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Economía colaborativa: ¿Puede el desarrollo económico alimentar el racismo?

Una de las principales ventajas de este modelo es que construye relaciones de confianza entre sus actores, pero esto también puede evidenciar los prejuicios y taras de los usuarios, afirma el Foro Económico Mundial (WEF)

Millennials

Los millennials son los principales impulsores de esta economía.

Los millennials son los principales impulsores de esta economía.

La economía colaborativa se perfila como un modelo que puede transformar el desarrollo en América Latina. No obstante, no hay crecimiento sin reveses, y este modelo también contempla obstáculos a superar.

Una de las principales ventajas de este modelo es que construye relaciones de confianza entre sus actores para optimizar la productividad de sus activos y ofrecer bienes a menor precio.

Esta confianza, sin embargo, también puede ser un talón de Aquiles por su fragilidad y carácter intangible, según el último informe del Foro Económico Mundial (WEF).

Un sistema de reseñas, como lo usan las aplicaciones de taxi o de hospedaje, es bastante útil. Es clave alimentar la transparencia para mantener la confianza. ¿Pero qué sucede si se rompe?

Confianza

Un aspecto básico que las empresas deben considerar, si trabajan bajo la economía colaborativa, es garantizar la seguridad de sus usuarios.

Y esta garantía corre en múltiples niveles. Imaginemos un ejemplo bastante cercano: el taxi.

Si los conductores no están bien capacitados o no hay un filtro adecuado para elegirlos, los usuarios corren un riesgo físico, y un eventual accidente no solo podría ser fatal para el pasajero, sino para la compañía.

Esta premisa se extiende a varios aspectos, desde denuncias de acoso en el viaje, fallos en la plataforma (app), o una regulación ambigua por parte del Estado.

Incluso el mismo conductor puede perder la confianza si siente que los incentivos que recibe de la empresa no escalan de la misma forma que su crecimiento financiero.

Sobreoferta

Muchos empresarios quieren saltar a un mercado atractivo sin considerar que pueden saturarlo.

En China, por ejemplo, compañías para compartir bicicletas o paraguas han creado una sobreoferta de estos productos. ¿Se imaginan que suceda lo mismo con el transporte, alimentos u hospedaje?

Si bien una oferta potente puede ayudar a satisfacer la demanda en temporadas pico, luego se convertiría en una producción inútil.

Según el WEF, este fenómeno puede ocasionar una peor lectura: en lugar de elevar la calidad y el uso de los activos existentes, pretenden dominar un mercado extremadamente competitivo con un catálogo más grande.

Discriminación

En Estados Unidos, los pasajeros afroamericanos tienen un índice mayor de cancelación de taxis o se ven obligados a esperar más tiempo.

Otro ejemplo, según el informe, los usuarios de Airbnb con nombres que suenan afroamericanos son 16% menos aceptados en hogares que el resto.

Además, los anfitriones de raza negra suelen recibir ratings 12% más bajos, lo que significa una penalidad mayor y hasta ser considerado una locación no deseada.

La economía colaborativa puede ampliar el acceso a clientes y establecer relaciones de confianza en una red comercial. Sin embargo, también puede evidenciar los prejuicios y taras de los mismos usuarios y alimentar las diferencias sociales.

Pero no solo tiene que ver con la cuestión racial. Los barrios de más bajos niveles socioeconómicos suelen ser percibidos como peligrosos. Por ende, es más difícil que quieran brindar un servicio ahí, o si lo hacen, establecerán una tarifa más elevada: precisamente a quienes tienen menos recursos.

Brechas

La brecha salarial también es otro aspecto importante a considerar. Muchos de los agentes que practican este modelo son personas con un grado académico elevado que, terminadas sus ocho horas de trabajo, deciden hacer dinero extra ofreciendo algún servicio.

En teoría no tiene nada de malo, pero esto origina que tengamos a una persona con PhD haciendo de taxista, hostelero, o labores que no requieran un elevado nivel de especialidad. Por ende, es un trabajo menos para quien realmente necesite ese puesto.

En macro, incrementas la distancia entre los ingresos de un grupo de personas y otra. Y de la forma más pasiva: quienes no puedan comprar un smartphone se ven terriblemente limitados a acceder a este mundo.

Es decir, la economía colaborativa ofrece múltiples ventajas y puede ser un modelo bastante productivo en la colectividad. No obstante, el mismo sistema puede segregar a unas personas y favorecer a otras. ¿Cómo aprovechar sus bondades sin caer en sus vicios? Probablemente se necesite evaluar una regulación adecuada. Pero no se pierde nada intentando.

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