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Telegram: La burocracia rusa, inerme ante la realidad de la era digital

Activistas de los derechos humanos en trece países suscribieron una petición dirigida a los gigantes de internet mundiales para pedirles que no ayuden a Rusia en la guerra cibernética que libra contra el servicio de mensajería por internet Telegram.

Telegram app

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El pasado 16 Rokomnadzor, el regulador de telecomunicaciones de Rusia, ordenó a los operadores bloquear Telegram, creado por Pável Dúrov, un ruso radicado en el exterior. (Foto: Reuters)

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Los infructuosos intentos del regulador ruso Roskomnadzor de bloquear el servicio de mensajería por internet Telegram no solo han dejado en evidencia el anacronismo de las estructuras burocráticas de Rusia, sino que han provocado una verdadera rebelión en el mundo digital.


"Está resultando más complicado de lo que se creía", se vio obligado a reconocer hoy el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, en alusión a la falta de resultados en la ejecución de la sentencia judicial que dispuso el bloqueo de Telegram en todo el país.


El dictamen obedeció a una querella presentada por el Servicio Federal de Seguridad (FSB, antiguo KGB) contra el servicio de mensajería por "negarse a entregar los códigos para descifrar las comunicaciones" de sus usuarios, tal y como lo exige un polémico conjunto de leyes.


En cumplimiento de la disposición judicial, el pasado 16 Rokomnadzor ordenó a los operadores bloquear Telegram, creado por Pável Dúrov, un ruso radicado en el exterior, que ha hecho de la confidencialidad de las comunicaciones todo un estandarte de lucha contra el afán controlador de los Estados.


Los operadores optaron por el camino más fácil: bloquear millones de direcciones IP e incluso subredes completas, ataque al que Telegram sobrevivió contratando direcciones IP en las nubes de Google y Amazon.


Paralelamente, Roskomnadzor inició negociaciones con Google y Apple para que eliminen la aplicación de Telegram de sus tiendas online, sin que de momento haya conseguido avances en la consecución de su objetivo.


Activistas de los derechos humanos en trece países suscribieron una petición dirigida a los gigantes de internet mundiales para pedirles que no ayuden a Rusia en la guerra cibernética que libra contra Telegram.


"Estamos viendo cómo la falta de comprensión de los principios que rigen el funcionamiento del internet moderno ha provocado restricciones en el acceso a numerosas páginas web", advirtió Andréi Rogózov, el gerente de VKontakte, la mayor red social rusa que mensualmente usan cerca de 100 millones de personas.


Como consecuencia del bloqueo de direcciones IP, agregó Rogózov, "servicios usados por millones de personas han quedado total o parcialmente inaccesibles, lo que limita o complica los negocios, en primer lugar en el ámbito tecnológico".


El gerente de VKontakte, red social creada precisamente por Dúrov como homólogo ruso de Facebook, recalcó que la exigencia de entregar los códigos para el descifrado de las comunicaciones es "imposible de cumplir por definición", porque no hay manera de acceder a la información si no es mediante la terminal que la contiene.


"La tecnología para garantizar la seguridad de los datos es de encriptación punto a punto, y se lleva a cabo en los aparatos de los usuarios", explicó.


También la multinacional rusa Yandex, homólogo ruso de Google y líder en el mercado nacional de tecnologías de la información, ha arremetido contra la actuación de las autoridades rusas contra Telegram y ha advertido de la gravedad del perjuicio que causa a internet.


"El mercado ruso solo puede desarrollarse en condiciones de competitividad abierta. Las restricciones al acceso a servicios online perjudicará en primer lugar al segmento ruso de internet", advirtió la directora de relaciones públicas de Yandex, Ochira Mandzhíkova.


El Partido Libertario de Rusia convocó para el próximo lunes un mitin de apoyo a Telegram en el centro de la capital rusa, manifestación que ha sido autorizada por el Ayuntamiento.


"La resistencia digital no debe hacerse con métodos analógicos", escribió en su canal de Telegram el conocido periodista ruso Antón Orej, que consideró "poco elegante" la idea de celebrar una manifestación en respaldo del servicio de mensajería.


En su opinión, "la red se defiende perfectamente en la misma red y es ahí donde hay que golpear".

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