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Fitch: buen desempeño fiscal del Perú subraya compromiso de reducir déficit público

El desempeño fiscal por encima de lo esperado refuerza la expectativa de Fitch de que el gobierno peruano continuará reduciendo sus déficit y volverá a un presupuesto primario equilibrado para el año 2021.

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El buen desempeño fiscal del Perú en el 2018 subraya el compromiso del gobierno de Martín Vizcarra de reducir constantemente el déficit fiscal y estabilizar la carga de la deuda, dijo hoy Fitch Ratings.

Para la agencia de calificación crediticia, reconstruir los amortiguadores fiscales ayudaría a contener los riesgos planteados por la dependencia económica del país de las exportaciones de minerales, en particular el cobre.

El déficit público general se redujo a 2.1% del PBI en el 2018 en comparación con el pronóstico de Fitch de 2.8% del PBI cuando la agencia afirmó la calificación soberana de Perú en 'BBB+' / Estable en setiembre del 2018.

Los ingresos fiscales más fuertes hicieron bajar el déficit, impulsado por mayores ingresos por la extracción de cobre, un crecimiento económico más firme y medidas de política fiscal, así como una gestión disciplinada del gasto.

El aumento del impuesto a las ganancias y los ingresos por impuestos a las ventas elevaron los actuales ingresos públicos generales a 19.3% del PBI en el 2018, un aumento de 1.2 puntos porcentuales en comparación con el 2017.

El desempeño fiscal por encima de lo esperado refuerza la expectativa de Fitch de que el gobierno peruano continuará reduciendo sus déficit y volverá a un presupuesto primario equilibrado para el año 2021, de acuerdo con su normativa fiscal.

El menor requerimiento de endeudamiento del año pasado muestra que la deuda pública general del Perú (excluyendo la deuda externa de la petrolera nacional Petroperú) podría estabilizarse cerca del 24% del PBI durante el 2019-2020. Esta relación se mantendría por debajo de la mediana de pares, y también por debajo de nuestra expectativa anterior de 25% del PBI.

La normativa fiscal del Perú por lo general limita el déficit del sector público no financiero (SPNF) al 1% del PBI en años normales y establece un techo de deuda del SPNF del 30% del PBI.

El gobierno de Vizcarra, que asumió el cargo en marzo pasado, inició la consolidación fiscal del Perú antes de lo esperado, reduciendo los objetivos de déficit presupuestario del SPNF para el 2018 y 2019 en su marco macroeconómico de mediano plazo publicado a fines de agosto.

“Creemos que la aceleración de la consolidación fiscal muestra un compromiso para restaurar el margen fiscal luego de un período de déficit a partir del 2014”, dijo Fitch.

Perú utilizó una política fiscal más flexible, como lo permite una cláusula de escape en su regla fiscal para choques externos y desastres naturales, para suavizar su ajuste económico a menores precios del cobre y para la reconstrucción después de las inundaciones de El Niño en el 2017.

Aunque las mediciones de las finanzas públicas no se han deteriorado drásticamente, están más en línea con las medianas de la categoría 'BBB' que antes.

El financiamiento fiscal redujo el saldo del fondo de estabilización fiscal del Perú a 2.6% del PBI en el 2018 de 4.4% en el 2013, redujo otros depósitos gubernamentales líquidos y aumentó la deuda pública general desde 19.2% del PBI en el 2013.

La base de ingresos más baja y más volátil (y cada vez más dependiente del cobre) del Perú limita su tolerancia a la deuda en comparación con otros soberanos de la categoría 'BBB'. Los amortiguadores de política, que incluyen el fondo de estabilización, los depósitos y la deuda pública relativamente baja, proporcionaron espacio fiscal contracíclico y flexibilidad financiera para responder a los precios más bajos del cobre en el 2013-2015.

La reconstrucción de los amortiguadores podría mejorar la capacidad de absorción de impactos para futuros shocks de desastres naturales o de commodities.

Los ingresos por el cobre y la inversión minera siguen siendo importantes motores económicos y fiscales. Fitch prevé que el crecimiento del PBI real promediará alrededor del 4% en el 2019-2020, respaldado por inversiones en minería, proyectos de infraestructura como la expansión del aeropuerto de Lima y un mejor desempeño en los sectores de servicios.

Las incertidumbres sobre las relaciones comerciales entre China y Estados Unidos y sobre la demanda global (y especialmente china) de cobre representan riesgos a la baja para el crecimiento y los ingresos fiscales de Perú. En ausencia de una mejora en la competitividad y la productividad y la diversificación de las exportaciones de valor agregado, Perú estará más expuesto al ciclo del cobre y los choques externos.

“Aunque no es nuestro caso base, un compromiso decreciente de consolidación que disminuya aún más las reservas fiscales podría aumentar la vulnerabilidad de las finanzas públicas si estos riesgos se materializan”, concluyó Fitch.

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