Si es que se paraliza la planta termoeléctrica de gas natural de Kallpa en el distrito de Chilca, definitivamente van a producirse restricciones en el suministro eléctrico, advirtió César Butrón, presidente del (COES).

Así lo señaló, consultado por Gestión sobre la amenaza de paralización que ha recibido la empresa Kallpa Generación S.A. por parte de la , Cañete.

Dicha compañía debió suspender la inauguración de esa planta, que tenía previsto realizar ayer, debido según denuncia en un aviso "al acoso que viene sufriendo por parte del alcalde de Chilca, Alfredo Chauca", quien habría dispuesto de manera arbitraria e ilegal la paralización de esa planta.

La compañía añade que dicha autoridad edil aduce la comisión de infracciones "inexistentes".

Ayer, Javier García Burgos, gerente general de Kallpa, señaló que si bien han puesto en marcha la planta, la amenaza persiste, porque personas ajenas a la empresa habrían bloqueado la vía de ingreso a la planta.

Al respecto, el presidente del COES indicó que si por alguna razón dicho municipio hace que la planta tenga que salir del servicio de manera intempestiva, como esa térmica es tan grande, provocaría cortes repentinos en el .

ProducciónRecordó que esa planta produce 870 megavatios (MW), y que esto representa entre el 17% y el 18% de la demanda nacional de electricidad.

"Si se impidiera funcionar a esa planta de manera programada, eso de inmediato reduciría la reserva de generación que tiene todo el sistema, pues entrarían a suministrar energía una serie de plantas de reserva, lo que además incrementaría los costos de operación del SEIN", anotó Butrón.

Explicó que ante esa situación probablemente habría que reemplazar la generación a gas natural por la de térmicas a diesel o residual, y si hubiera fallas en el funcionamiento de otras plantas grandes, también podrían provocarse interrupciones del servicio.

Dijo que hasta el momento sigue operando, no se ha logrado interrumpir su puesta en marcha. Pero cualquier intervención sí crearía problemas a nivel nacional.

Recordó que es una planta que se ha convertido de ciclo simple a ciclo combinado. Inicialmente tenía tres turbinas de 190 megavatios, y ahora con la conversión opera una turbina de vapor de 286 MW de potencia adicional.

Con permisosPor su parte, García Burgos estimó que si se detiene la planta, se podría dejar sin electricidad a la mitad de la ciudad de Lima.

Insistió que la empresa tiene todos los permisos para operar, y que esto obedece a presiones constantes. "El alcalde nos inspecciona todas las semanas. Cada vez nos encuentra teóricamente una falla y nos clausura la planta, le demostramos que no es así (que no tiene sustento) y la reabre, pero son cosas que en su mayor parte no son de su competencia", reclamó Burgos.