La no está andando nada mal. El problema es que nos hemos acostumbramos a ser una estrella brillante y hoy, en un contexto externo desfavorable, es natural que estemos perdiendo brillo.

Para , destaca porque ha sido el país de mayor crecimiento de Sudamérica en los últimos 10 años, apoyado principalmente por una y boyante, distinta a la de sus pares en la región.

El explicó que la diferencia está en que el combustible de esta ha sido el 'boom' de la que el Perú ha experimentado, a diferencia de otros países cuyo apoyo fue una expansión del consumo.

La inversión privada está en el orden del 28% del , una cifra similar a la que ostentan los países asiáticos, apuntó Financial Times. Con esta propensión de inversión, la pobreza se ha reducido a la mitad y hoy la clase media es casi el 50% de la población.

La velocidad a la que ha crecido la clase media es sorprendente, según Rolando Arellano. Para él, una de las claves es que las nuevas generaciones han crecido viendo el progreso y quieren llegar aún más lejos.

Además de la base y rapidez del , también es importante notar que esta nueva clase media es 33% más propensa a invertir en educación y dos veces más inclinada a adquirir servicios de salud, se lee en un artículo del periódico. Todo ello comparada con sus pares de otros países.

Riesgos que amenazanSin embargo, Financial Times observa que la clase media aún es frágil y existen vulnerabilidades latentes que podrían mermar el desempeño de la .

Por el lado interno, señala que la institucionalidad débil, la elevada y los elevados índices de son los principales focos de riesgo.

En el frente externo, considera que el (5% del ) es una señal de alarma, pero el gobierno alega que se compensa con la y la apertura comercial del país.

Según economistas consultados por Financial Times, la pregunta central es hasta cuándo va a seguir el optimismo de la . Como ejemplo, anota que el crecimiento de la inversión privada se ha desacelerado a su menor nivel en 4 años, es decir, un 2%.

Pese a ello –precisa–, también existe un fondo de estabilización fiscal: un "colchón" que alcanzaría los US$ 9,000 millones para fin de año, según estimados de Fitch Ratings.