(Bloomberg).- Mientras Venezuela acumula miles de millones de retrasos con importadores, lo que alimenta el peor desabastecimiento de que se tenga registro, uno de los principales economistas del país cuestiona la decisión del gobierno de seguir cumpliendo con los servicios de los bonos internacionales.

Un "gran impago en la cadena de importaciones del país" es parte de lo que ha permitido que Venezuela siga pagando sus bonos extranjeros, dijo por teléfono desde Boston, Ricardo Huasmann, un ex ministro de Planificación de Venezuela que ahora dirige el Centro para el Desarrollo Internacional de la Universidad de Harvard en Cambridge, Massachusetts. "La opción moral me resulta extraña. Por lo general, los gobiernos declaran que no pueden pagar antes de llegar a este punto".

Si bien Hausmann se negó a decir si recomienda específicamente un impago, dijo que no encuentra "bases morales" para que el gobierno y la compañía estatal Petróleos de Venezuela SA hagan US$ 5,300 millones de pagos de bonos que vencen en octubre.

En momentos en que las reservas en moneda extranjera se encuentran en el nivel más bajo en 11 años y crecen los retrasos con los importadores, los venezolanos tienen problemas para encontrar desde medicamentos básicos hasta papel higiénico. Por otra parte, aumentan los precios de los productos que pueden comprar, lo que hace que el país tenga la inflación más elevada del mundo.

Los bonos del país caen conforme el presidente Nicolás no logra controlar la crisis. El rendimiento adicional que los inversores exigen para tener bonos soberanos venezolanos en lugar de bonos del Tesoro de los Estados Unidos ha trepado 1.92 puntos porcentuales en el último mes, a 12.3 puntos porcentuales, el nivel más alto desde marzo, según datos que recopiló JPMorgan Chase Co.

El diferencial es el mayor entre los mercados emergentes. Los bonos cayeron la semana pasada luego de que Maduro desplazara a Rafael Ramírez, la principal autoridad económica del país, lo que refuerza el temor a que el gobierno pueda retrasar o desechar medidas para aliviar la hemorragia de dólares que comprenderían una devaluación del bolívar y un aumento del precio de la gasolina.

Intento de golpeMarcos Torres, el jefe de economía y finanzas del banco central, no contestó un correo electrónico en el que se le solicitaban declaraciones sobre los comentarios de Hausmann. Un funcionario del Ministerio de Información se negó a hacer declaraciones cuando se lo contactó durante el fin de semana.

Hausmann es una figura pública en Venezuela desde hace más de dos décadas, dado que se desempeñó como ministro de Planificación del gobierno que el extinto Hugo Chávez, el predecesor y mentor de Maduro, trató de derrocar en un intento de golpe de estado en 1992. Hausmann se incorporó luego al Banco Interamericano de Desarrollo, donde se desempeñó como economista jefe hasta su ingreso a Harvard en 2000.

En un artículo del 5 de septiembre que publicó Project Syndicate y se titulaba "¿Venezuela debe declarar un impago?", Hausmann y Miguel Ángel Santos, un investigador de Harvard, destacaron que los retrasos con los importadores y el desabastecimiento ocasionan penurias a los venezolanos.

"El hecho de que el gobierno haya optado por no pagar a los 30 millones de venezolanos en lugar de a Wall Street no es un indicio de rectitud moral", escribieron. "Es un indicio de bancarrota moral".