(Bloomberg) La elección es desgarradora: quedarse para ayudar a otras familias, o irse para ayudar a la propia.

Ese es el cálculo que están haciendo miles de puertorriqueños. La bancarrota del territorio estadounidense no incorporado, culminación de años de deterioro, ha acelerado un éxodo que agrava la miseria económica de la isla.

"Tuve que elegir por mi familia", dijo Aledie Amarias Navas Nazario, de 39 años, neumóloga pediátrica que dejó atrás pacientes jóvenes con asma cuando ella, su esposo y sus dos hijas pequeñas se mudaron a Orlando, Florida.

La disminución de la población es asombrosa. La isla perdió 2% de su población en cada uno de los últimos tres años. Una salida comparable de los 50 estados significaría que desde 2013 se trasladaron 18 millones de habitantes.

En la actualidad, viven en una isla de 3.4 millones de habitantes 400,000 puertorriqueños menos que una década atrás, cuando su economía comenzó a contraerse.

Las salidas dejaron a Puerto Rico atrapado en una espiral descendente. Una recesión agobiante, con una desocupación del 11.5% y una deuda acumulada de US$ 74,000 millones que empujó la isla a la insolvencia, hace que la recaudación fiscal sea clave para la reactivación económica.

Al mismo tiempo, más portorriqueños de todos los ámbitos sociales se van para mejorar sus vidas, lo que significa que los ingresos del gobierno se reducen.

Las razones para marcharse eran bastante contundentes para Navas Nazario, quien trataba el asma en una isla donde es más frecuente que en cualquier otro lugar de los Estados Unidos.

La economía de Puerto Rico había vuelto a caer y estaba preocupada por sus ingresos futuros debido a la incertidumbre respecto del seguro de salud.

"Me entristece no poder cuidar a esos niños nunca más", dijo Navas Nazario, quien mantiene contacto con sus antiguos pacientes en Facebook. "Tienes que tomar la difícil decisión de dejar atrás relaciones con amigos y familiares para irte, sólo porque necesitas una vida mejor".

La deuda en bonos de Puerto Rico creció 87% desde 2006. Una manera simple que tienen los isleños individuales de no pagarla es trasladarse al continente.

El gobierno no parece estar enfrentando el éxodo. El plan de reestructuración de Puerto Rico --un camino hacia la sostenibilidad aprobado por un consejo de supervisión estadounidense-- supone que la población se reducirá sólo 0.2% cada año durante la próxima década. Utiliza esa cifra como base para sus proyecciones de ingresos fiscales y crecimiento económico.

"La mayoría de la gente considera que esas previsiones en el plan fiscal son realmente muy optimistas y que probablemente deberían revisarse en algún momento", dijo Sergio Marxuach, director de política pública del Centro para la Nueva Economía en San Juan.

TaxistasEl éxodo no se limita a los profesionales. Entre las multitudes que emigran figuran los trabajadores de la construcción y los taxistas.

Una investigación llevada a cabo por el Banco de la Reserva Federal de Nueva York demostró que los egresados universitarios conforman aproximadamente la misma proporción de emigrantes que la población general de la isla, lo que sugiere que las salidas afectan cada rincón del territorio no incorporado.

"Si la gente sigue abandonando la isla al ritmo establecido en los últimos años, el potencial económico de Puerto Rico continuará deteriorándose", escribieron autores entre los que se cuentan Jaison Abel y Giacomo De Giorgi para la Fed de Nueva York.