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La editorial de Gestión: “Hechos, no palabras”

Si bien el diálogo entre el Ejecutivo y los partidos de oposición es una buena iniciativa, este debe derivar en propuestas concretas. Particularmente, en los temas propuestos inicialmente: la agenda social, la seguridad ciudadana y la inversión privada.

(Andina)

DIÁLOGO. Esta semana se cierra la primera ronda de reuniones que viene sosteniendo el presidente del Consejo de Ministros, Juan Jiménez, con las principales fuerzas políticas del país. Para el final del día de hoy, el Ejecutivo ya habrá contado con el aporte de trece agrupaciones diferentes. Sin embargo, todavía existe cierto escepticismo sobre qué concretamente puede salir de todo este proceso que ha puesto en marcha el gobierno.

Si bien el acercamiento entre el régimen y la oposición tiene el potencial de ser algo positivo por su naturaleza conciliadora y respetuosa de nada servirá si no se materializa en un plan viable. Algo que le haría bien tanto al partido de gobierno para recuperar su credibilidad (57% de peruanos creen que se convocó al diálogo solo para superar las dificultades para gobernar, según la encuesta de Pulso Perú) como al país para recuperar los niveles de crecimiento a los cuales estábamos acostumbrados.

De acuerdo con el premier, el diálogo con los partidos políticos permitiría crear una agenda común con temas como los programas sociales, la seguridad ciudadana y la inversión privada. Todos temas urgentes que afectan el desarrollo del país en el corto y mediano plazo.

Sin embargo, las diferentes agrupaciones han desfilado por palacio, cada una con su propia agenda, para tratar temas desde la eliminación del voto preferencial o la restauración del Senado hasta pedir la salida del ministro de economía y dar un giro radical en la política macroeconómica del país. Un ejemplo perfecto de cómo el proceso puede desbordarse y terminar por las ramas (la mitad de los peruanos ya cree que el diálogo no llevará a ningún lado).

De ahora en adelante, el Gobierno tiene la tarea de comenzar a trazar lineamientos claros para derivar en medidas concretas. Jiménez ha adelantado que en la segunda ronda se desarrollarán técnicamente las propuestas de la primera. Este filtro debería servir para discernir las reformas más urgentes de las que pueden esperar (ya que no se hizo desde el comienzo).

Finalmente, habría que idear los mecanismos formales para implementarlos o acelerar su gestión. Y mientras antes se puede concretar el asunto, mejor. Como todos saben –particularmente en política- los hechos dicen más que las palabras.

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