConfiepEl Score es un programa mundial de formación y asistencia técnica de la OIT para pequeñas y medianas empresas (pymes) orientado a incrementar su productividad y mejorar las condiciones de trabajo, basándose en la cooperación en el lugar del trabajo.

Esta iniciativa mejora el clima y relaciones laborales, incrementa la productividad, mejora las condiciones laborales, elimina retrasos, defectos y desperdicios, fomenta una cultura de competitividad y ofrece herramientas para cumplir con requerimientos de los consumidores.

Sobre los resultados de Score Perú, su trabajo se basa en intervenciones en la aplicación de la metodología llevada a cabo por el proyecto "Seguridad y salud en el trabajo y productividad en la agroexportación no tradicional en el Perú", financiado por el Ministerio de Trabajo de Canadá (2013-2014).

Asimismo, Score Perú trabaja con las empresas Camposol, Agroindustrial Beta, Produ Export, Avo Perú, Sociedad Agrícola Virú, Drokasa, Agrícola La Venta y Procesadora Larán.

OIT y el gobierno del Perú1. Con el Ministerio de Trabajo, la OIT apoya la estrategia sectorial de formalización; en el tema de la Sunafil participa en la capacitación de inspectores con la generación de protocolos específicos de inspección. Junto con el Ministerio del Ambiente y otras agencias de Naciones Unidas, trabaja en la afinación de estrategias para una economía verde, con empleos que sean respectuosos con el medio ambiente.

2. Con el Ministerio del Trabajo, comparte la lucha contra el trabajo forzoso en un plan del 2013-2017, habiendo sido detectados dos problemas en el país, como la minería ilegal en Madre de Dios y la tala ilegal de madera en Ucayali; en ambos trabajan en el número de víctimas de estas malas prácticas.

3. La OIT respalda al Ministerio de Trabajo en el tema de la erradicación del trabajo infantil con estrategias que se están desarrollando en Huánuco, Ayacucho y Carabayllo, donde se intenta dar una respuesta integral ante el trabajo infantil con retorno a la escuela y apoyo a las familias en cuanto a generación de ingresos. Perú es uno de los 25 países de la región que se han comprometido para la erradicación del trabajo infantil al 2020.

4. Con el Ministerio de Cultura, en el marco del convenio 169 sobre poblaciones indígenas, la OIT trabaja la forma de aplicarlo y un programa de capacitación para los funcionarios públicos y las propias comunidades.

5. En su relación con EsSalud, la OIT apoya la promoción de una cultura previsional, trabajando un estudio actuarial sobre la sostenibilidad del sistema.