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Ferrari pierde algo de su famosa potencia

Si bien los inversores se habían acostumbrado a la idea de que Sergio Marchionne se retirara como CEO de Fiat el año próximo, pensaban que dirigiría el fabricante de autos deportivos al menos hasta el 2021.

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Sergio Marchionne supervisó en el 2015 la escisión de Ferrari de Fiat.

Perder a Sergio Marchionne es un golpe para Fiat Chrysler Automobiles NV. Para Ferrari NV, es una calamidad.

Si bien los inversores se habían acostumbrado a la idea de que Marchionne se retirara como CEO de Fiat el año próximo, pensaban que dirigiría el fabricante de autos deportivos al menos hasta el 2021. Sin embargo, Louis Camilleri –ex jefe de Philip Morris International Inc.- recibirá las llaves de Ferrari (siempre que los accionistas lo acepten).

Camilleri es un ejecutivo experimentado, no cabe duda, pero carece de la experiencia de Marchionne en la industria automovilística y, tal vez, de su capacidad para seducir a los mercados de capitales.

Marchionne supervisó en el 2015 la escisión de Ferrari de Fiat. Hubo escépticos, incluyéndome, pero su desempeño desde la salida a bolsa nos ha hecho hacer un poco el ridículo. Su cuidadoso posicionamiento de Ferrari como una "casa" de lujo, en lugar de un fabricante, lo ayudó a obtener una valoración acorde a un Hermes International.

La acción prácticamente se ha triplicado desde la OPI. El máximo récord del mes pasado valoró un negocio que produce solo 9,000 automóviles al año en una asombrosa cifra de 24.000 millones de euros (US$ 28,000 millones). Eso es casi lo mismo que Fiat-Chrysler. Incluso después de caer el lunes tras las noticias de la enfermedad de Marchionne, las acciones de Ferrari valen 37 veces sus ganancias anticipadas. A modo de comparación, el múltiplo precio-ganancias de BMW AG es de siete veces.

Camilleri se hará cargo de un negocio que funciona sin problemas. Gracias a modelos de edición especial, amplia customización y sólidos precios, Ferrari genera mucho efectivo. La deuda neta pronto debería estar erradicada, lo que significa que los inversionistas pueden esperar la recompra de acciones.

Pero defender esa valoración de lujo no es fácil, especialmente en momentos en que Ferrari está entrando en una fase crucial de gasto. Para el próximo año Ferrari planea un vehículo utilitario deportivo, y su éxito es clave para el objetivo de la compañía de duplicar su Ebitda a 2,000 millones de euros para el 2022 y elevar el flujo de caja libre a 1,200 millones de euros, unas 4 veces el total del año pasado.

Ferrari también está invirtiendo en tecnología híbrida y, posiblemente algún día, en un automóvil eléctrico. Además, hay que lidiar con la complicada y costosa relación con el campeonato de carreras de Fórmula 1, así como con el lanzamiento de una serie de productos de lujo de la marca que se discuten hace largo tiempo. Marchionne no logró mucho avance en este último frente.

Y a pesar de que consideró a Ferrari inigualable, Aston Martin, Lamborghini y McLaren están desesperados por igualar su éxito reciente. Es posible que la guerra comercial de Donald Trump no afecte la demanda de superdeportivos de lujo, pero aún puede hacer caer las valoraciones para el sector del lujo.

Nada de esto debería estar por sobre lo que puede manejar Camilleri, pero la historia de Ferrari, como la contó Marchionne, no se trató solo de su excelencia operativa o incluso de ingeniería. El Cavallino Rampante ha logrado una valoración tan vertiginosa exclusivamente un hombre así lo quiso. Sin él, hoy en día Ferrari parece un poco más común.

Por Chris Bryant

Esta columna no necesariamente refleja la opinión de la junta editorial o de Bloomberg LP y sus dueños.

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