(Bloomberg) Donald Trump, ex ejecutivo hotelero y de aerolíneas, ha dicho muchas cosas sobre inmigrantes, fronteras y libre comercio. Pero no se ha pronunciado demasiado en cuanto al multimillonario sector aeronáutico.

Este gran segmento de la economía estadounidense tiene ciertas prioridades y reclamos que prácticamente desaparecieron durante la administración de Barack Obama debido, en parte, al estancamiento político.

Con los republicanos controlando ambas cámaras del Congreso y la Casa Blanca el próximo año, las aerolíneas ahora están listas para exponer sus demandas en varios temas que consideran importantes.

Muchos expertos de la industria aérea dicen que es difícil determinar cuál será la respuesta de la administración de Trump, considerando que no le debe ningún favor al sector aeronáutico.

"Probablemente esta no es el tipo de administración republicana orientada a los negocios que podría esperarse", señaló Seth Kaplan, socio gerente de Airline Weekly, revista especializada en el sector.

Ello porque Trump no está firmemente ligado a una ideología particular y "realmente carece de convicciones fundamentales. Dijo algunas cosas que tenía que decir durante la campaña, para estar un poco a la par con el Partido Republicano, pero parece que no hay ningún tipo de antecedentes".

Tampoco está claro si la administración Trump consideraría regular el sector aeronáutico como una prioridad, dijo Bob Rivkin, abogado radicado en Chicago que trabajó anteriormente para Delta Air Lines Inc. y en el Departamento de Transporte de Estados Unidos.

"Se convierte en una cuestión de prioridades y capacidad conseguir que el Congreso apruebe leyes para invalidar regulaciones cuando hay un montón de otras cosas por hacer", manifestó Rivkin.

"En transporte hay una serie de cosas que podrían verse afectadas, pero creo que estarán por debajo de la lista de prioridades", agregó.

También está el sentimiento populista que no se mezclaría bien con favores al sector. "La gente que votó por él parece sentirse pasada a llevar por las grandes empresas", indicó Kaplan.

Control de tráfico aéreoLos operadores de Estados Unidos, con la notable excepción de Delta, están presionando para que el Congreso transfiera el control del tráfico desde la Administración Federal de Aviación (FAA) a una nueva entidad sin fines de lucro similar al modelo usado en Canadá para controlar el espacio aéreo.

Grandes operadores como American Airlines Group Inc. y Southwest Airlines Co. argumentan que la estructura y el financiamiento de la FAA son incapaces para concretar un postergado programa de modernización del espacio aéreo y que la nueva organización sería más eficiente y estable en términos financieros. El Congreso ha declinado hacerse cargo del asunto.

Pero existiría un nuevo movimiento desde la Casa Blanca, especialmente desde que el principal defensor de las aerolíneas en el Congreso, el representante republicano Bill Shuster, ganara la reelección. Shuster es el presidente del Comité de Transporte e Infraestructura de la Cámara y posee estrechos lazos personales con Airlines for America, el grupo comercial del sector.

Rivales internacionalesEl sector –incluyendo a sus sindicatos de trabajadores– pretende frenar la continua expansión en América del Norte de un trío de operadores aéreos del Medio Oriente: Emirates, Etihad Airways y Qatar Airways Ltd.

El sector de Estados Unidos ha presionado a la administración actual durante dos años para iniciar conversaciones con los gobiernos de dichas aerolíneas por las supuestas decenas de miles de millones de dólares en subvenciones injustificadas a las tres líneas aéreas.

Trump, de 70 años, ha atacado con vehemencia los acuerdos comerciales de Estados Unidos que, según su parecer, perjudican a los estadounidenses, afirmación que las aerolíneas comparten al referirse a estos competidores.