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Huawei podría terminar desafiando a Google

Los consumidores europeos parecen desanimados por el ataque de EE.UU. a Huawei , aunque, paradójicamente, parece haber impulsado la popularidad de la marca en Francia.

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Huawei se enfrenta a dos grandes amenazas por las restricciones a la exportación de tecnología de EE.UU.

Con la imposición de restricciones a Huawei Technologies Co. , la administración del presidente de EE.UU., Donald Trump, podría obligar a la compañía China a hacer lo que nadie en el mundo de la tecnología se ha atrevido a hacer en mucho tiempo: desafiar el control de Google  sobre el universo de Android, algo que le ganó a la estadounidense una enorme multa europea el año pasado.

Huawei se enfrenta a dos grandes amenazas por las restricciones a la exportación de tecnología de EE.UU. Una es la pérdida de los componentes estadounidenses para sus productos, un golpe que no puede evitar inmediatamente si quiere seguir produciendo teléfonos de gama alta.

El otro es el potencial retiro de su licencia de Android , lo que impediría a Huawei preinstalar la última versión aprobada por Google del sistema operativo y algunos servicios clave que los usuarios occidentales consideran necesarios; sobre todo Google Play Store, el mayor repositorio de aplicaciones para Android.

Este obstáculo en particular podría, bajo las condiciones adecuadas, convertirse en una fortaleza para Huawei en Europa, un mercado que representa casi un tercio de las ventas de unidades de teléfonos inteligentes de la compañía, de acuerdo con la compañía de análisis de mercado IDC.

En julio pasado, la Comisión Europea multó a Google con 4,340 millones de euros (US$ 4,850 millones) por imponer restricciones ilegales a los fabricantes de teléfonos inteligentes. A cambio del derecho a preinstalar Play Store, debían aceptar, entre otras cosas, no vender dispositivos que ejecutaran versiones de Android no aprobadas por Google: los llamados "fork".

Estos sistemas operativos son desarrollados a partir de la versión de código abierto de Android que cualquiera puede usar, incluida Huawei, si se le prohíbe el uso de tecnología estadounidense. El sistema operativo Fire, de Amazon.com Inc., es el fork de Android más conocido a la fecha, aunque hay otros.

La Comisión escribió que al obstruir el desarrollo de forks de Android, Google y su casa matriz, Alphabet Inc. "cerraban un importante canal para que los competidores introdujeran aplicaciones y servicios, particularmente servicios de búsqueda en general, los cuales podrían instalarse en los fork de Android".

En su fallo, presentó un caso sólido en favor de los fork como plataformas para la innovación independientes de Google que, si se les permitiera ampliarse, podrían limitar la dominancia de Google sobre el mercado en varias áreas.

Google ha apelado el fallo, pero también ha eliminado las restricciones a los fabricantes de dispositivos para evitar más multas. Esto, sin embargo, no ha llevado a la proliferación de plataformas alternativas basadas en Android de código abierto: los grandes fabricantes de teléfonos están atrapados en incómodas relaciones con Google y no ven necesidad de experimentar.

Días después de que la UE multara a Google, Huawei, entonces el mayor fabricante de teléfonos en proveer una oportunidad simple para instalar sistemas operativos basados en Android alternativos en sus dispositivos, terminó el programa sin dar explicaciones.

Si Google le retira la licencia para Android, sacará a Huawei de su zona de confort. Es poco probable que la compañía se dé por vencida en el mercado europeo sin pelear, después de haber gastado millones de dólares en el desarrollo de una base de clientes. Los consumidores europeos parecen desanimados por el ataque de EE.UU. a Huawei, aunque, paradójicamente, parece haber impulsado la popularidad de la marca en Francia.

La compañía ha dicho que desarrolló su propio sistema operativo (probablemente un fork de Android) y está intentando atraer desarrolladores a su tienda de aplicaciones. Si EE.UU. impide a Huawei instalar Play Store, el fabricante chino probablemente no gastará mucho tiempo educando a los consumidores sobre cómo instalarla ellos mismos (así lo hacen ahora los compradores de teléfonos en China).

Eso no es lo que la mayoría de los usuarios espera de un nuevo y costoso dispositivo. En cambio, Huawei querrá ofrecer a los desarrolladores una manera fácil de vender aplicaciones no solo en la tienda de Google, sino también en otra preinstalada en los dispositivos Huawei.

Huawei no está ansiosa por iniciar una pelea con Google, un socio valioso. Pero una ruptura ordenada por el gobierno estadounidense cambia las cosas. Huawei, con muchos recursos propios (y probablemente con el apoyo del gobierno chino, determinado a responder a los ataques de EE.UU.), pronto podría invertir fuertemente en el mercadeo y las mejoras de un fork de Android.

Dado el enorme potencial de mercadeo de Huawei, el esfuerzo no estaría condenado necesariamente. Es más, podría alentar a los desarrolladores asiáticos y europeos que no quieren competir en ciertas áreas —como los mapas, los servicios de video e incluso las búsquedas— por el enorme poder de Google.

En vista del rechazo reciente a la incesante recolección de datos de las compañías tecnológicas estadounidenses y a la desconfianza generalizada hacia la administración Trump en Europa, podría haber demanda para un teléfono libre de Google creado por un fabricante conocido por un hardware superior.

Sé que yo estaría interesado, y los franceses seguramente lo aceptarían con entusiasmo, a juzgar por sus reacciones a las amenazas de EE.UU. Los reguladores europeos, también, podrían sentirse intrigados por ver evidencia de que el fallo antimonopolio de Google no llegó demasiado tarde.

Esta es una especie de escenario utópico, lo sé. Es posible que Huawei nunca tenga que enfrentarse a Google: EE.UU. y China podrían llegar a un acuerdo comercial que desaparezca el espectro de las restricciones.

Por otro lado, si a Huawei se le prohíbe comprar tecnología estadounidense, podría ser incapaz de producir teléfonos comercializables por un tiempo. Además, por supuesto, se trata de una compañía de la China comunista, lo que dificultaría a los reguladores, e incluso a los desarrolladores privados, aceptarla como su salvadora del yugo de las compañías tecnológicas estadounidenses.

No obstante, los monopolios tecnológicos no duran para siempre. A veces, solo necesitan un empujón para agrietarse. Si EE.UU. hace un movimiento contra Huawei, podría estar dándole a Google ese empujón en el mercado de los teléfonos.

Por Leonid Bershidsky

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