(Bloomberg) Dos años después de que México aprobara una gran reforma energética, el nuevo director general de Petróleos Mexicanos se apresura a buscar socios que puedan reanimar sus refinerías deficitarias y rescatar la compañía de 11 años de caída de la producción de petróleo.

"Si Pemex no ha encontrado socios para el año próximo, vamos a estar en grandes problemas", dijo el martes el director general, José Antonio González Anaya, en una entrevista en la sede de Bloomberg en Nueva York.

González Anaya asegura a inversores y analistas que para el día de Acción de Gracias conocerán sus planes para atraer compañías petroleras internacionales a asociarse con la gigante petrolera mexicana. A los efectos de proporcionar financiamiento a corto plazo mientras la compañía espera que se formen las alianzas, Pemex volverá al mercado de bonos y emitirá alrededor de US$ 1,500 millones este año, dijo.

Pemex padece la peor caída de los precios del petróleo en una generación y una declinación de la producción que se ha extendido más de una década. González Anaya apunta a reducir costos por 100,000 millones de pesos (US$ 5,770 millones) este año para compensar las pérdidas de la compañía, que el año pasado sumaron US$ 32,000 millones y continuarán en el primer trimestre. Para ello, busca socios en "toda la línea" de los negocios de Pemex, lo que comprende unos US$ 2,000 millones en acuerdos con las firmas de capital de riesgo KKR & Co. LP y First Reserve Corp.

La incorporación de socios podría comprender renunciar a un interés operativo en algunas de sus refinerías, que pierden 100.000 millones de pesos por año, según González Anaya.

"Hay muchas cosas que, con las nuevas reglas, no necesariamente debe dirigir Pemex", dijo González Anaya en una entrevista con Erik Schatzker en Bloomberg TV. Agregó que Pemex está abierta a tener un operador mayoritario en sectores upstream y downstream "en toda la estructura", y que él ya mantiene conversaciones con posibles socios.

Pemex, que celebró la apertura del monopolio petrolero del país en 2013, aún no ha capitalizado la legislación que permite que la compañía cree empresas conjuntas para impulsar la producción donde carece de capacidad técnica para hacerlo, como en los yacimientos en aguas profundas. Sus seis refinerías se han deteriorado en tanto la compañía ha postergado el mantenimiento y no ha invertido dinero suficiente para modernizar las plantas. Eso ha llevado a México a depender de la importación de combustible, sobre todo de los Estados Unidos.

Es probable que las ganancias del primer trimestre de Pemex sean "muy malas" dada la caída de los precios del crudo de México en los primeros tres meses del año, dijo González Anaya.

México anunció el 13 de abril que inyectaría a Pemex 73.500 millones de pesos para saldar las deudas pendientes con proveedores de servicios petroleros y absorber parte de las obligaciones de pensión de la compañía. La inyección se produce en momentos en que el diferencial entre la deuda soberana de de México y la de Pemex es el mayor entre el total de compañías petroleras estatales y los países que las controlan.