Los diplomáticos se preguntan si volverá a respaldar unas graves consecuencias para Rusia por su invasión de Crimea. La historia de la Segunda Guerra Mundial pesa sobre la toma de decisiones de Alemania. Pero la economía también lo hace.

Alemania recibe alrededor de un tercio de su petróleo y gas de Rusia. También envía una gran cantidad de sus exportaciones de productos manufacturados hacia dicho país. Sólo representa casi un tercio de las exportaciones totales de la UE a Rusia. Y este país es el mercado de exportación número 11 de Alemania, con un valor de 36,000 millones de euros (US$ 48,000 millones) registrado el año pasado.

La Comisión de Relaciones Económicas de Europa del Este, un grupo de presión que representa a las grandes empresas, señala que 300,000 puestos de trabajo alemanes dependen del comercio con Rusia, 6,200 empresas con dueños alemanes están activos en , y las empresas alemanas han invertido 20,000 millones de euros allí. No es de sorprender, entonces, que el jefe de la comisión pida sanciones "sin sentido".

La industria de exportación más grande es la automotriz y la de piezas del motor. Daimler, BMW y han logrado avanzar en Rusia: a pesar de que las exportaciones totales de Alemania hacia Rusia se redujeron en 5% el año pasado, las ventas de la industria del automóvil aumentaron 22%. VW es el líder, con ventas de más de 200,000 vehículos el año pasado. En público, los jefes de la industria automotriz están en guardia, pero es una apuesta segura el considerar que han estado presionando a sus contactos en el gobierno.

Las maquinarias son el segundo mayor sector exportador, con casi 8,000 millones de euros en ventas a Rusia el 2013. Eso hace que sea el mercado más grande para las exportaciones alemanas de maquinarias, después de China, Estados Unidos y Francia. Muchos de los vendedores son pequeños, como las empresas Mittelstand de propiedad familiar, por lo que se verían gravemente afectadas si las sanciones provocaran una caída en el comercio.

Ulrich Ackermann de la , señala que las exportaciones de maquinarias a Rusia, a diferencia de la de los autos de lujo, podrían caer a niveles de la época soviética. Muchas empresas Mittelstand no son lo suficientemente grandes como para capear un conflicto prolongado. Al igual que otros representantes de la industria, Ackermann es cuidadoso para evitar la implicación de que los industriales deben hacer política exterior. Pero él señala que "no existe un solo ejemplo de sanciones que hayan logrado lo que los políticos desean".

Dado que Rusia exporta principalmente energía e importa productos terminados, los exportadores industriales alemanes de alto consumo energético serían golpeados por duplicado ante cualquier caída en el comercio.

El sector químico es la tercer mayor industria de exportación hacia Rusia, con un monto de 3,200 millones de euros (después de un crecimiento del 13%) registrado el año pasado. BASF, una gigante de los productos químicos, utiliza el gas ruso como una fuente de energía y también como materia prima.

Las ventas totales de BASF el año pasado ascendieron a 74,000 millones de euros. De ellos, 1,400 millones de euros fueron obtenidos de sus clientes en Rusia.Para protegerse de los de la energía, BASF genera una gran parte de sus necesidades de electricidad en su enorme complejo en Ludwigshafen, en el sudoeste de Alemania. Pero lo hace utilizando turbinas a gas.

Las empresas con operaciones en el propio territorio ruso están especialmente nerviosas. Metro, un operador de hipermercados con una hija, Media Markt, que vende productos electrónicos, tuvo una facturación de 5,300 millones de euros en Rusia el año pasado. La firma se venía preparando para colocar una participación de sus operaciones rusas "cash and carry" (ventas al por mayor con autoservicio) en el mercado de valores de Londres, pero su plan probablemente tendrá ahora que ser aplazado, si es que no es cancelado.

Muchos fabricantes alemanes, como Siemens, que fabrica locomotoras para el ferrocarril estatal ruso, tienen plantas en Rusia. Una ley en estudio en el Parlamento de Rusia que permitiría la expropiación de activos de empresas extranjeras puede ser un engaño, pero suena aterrador para los que tienen grandes inversiones en inmuebles en el país.

Anton Börner de la , Comercio Exterior y de Servicios, otro grupo industrial, dice que mientras un freno en el comercio sería " doloroso " para Alemania, sería una " amenaza existencial" para Rusia, que se sentiría el impacto "inmediatamente".

Los tanques de gas de reserva de Alemania están llenos con suministros para varios meses. Sin embargo, Börner, al igual que los líderes de otras federaciones empresariales, aboga por una reducción de las tensiones en lugar de sanciones, con el argumento de que " es parte de la solución". Las empresas que forman parte de su organización lo llaman todos los días para expresarle sus preocupaciones. Él les dice: "estén preparadas. Esto se va a poner complicado". Pero no si él y otros grupos de presión empresariales de Alemania se salen con la suya.