comienza a ver la luz al final del túnel; o lo que es lo mismo, los signos de una posible recuperación económica tras cinco años de crisis, que han arrojado un saldo dramático: cuatro millones de empleos se han perdido y la tasa de paro supera el 27%, según los datos de , que elabora el Instituto Nacional de Estadística.

En los primeros seis meses del año, la economía española ha seguido en la estela de la recesión, una situación en la que lleva ya sumida siete trimestres consecutivos. El Producto Bruto Interno (PBI) retrocedió medio punto entre enero y marzo del 2013, aunque para el segundo trimestre se anticipa una mejoría. El ministro de Economía, Luis de Guindos, avanzó recientemente que los datos del PBI entre abril y junio se "aproximarán a cero".

En la misma línea, el Banco de España asegura en su boletín de junio que se ha percibido un "alivio en la tónica contractiva" durante el segundo trimestre. A falta de datos oficiales, todo parece indicar que el final del primer semestre de este año marcará el inicio de la recuperación.

Hay varios indicadores que permiten abandonarse al optimismo. El Indicador Sintético de Actividad (ISA), un dato que el Gobierno utiliza para adelantar la previsible coyuntura económica, avanza una fuerte tendencia hacia la recuperación. A ello se suman las exportaciones, que están experimentando un vigor inusitado. En abril, sumaron un aumento interanual del 18.6%, frente a un comercio mundial que crece alrededor del 2%.

Las importaciones también aumentaron, lo que indica que España podría estar recuperando su maltrecha capacidad de compra. Este dinamismo ha reducido el déficit comercial en un 59% en lo que va del año, con expectativas de seguir en el mismo camino en lo que queda del 2013. Los últimos datos publicados por el Ministerio de Economía muestran que las ventas a África han crecido un 30%, a Asia, 22%, a América Latina, 23%, y a Estados Unidos, 24%.

Otros indicadores se están sumando a la "fiesta" de la recuperación. En marzo, el Índice de Producción Industrial aumentó un 7.3% y, en mayo, el número de turistas extranjeros que visitaron España escaló un 7.4%.

Además, el Tesoro español lleva ya varios meses financiándose a precios razonables. La prima de riesgo ronda los 300 puntos básicos (en relación al bono alemán) y la deuda a diez años se está pagando por debajo del 5%. Las subastas de deuda se están completando con éxito: la demanda suele triplicar la oferta en la mayoría de los casos y el Tesoro ha recaudado ya más de la mitad de sus objetivos para el conjunto del año.

Previsiones 'macro'Con todo, el último escenario macroeconómico que diseño el Gobierno el pasado abril prevé un descenso del Producto Bruto Interno del 1.3% para el conjunto de este año. Después de tocar fondo, la economía volvería a crecer tímidamente en el 2014: el pronóstico augura una expansión del 0.5% para el año que viene. Una mejoría que no repercutirá en la tasa de paro hasta bien entrado el 2014. Aún entonces, la reducción del desempleo será muy lenta y gradual.

La economía española ha sumado a la crisis ocasionada por el pinchazo de la burbuja inmobiliaria y un modelo económico basado en la construcción, los efectos de la austeridad impuesta desde Bruselas a cambio del dinero prestado para acometer las reestructuración de la banca española. Las entidades financieras han recibido un total de 125,000 millones de euros en dinero público para sanear sus cuentas, en números rojos a causa de ruinosas inversiones inmobiliarias y el impago de muchas hipotecas, lo que ha elevado hasta cifras insostenibles su stock de viviendas vacias; inmuebles que, en el mejor de los casos, han perdido un tercio de su valor con respecto al precio en el que se tasaron antes de que estallara la burbuja, en el 2007.

La austeridad en el gasto ha ocasionado un incremento de los impuestos (tanto directos como indirectos) y recortes en todos los ámbitos del gasto. Los más dolorosos, en Educación (con menos becas para los alumnos) y Sanidad (con medidas como el aumento del copago de los medicamentos o la privatización de hospitales públicos). En aras de la austeridad, el Ejecutivo también aprobó por decreto una reforma del mercado de trabajo, contestada en las calles por la izquierda y los sindicatos, y acomete ahora una reforma de la Administración Pública.

El objetivo último del Gobierno consiste en reducir el déficit público, que en el 2012 superó el 10% del PBI, muy lejos de los criterios marcados por Bruselas que, en vista de las dificultades de la economía española, ha relajado las metas fijadas para España: este deberá ser del 6.3% este año y del 5.5% en el 2014 para bajar, en el 2016, hasta el 3% fijado por el Pacto de Estabilidad Europeo.