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Plan de recuperación de Jaguar no da en el blanco

Las reducciones de la fuerza de trabajo son ahora algo habitual en una industria que tiene problemas para hacer frente al aumento de los costos tecnológicos, el encarecimiento de los materiales y los aranceles de Donald Trump.

Jaguar Land Rover

Jaguar Land Rover. (Foto: EFE).

Jaguar Land Rover. (Foto: EFE).

Por Anjani Trivedi

Los recortes de personal de Jaguar Land Rover  no servirán de mucho para revertir su situación.

La unidad de lujo británica de la india Tata Motors eliminará 4,500 puestos de trabajo en todo el mundo como parte de un programa de reducción de costos de 2,500 millones de libras (US$ 3,200 millones) definido en noviembre, según un anuncio de la compañía dado a conocer el jueves.

Los ahorros serán relativamente menores. Las reducciones de la fuerza de trabajo son ahora algo habitual en una industria que tiene problemas para hacer frente al aumento de los costos tecnológicos, el encarecimiento de los materiales y los aranceles del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

En su comunicado, la empresa señaló que se trata de la siguiente fase de un programa de transformación que comenzó en su segundo trimestre fiscal hasta septiembre. JLR indicó que sus iniciativas "Charge and Accelerate" identificaron más de 1,000 millones de libras en mejoras y de ese monto apercibió 500 millones de libras en 2018.

Mientras tanto, no hay indicios del fin de los problemas financieros y operacionales de la compañía. Las ventas minoristas de diciembre fueron pésimas otra vez. Jaguar vendió cerca de 52,000 vehículos a nivel global, 6% menos que un año antes. Las ventas en China se desplomaron 42% y sus rivales en la industria de autos de lujo registraron ganancias. El flujo de caja libre fue negativo en el segundo trimestre y ejecutivos han dicho que se mantendrá así por el resto del año. S&P Global Ratings publicó en diciembre que anticipaba un flujo de caja libre operacional notoriamente negativo en los próximos dos años, que llegaría a un total cercano a 4,000 millones de libras de aquí a marzo de 2020.

En octubre, la empresa culpó a China por la pérdida antes de impuestos de 90 millones de libras en el segundo trimestre. Reveló inversiones de 1,000 millones de libras en los tres meses y recurrió a otro crédito de US$ 1,000 millones.

Se trata del primer anuncio de la fabricante de automóviles desde entonces y, como hemos argumentado, no hace demasiado para conseguir un repunte ni para contarle a los inversionistas sobre sus avances.

En diciembre, Jaguar informó que su rama de capital de riesgo invirtió una cifra no revelada en seis startups, incluido un portal en línea para fanáticos de la música que quieran reservar boletos y paquetes de viaje a festivales. También lanzo su propia incubadora y se comprometió a desembolsar US$ 40 millones para su equipo en la competencia automovilística de vehículos eléctricos Fórmula E.

Invertir en futura tecnología para autos eléctricos y baterías es una cosa, determinar si este es el tipo de transformación que una fabricante de automóviles en problemas financieros debería llevar a cabo es otra.

En tanto, la eliminación de empleos solo tendrá un impacto menor en su meta de ahorros. Con más de 40,000 trabajadores y costos asociados de 2,700 millones de libras en el año fiscal 2018, un cálculo sugiere que una reducción de la fuerza laboral del 10% solo permitirá ahorrar unos 280 millones de libras.

No hubo mención de salidas de ejecutivos con paquetes de remuneración millonarios y los sindicalistas no se tomarán a la ligera los recortes en la mayor fabricante de vehículos del país. Lo irónico es que Jaguar afirmó en una teleconferencia sobre resultados en julio que su "misión en la vida" era aprovechar a su gente para ofrecer los mejores productos.

Los costos operacionales se han elevado más rápido que los costos de personal. ¿Acaso no sería mejor comenzar por ahí? Jaguar podría además enfocarse en tomarle la mano al mercado chino, donde su marca emblemática no ha podido superar a otras como BMW y Mercedes. En los últimos años la compañía ha "ingresado a muchos segmentos de productos a la vez, añadido demasiada capacidad, recurrido mucho a utilidades en China más allá de lo normal y terminado con una estructura de costos que la primera línea actual simplemente no puede sostener", según Robin Zhu de Bernstein.

Los acreedores tampoco han estado felices, como destacamos en junio del año pasado antes de que bajaran la calificación de Tata Motors. El apalancamiento seguirá deteriorándose en los próximos 12 a 18 meses, aseguró S&P al reducir hace poco su calificación para Jaguar. A fines del año pasado, las posiciones cortas ligadas a los bonos de JLR se triplicaron a más de US$280 millones en comparación con el inicio de 2018.

Las acciones de Tata Motors subieron en Bombay tras el anuncio de Jaguar, antes de caer más de 2 por ciento el viernes. Con avances como estos, los inversionistas deberían pedir mayor responsabilidad de la plana ejecutiva en lugar de celebrar las sobras que reciben.

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