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Emociones humanas, no máquinas, crearon marco para liquidación

Si bien las máquinas recibieron toda la prensa, fueron individuos los que crearon el marco necesario, en muchos casos tomando decisiones basadas exclusivamente en emociones humanas como el miedo a perderse algo.

Mercados Bursatiles

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Mercados bursatiles. Si bien es cierto que estuvo implicado todo, desde la venta de programas hasta los fondos que apuntan a la volatilidad, los acontecimientos de esta semana tienen una resonancia humana.

Usted ya oyó todo sobre los robots. Pero la liquidación que recorrió todo el mercado bursátil en los últimos seis días nunca se habría desatado sin personas en los controles.

Si bien las máquinas recibieron toda la prensa, fueron individuos los que crearon el marco necesario, en muchos casos tomando decisiones basadas exclusivamente en emociones humanas como el miedo a perderse algo.

Quienes no habían tocado las acciones en años agregaron más. Un número suficiente de esas transacciones de sólo dos minoristas -- E*Trade Financial y TD Ameritrade-- representó más de un tercio del volumen en la Bolsa de Nueva York la semana pasada. Es el triple de los niveles del 2016.

“En enero se colocó una cantidad récord de dinero en acciones --no se puede decir que lo hicieron los algoritmos”, dijo Donald Selkin, estratega jefe de mercado de Newbridge Securities Corp. en Nueva York. “Las máquinas exacerbaron la liquidación, pero la culpa la tuvo una combinación de máquinas y seres humanos”.

Pregúntele a un alcista que trata de mantener la calma y apuntará a que los analistas se apresuran a decir que las ganancias aumentarán. El optimismo que rodea las expectativas de ganancias contribuyó a empujar las acciones a su mejor retorno en tres décadas para un mes de enero.

Ahora esas alzas desaparecieron. La masacre de la semana pasada muestra los riesgos de una recuperación basada en la esperanza.

Si bien es cierto que estuvo implicado todo, desde la venta de programas hasta los fondos que apuntan a la volatilidad, los acontecimientos de esta semana tienen una resonancia humana.

Llámeselo máximo potencial de ganancias o la esperanza es lo último que se pierde, pero lo cierto es que los individuos pasaron enero haciendo subir las acciones con la promesa de un botín de ganancias que está a dos años de materializarse. Promesa que decenas de cosas podían desbaratar.

“Probablemente esto les resulte un shock”, dijo Quincy Krosby, estratega jefe de mercado de Prudential Financial Inc., que administra unos US$1,3 billones. “Esto puede haber ensombrecido su visión del mercado financiero porque entraron al mercado con un historial constructivo. Luego vieron que habían cometido un error enorme. Fue una lección y esa lección es que los mercados no solamente suben, también bajan”.

Por sobre todo, los pronósticos de ganancias en alza contribuyen a explicar la magnitud de la recuperación del S&P 500 en enero, que sumó US$ 1.6 billones al valor de las acciones estadounidenses antes de la liquidación. Desde US$ 145.90 la acción a mediados de diciembre, los analistas elevaron ahora las proyecciones de ganancias por acción a US$ 156.20. Es cuatro veces más que en cualquier período desde el 2012.

Pensemos en su impacto en las valuaciones, especialmente tras la reforma tributaria del presidente Donald Trump. Utilizando ganancias declaradas en los últimos 12 meses, el S&P 500 se negocia a un ratio precio/ganancias de 22.1, uno de los más altos desde la era de las punto-com. Si se toman en cuenta los pronósticos para 2019 el múltiplo cae a alrededor de 16 --el promedio correspondiente al último medio siglo--.

“En definitiva, creo que los números subieron demasiado y más adelante en el año probablemente veamos que estas estimaciones de ganancias empiezan a volver a bajar”, dijo Dan Suzuki, estratega financiero sénior de Bank of America. “Yo rebajo fuertemente las expectativas de los analistas recién comenzado el año”.

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