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Petroperú: “El error fue separar la Refinería de Talara en tres partes”

El presidente de Petroperú señaló que los costos de no haber realizado la Refinería de Talara ascendían a US$ 2,100 millones, valor estimado a setiembre del 2016.

El presidente del directorio de Petroperú Luis García Rosell identificó cuatro errores (Ver foto 2) en la adjudicación y evolución del Proyecto de Modernización de la Refinería de Talara (PMRT). La estructura de la inversión no fue la idónea y sufrió cambios en su cierre financiero y el ámbito tecnológico.

“El segundo error fue el separar esto [ PMRT ] en tres partes (...) Manejar una inversión de esta infraestructura así iba a ser complicado”, dijo Luis García Rosell en la comisión investigadora que lidera el congresista de Fuerza Popular Daniel Salaverry.

“No solamente por el tema de costo sino también porque lo que iba a suceder era que íbamos a tener a un contratista en las Unidades de Proceso y a otro contratista o varios contratistas por las Unidades Auxiliares”, detalló el presidente de Petroperú.

La inversión en infraestructura se separó en tres partes; i) Unidades de proceso (ganó el concurso el consorcio Técnicas Reunidas por US$ 2,730 millones); ii) Obras Complementarias y iii) Unidades Auxiliares.

Las Obras Complementarias agrupaba tres componentes: a) Infraestructura (“que debió haber estado en la parte que Técnicas Reunidas debió haber elaborado”); b) La supervisión y gerenciamiento de la obra (“no se le da al contratista principal”); y c) costos de Petroperú (personal).

Unidades Auxiliares
El tercer componente, el de Unidades Auxiliares, representó un problema, contó Luis García Rosell. Inicialmente se consideraba que debía ser tercerizado a otra empresa que hiciese a inversión y cobrase por ello una tarifa a Petroperú.

Las Unidades Auxiliares desde un inicio eran 5 plantas: de Energía, de Hidrógeno, de Agua, para retornar el agua al mar, y de Ácido Sulfúrico. “La ventaja que tiene este esquema [de tercerización] es que baja el monto de inversión que hace Petroperú directamente, pero sube el costo operativo”, dijo García Rosell.

Sin embargo, la no-adjudicación de estas obras no fue necesariamente negativo, ya que “apostaron” por una tasa de interés más barata, dijo García Rosell.

“Si estas 5 Unidades Auxiliares hubiesen sido tercerizadas, ese tercero se hubiese endeudado para hacer las obras, y la deuda que hubiese logrado, hubiese sido a una tasa de interés mucho más alta de la tasa de interés que Perú hubiese podido lograr en el mercado de capitales. Ese diferencial de tasas [ en la etapa preoperativa ] nos lo hubiese cobrado”, dijo el presidente de Petroperú.

Además, la empresa tercerizada se hubiese tomado más tiempo en conseguir el dinero, frente a lo que podía lograr Petroperú.

Cerrar financiamiento
Otro problema que identificó la actual administración de Petroperú fue que se inició el proyecto sin haber cerrado el financiamiento.

Un megaproyecto se clasifica como aquel proyecto que supera los US$ 1,000 millones y que es mayor a tres años. La Refinería terminaría recién a inicios del 2021, y no a mediados del 2019 como inicialmente se proyectaba.

“Acá lo que hubo fue un crédito sindicado por US$ 500 millones y el resto se obtuvo a través de líneas de corto plazo, facilidades de corto plazo que si bien son más baratas porque tienen tasas menores a las de corto plazo, uno tiene un balance con una presión de pagos de corto plazo muy grande respecto a lo que son las cuentas por cobrar o los inventarios”, indicó García Rosell.

Comunicación
García Rosell señaló que en un primer momento solo se informó como monto de inversión lo que correspondía solo a las Unidades en Proceso, alrededor de US$ 2,730 millones.

“No se informó el resto de infraestructura, en Obras Complementarias y Unidades Auxiliares, ni tampoco los gastos financieros”, dijo el presidente de Petroperú.

Los gastos financieros se devengan durante la etapa preoperativa, no cuando la planta entra en funcionamiento.

Euro IV a Euro VI
El cuarto error fue referido a la tecnología con la que se diseñó la Refinería, la cual no llegaba al nivel Euro IV, una medida de la calidad del combustible.

“La regulación que existía cuando se definió los requerimientos técnicos de la Refinería, ni siquiera llegaban a Euro IV. Sí estábamos por debajo de 50 partes por millón, en contenido de azufre, es lo que Euro IV determina, pero no respecto a diversos aromáticos, donde no lográbamos esa norma”, indicó Rosell.

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