París (Reuters).- Carrefour se comprometió a aumentar el gasto de capital este año en momentos en que su nuevo jefe, Georges Plassat, apunta a revivir la mayor cadena minorista europea tras una serie de orientada a reducir la deuda de la empresa.

Carrefour, la segunda mayor compañía en su rubro detrás de , dijo que las ganancias subyacentes del 2012 bajaron menos de lo que habían temido los analistas pues el robusto negocio en Latinoamérica ayudó a amortiguar la caída de la demanda en España e Italia, golpeadas por la austeridad.

Sus acciones llegaron a subir el jueves al máximo en un año y medio, con un avance de 5%, para luego cotizarse a 22.12 euros, un alza de 3.51% a las 0843 GMT.

Carrefour lucha por revertir años de un desempeño inferior a los rivales en Europa, donde sus hipermercados fueron afectados por la competencia de las tiendas especializadas y las tendencias hacia las compras locales y online.

La cadena francesa dijo que este año invertirá entre 2,200 millones de euros y 2,300 millones de euros (de 2,860 millones a 2,990 millones de dólares), un alza desde 1,547 millones en 2012 y por encima de las previsiones de los analistas, de 1,955 millones.

La firma reportó una caída de las ganancias operativas a 2,140 millones de euros, cifra que de todas formas excedió las previsiones de los analistas, de 2,061 millones de euros, en un sondeo de Thomson Reuters I/B/E/S.

El gerente de finanzas dijo en una conferencia telefónica que Carrefour se prepara todavía para un clima económico complicado en 2013, pero no ofreció números específicos.

Sus acciones han trepado 70% desde que tocaron fondo en julio pasado y en lo que va de 2013 acumulan una ganancia de 14%, una buena noticia para su principal accionista, Blue Capital, controlado por el presidente ejecutivo de LVMH, , y por el fondo de inversión estadounidense Colony Capital.

Plassat, un veterano del sector minorista que se convirtió en presidente ejecutivo de la empresa en mayo de 2012, prometió recortar costos, mejorar la competitividad de precios y simplificar la oferta de productos, notablemente en la vapuleada rama fuera de alimentos.

También prometió dar más autonomía a los gerentes de las tiendas tras años de planificación principalmente centralizada.